miércoles. 01.04.2026

"¡Olé, hija: la que has liado, mi arma!"

Vídeos de cantes a la Hermandad del Cristo evidencian el júbilo popular de una procesión histórica

"¡Olé, hija: la que has liado, mi arma!"

Vídeos de cantes a la Hermandad del Cristo evidencian el júbilo popular de una procesión histórica

Desde la sección cofrade de MIRA Jerez lo hemos contado por activa y por pasiva. Desde las previas hasta la crónica. La ciudad aún sigue conmovida por la honda y total manifestación de expresividad popular, de júbilo abierto, de camisas rasgadas de pura alegría -hablando metafóricamente-, del fulgor y del tronío del orbe cofradiero, de la eclosión y de la explosión devocional que supuso la procesión de regreso a su Ermita de San Telmo de la Hermandad del Cristo.

Este pasado sábado día 6 de los corrientes se produjeron muchísimos instantes para el recuerdo. Para la gloria de un sentimiento que todo lo puede. Que todo lo atrae. Que todo lo imanta. Que todo lo reúne al pie de una cruz de plata que aglutina siglos de tradición. De pura jerezanía. Y a las plantas de unos faldones de paso de palio que mecen, con exquisitez maestría, a la Santísima Virgen del Valle Coronada, a la Madre del Dios de la Hoyanca.

Hoy traemos -publicamos, hacemos público- unos vídeos que reflejan a las claras la cúspide del fervor. La garganta de la oración hecha cante. La alineación de los astros a favor de una plegaria. De un grito en corto y a compás. De un suspiro con melodía. De una muestra que es botón de encendido de las palmas en coro. En muchedumbres de cercanías. En calor de multitudes. Como el timbre de voz de una marea humana. Marea humana de Fe. De Fe con mayúsculas.

Sucedió en un balcón cualquiera -pero de excepción entonces- de Cerro Fuerte. Ya la Hermandad venía de regreso. En su concéntrica verdad. Entre las calles de su gente. Entre la gente de sus calles. Y cantó el sevillano grupo Teatinos. Y miembros de la sevillana familia Ordóñez…

Los Ordóñez, que vinieron desde Sevilla a rezar y cantarle al Cristo. Con letras de versos poéticos de envergadura. Y una componente que rasgó los velos del templo de la emoción contenida. Para desatar el no va más en la nutrida calle. Al final del vídeo, al término del cante y acceso al interior de la habitación, se escucharon las felicitaciones a la cantaora…

Felicitaciones para quebrar los tintes de la noche. ¡Olé, hija: la que has liado ahí afuera, mi arma! ¡La que has liado! Y todo se hizo. Porque ya casi todo estaba consumado. El arte, la creencia en Dios, Jerez, el Campillo en ciernes, la toná, el flamenco más racial, la teología de Jerez asida a la vela de un Barquero valiente! ¡Disfruten de la música según los cánones del aquí y del ahora! Una barbaridad. Una espontaneidad. Una verdad.

"¡Olé, hija: la que has liado, mi arma!"