lunes 16/5/22

Todo volverá a suceder a las plantas del Mayor Dolor

La jornada del Amor Fraterno encuentra en San Dionisio un referente

Elegante, sobrio, preciso. El Señor del Ecce-Homo puede definirse bajo esta tríada adjetival. Renovamos nuestra tesis a este respecto. El Jueves Santo encuentra el contraste en la cofradía de esencias antiguas, penitentes que abren su júbilo cuando la calenda les regala el nuevo rito de vestir la túnica, un misterio desgarrado con Dios hecho a nuestra imagen y semejanza pero inmerso en la suerte fatal...

Ecce-Homo | Álvaro Richarte

Matices reflexivos como deslumbre sobre capas y atributos, una Virgen blanca y guapa y reguapa que se pasea su omnipresencia bajo palio. La Hermandad del Mayor Dolor comporta múltiples contrastes. Y no podemos dejar pasar de nuevo la evidencia. Capa y antifaz negro. Túnica y capa blanca con antifaz y cinturón de terciopelo morado en el cortejo de misterio y túnica, capa y antifaz de color negro y cinturón de esparto en el palio. Todo volverá a suceder.

La visita a los Sagrarios aún permanecen a las afueras. El hermano nazareno del Ecce-Homo es fiel a su anual cita. Observador secreto de cuanta belleza destila la ciudad en la jornada del Amor Fraterno. Ojos que captan la etiqueta que viste Jerez entonces. Mirada que apresa la esbeltez de la jerezana luciendo mantilla. La ilusión contrita de los muchachos viendo cofradías. Novios que estrenan la relación a las plantas de una jornada solemne como prácticamente ninguna otra.

La Virgen del Mayor Dolor es sonrisa imperecedera de Eduardo Barra Bohórquez. Son tramos de una Jerez a la antigua usanza. Magisterio del clasicismo que se encuentra con la historia. El diputado mayor de gobierno vigila silente la compostura de quienes aguardan la hora solemne de la salida. Los atributos se distribuyen según el planillo que sostiene en la mano derecha. El planillo, en la mano del diputado mayor de gobierno de la Hermandad del Mayor Dolor es como el bando de la ubicación fragmentaria dentro de un todo bendito.

Sentimos la gloria clamorosa del Jueves Santo. Una jornada que se va a convertir, sin solución de continuidad, en el dolor innominado de la Pasión de Cristo. En el drama inconfeso de la Pasión de Cristo que ahora se relativiza por la inocencia de tantos rostros descubiertos en la dulce redondez de su antifaz. Y Cristo porque lo sabía de sobra, continuaba mirando con ojos misericordiosos aquella su heredad. Todo volverá a suceder, sí. Todo habrá de suceder. Si las predicciones meteorológicas no lo impiden.

Todo volverá a suceder a las plantas del Mayor Dolor