miércoles 18/5/22

Un Jueves Santo con aires de grandeza

De lo clásico a lo contemporáneo, una jornada que aúna diferentes estilos

El Jueves Santo siempre ha sido un día grande, un día en el que Jerez se viste con sus mejores galas, para comenzar a despedir su Semana Grande. Una jornada en la que se funden los que van de vuelta, con los que se ilusionan por la ida. Donde confluyen sentimientos, donde la noche se torna en pasión y donde el silencio perturbar las ansias de volver a ver la luz del día.

Las campanas de San Juan de los Caballeros repican a la salida del cortejo de la Hermandad de la Vera-Cruz, cofradía marianista con la que Jerez siempre estará en deuda por la recuperación y conservación de uno de templos con más historia de la ciudad. El clasicismo y lo meticuloso se elevan a la máxima expresión durante un trayecto meditado que engrandece aún más la triple cruz que se eleva sobre el majestuoso paso de misterio que parece besar cuantos balcones se interponen a su paso.

Otra cofradía que viste el negro por bandera puso en la calle el conmovedor pasaje de la Sagrada Lanzada. Desde la Basílica del Carmen, realizó esa dificultosa salida una cofradía que impone y que invita a recrearse de principio a fin, tanto en su rico altar de insignias como en la categoría de su paso de misterio.

Desde el templo patronal y mudéjar de San Dionisio, partía otro cortejo de color oscuro. La Virgen del Mayor Dolor, como ahora y como siempre, volvía a acaparar la atención y la admiración de cuantos quedan prisioneros de su talla y su dolorosa expresión. Uno de los platos fuertes, sin duda, la salida y recogida de esta Hermandad por su plaza.

Para no romper la escala de colores, seguimos hablando de negro. Negro de capas y antifaces, que parten del corazón de Jerez. Con la mirada atenta de los que ocupan los palcos en Cristina hacia el convento de Santo Domingo salía la dominica cofradía de la Oración en el Huerto. Una Hermandad que destaca por su recorrido de vuelta por calle Tornería y por la hermosura de María Santísima de la Confortación.

Y ahora sí. Tocaba darle brillo al luto, al oscurantismo, a lo antaño y la historia. Y esa luz llegaba desde la escuela salesiana de María Auxiliadora con tintes rejuvenecidos. La Redención, que en pocos años ha sabido labrarse su sitio en un exigente Jueves Santo, puso el toque de ritmo y musicalidad a la jornada. Desde allí se respira el espíritu de su fundador, ese que se hace sentir detrás de cada zancada bajo los palos del señor de la Redención.

Hablar del Jueves Santo en Jerez es hacerlo de cofradías que se pierden en la historia, de trajes, de mantillas y hábitos oscuros que contrastan con una jornada que, desde siempre, se ha caracterizado por relucir más que el sol cuando las puertas de San Telmo se abran para que el viento comience a agitar las melenas de su Cristo.

Un Jueves Santo con aires de grandeza