jueves. 02.04.2026

Un Martes Santo que se hizo muy corto

Cinco hermandades hacen estación de penitencia en apenas ocho horas en una jornada al alza pero deslucida por algunos cortes
La Virgen de las Angustias, por la plaza del Palillero.
La Virgen de las Angustias, por la plaza del Palillero.

Un Martes Santo que se hizo muy corto

Cinco hermandades hacen estación de penitencia en apenas ocho horas en una jornada al alza pero deslucida por algunos cortes

La nueva carrera oficial continúa siendo objeto de todo tipo de miradas y comentarios en ese examen diario al que se viene sometiendo desde que este nuevo proyecto experimental comenzara a tomar forma el pasado Domingo de Ramos.

La Virgen de las Angustias, por la plaza del Palillero.

Sin duda, uno de los días que más expectación levantaba era el Martes Santo, ya que su configuración no tenía nada que ver con la de años anteriores con Sanidad por delante, Piedad relegada al segundo lugar y Ecce-Homo cerrando la jornada.

Y la primera conclusión es que este día, que sigue configurándose como uno de los más señeros en nuestra Semana Mayor, se hizo muy corto. Desde que Sanidad salió a eso de las cinco de la tarde hasta la recogida de la Virgen de las Angustias de Ecce-Homo en torno a las 01:00 horas de la madrugada del Miércoles Santo pasaron apenas ocho horas. Hubo poco tiempo para saborear y deleitarse con lo mucho y bueno que aportan sus hermandades.

Como dato resaltar que en apenas dos horas, las cinco cofradías cumplimentaron sus recogidas -entre las 23:00 horas que lo hizo Sanidad y las 01:00 horas que lo hizo Ecce-Homo. Esas coincidencias también evitaron ciertas aglomeraciones por lo que el espectador pudo disfrutar en esos metros finales de los recorridos de los cortejos.

El simple análisis de los pasos de misterio nos lleva a la conclusión de que en poco más de dos décadas todos, salvo el de Sanidad, han cambiado, lo que demuestra la dimensión que han cobrado y el avance de las respectivas cofradías. El de Piedad por el desagradable accidente sufrido por el antiguo, mientras que las demás van configurando los suyos enraizados en sus respectivas idiosincracias.

Precisamente, el paso de misterio de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna concentraba gran parte de las miradas por los avances experimentados de cara a este Martes Santo. Nuevamente el público volvió a abarrotar las calles siguiendo la tónica general de estos días. En el debe, los cortes. Por un lado el que se pudo apreciar entre Columna y Ecce-Homo y, por otro, dentro de los cortejos personificados especialmente en la archicofradía de San Pablo y en Piedad.

Nuestro Padre Jesús del Mayor Dolor, de recogida en Santa Cruz.

Sanidad

Su salida tan temprana se configuraba como una de las grandes novedades de la jornada. Sin duda, chocaba un poco ver a la corporación penitencial poner su cruz de guía en la puerta de la Catedral Vieja poco después de las cuatro y media de la tarde. Exigencias del nuevo orden de paso por carrera oficial establecido para este día.

Una simple mirada al cortejo sirve para constatar una satisfacción por lo conseguido en apenas 20 años. Hay que recordar que esta Semana Santa se cumplen dos décadas de aquel fatídico año 1998 en el que la cofradía debió quedarse en casa debido a su profunda crisis interna.

Todas y cada una de la salidas procesionales están envueltas de un sentimiemto especial. Pero si había un hombre especialmente emocionado este Martes Santo era Gerardo Navarro, capataz del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús del Mayor Dolor que, recientemente, perdía a su madre. Haciendo gala de su habitual pericia dirigió con maestría la maniobra de salida que estuvo previamente acompañada por la marcha 'Mayor Dolor de de María', con la que la Banda de Música Gailín, de Puerto Serrano, que va en el palio quiso aportar su granito de arena al momento.

Poco después, el capataz del paso de la Virgen de la Salud, Andrés Cano, comenzaba a arengar a su cuadrilla que, igualmente con destreza, superó el dintel de la parroquia de Santa Cruz acompañada por 'Sanidad', marcha dedicada a los titulares en esta jornada tan significada para las composiciones musicales con referencia a las advocaciones del día.

La Virgen de la Salud, antes de enfilar Novena.

Un año más, la sobriedad y el buen comportamiento fueron la notas predominantes en el recorrido. A las once de la noche, la cruz de guía regresaba a Fray Félix. Las luces se apagaban y era el momento de deleitarse con unos de los instantes más mágicos de la Semana Santa. Y ella salió con 'Sanidad' y se recogió con 'Sanidad'.

El Santísimo Cristo de la Piedad, por la calle Pelota.

Piedad

Poco antes de la estación de penitencia, los hermanos de la corporación militar recibían la fatal noticia del fallecimiento de Rafael Corbacho, persona muy ligada a la cofradía y que ostentaba un número muy bajo de hermano en la nómina.

La junta de gobierno reaccionó con rapidez ante el triste desenlace de la marcha de este histórico cofrade y tuvo el bonito gesto de colocar una medalla de la hermandad en el fajín de la Virgen de las Lágrimas, Dolorosa que presentaba como estreno dos cartelas.

A las cinco y media, las puertas de la iglesia de Santiago se abrían y la multitud comenzaba a contemplar uno de los cortejos más cuidados de nuestra Semana. Eso sí, poco denso y en el que pudieron verse algunos cortes a lo largo del recorrido. Entre los hermanos de fila, Juan Carlos Torrejón, pregonero de la Semana Santa de este año. En la presidencia tampoco faltó como es habitual su antecesor en estas lides en 2012, el concejal José Blas Fernández.

La singular maniobra de salida, en la que hay que colocar el remate de la cruz con la inscripción INRI en plena call,e antecedió a la primera marcha que se pudo escuchar en el recorrido, 'Oración por los caídos', interpretada por la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de la Victoria, de León, habitual tras el Cristo Y, poco después, turno para la Virgen, antes de emprender camino, de forma novedosa, hacia la calle Pelota y regresar de nuevo a la plaza de Pío XII para proseguir con la carrera oficial.

La Virgen de las Lágrimas, de la cofradía de Piedad, entra en la Catedral.

A las 00:00 horas, el paso de misterio enfilaba el final de la calle Cobos con ese andar tan característico que denota el sufrimiento de su gente. Media hora más tarde, la Virgen de las Lágrimas arribaba a la plaza de la Catedral al mando del capataz Óscar Jiménez, que se estrenó en estas lides con buena mano y que continúa cogiendo peso en el mundo del martillo.

Jesús Caído, poco después de salir de San Francisco.

Jesús Caído

Con esta crisis de capirotes que nos azota, da gusto encontrar el contrapunto en el desfile procesional de la hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído. La presencia de la juventud siempre aporta ese componente entrañable y de salubridad que tanto precisan las cofradías. Y la de Jesús Caído es uno de los grandes referentes.

Su cortejo se nutre de niños pequeños y de esa representación universitaria a la que tan ligada se encuentra la hermandad. E incluso del alcaldable, Juan José Ortiz, que también formaba parte del cortejo. En un futuro no muy lejano, que incluso los más optimistas sitúan en 2019, está previsto que regrese a su capilla del colegio mayor actualmente en obras.

A las 17:50 horas, más de 60 minutos más tarde que en años anteriores, la cruz de guía asomaba por una plaza de San Francisco atestada. Este lugar es uno de los santuarios cofrades para el público cada Lunes y Martes Santo. Y de la expectación a la ovación atronadora que siguió a la salida del Señor y al estreno de la marcha 'Señor del Parque'.

En el interior del templo, un detalle no pasa desapercibido para los presentes, las camisetas en recuerdo de Gabriel que lucían los cargadores de la cuadrilla de la Virgen de los Desamparados. Hermosa iniciativa del grupo humano comandado por Juan José Muñoz que estuvo a la altura de las circunstancias en todos sus cometidos.

La Virgen de los Desamparados.

Ya en la calle nueva demostración de gaditanismo pero sin estridencias y con elegancia. Notable aportación de la Banda de Música Nuestra Señora de Palomares de Trebujena, formación que, tras su estreno de este Martes Santo, a buen seguro se prodigará más en la Semana Santa gaditana. Poco después de la medianoche, la multitud regresaba a San Francisco. Tocaba despedir a la populosa corporación en San Francisco. Y quien sabe si será un hasta siempre.

El paso de misterio de Columna atraviesa el dintel de San Antonio.

Columna

Posiblemente si hay una cofradía en Cádiz que simboliza ese avance y esa capacidad para revertir una situación y sobreponerse a las adversidades esa es Columna. Al igual que Sanidad, aunque sin llegar a pasar por el trance de no procesionar, la archicofradía vivió momentos duros y hoy en día es referente en muchas cosas.

Este Martes Santo acaparaba gran parte de las miradas con ese misterio que dio un paso más para convertirse en otro de los tesoros de nuestra Semana Mayor. Los niños se convertían también en los grandes protagonistas en los momentos previos a la estación de penitencia. El padre Óscar González, sensible con todo lo ocurrido en los últimos días, no pudo olvidarse del pequeño Gabriel en las palabras previas que dirigió al cortejo.

A las seis y diez las puertas de la parroquia de San Antonio se abrían para dar paso a las primeras secciones. Entre los hermanos de fila, la ausencia significativa de su hermano mayor, Sergio Rodríguez, que no pudo acompañar a su hermandad por motivos profesionales.

Antes de las 18:30 horas, el paso de misterio atravesaba el cancel tras la maniobra dirigida por Francisco Álvarez que en este 2018 se estrenaba en este cometido. Rosario de Cádiz volvió a encandilar a los presentes con 'Soledad de San Pablo'. Algo más complicada resultó la del paso de palio de la Virgen de las Lágrimas que también contaba con la presencia novedosa de Salvador Rosa como responsable del martillo. Como no podía ser de otra forma 'Lágrimas', de Cubiles acompañó los primeros pasos de la Dolorosa.

La Virgen de las Lágrimas, de la archicofradía de Columna, por la plaza del Palillero.

Ya en la calle, la hermandad recorrió su itinerario con mucha agilidad e incluso llegando con algo de adelanto a los puntos horarios establecidos por el Consejo, lo que provocó que se abriera un corte con Ecce-Homo. Pasada la medianoche, las cornetas y tambores de Rosario de Cádiz sonaban a gloria en San Antonio, una gloria que regresará con la tercera imagen titular de la archicofradía el Domingo de Resurrección.

Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo avanza hacia su recogida.

Ecce-Homo

La Semana Santa siempre debe luchar por encontrar ese punto de equilibrio entre la veteranía y la juventud. Quizás, una de las hermandades que mejor simboliza este esfuerzo es la archicofradía del Ecce-Homo en la que el grupo joven va tomando impulso al amparo y consejo de los mayores, gente con peso que les ha inculcado ese bendito veneno.

Sensible donde las haya hubo muchos detalles que ponen en evidencia el compromiso de las cofradías con las distintas causas. Precisamente, el hermano mayor de la corporación penitencial, Ramón Sánchez Heredia, explicaba antes de la salida que el recuerdo a los niños maltratados y asesinados iba a estar muy presente. Ellos o la enfermas de cáncer de mama no se olvidan nunca en San Pablo.

Tras las preces previas del director espiritual, Manuel de la Puente, las puertas del coqueto templo se abrían para dar paso a un cortejo no demasiado numeroso. Las maniobras de salida siempre provocan el lógico asombro, pese a que el cofrade de a pie esté acostumbrado a contemplarlas.

La banda del Nazareno de San Fernando, que se estrenaba acompañando a la Virgen de las Angustias, interpretó, a la salida de ambos pasos, 'Ecce Homo', posiblemente el himno que mejor representa a la Semana Santa de Cádiz. Eficiente trabajo el suyo al igual que el la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de la Vera-Cruz de Utrera que marchó tras el Señor.

La Virgen de las Angustias, de la archicofradía de Ecce-Homo.

Destacar en su cortejo la presencia femenina en el cuerpo de acólitos, una imagen que, afortunadamente, cada vez se repite con mayor frecuencia en la Semana Santa de Cádiz. Lamentar los cortes entre secciones de un cortejo que ya en San Agustín marchaba igualmente a cierta distancia de la archicofradía de Columna. Con la enorme ventaja de la supresión del paso obligatorio por Ancha, la cuesta de Novena se convirtió en el mejor escaparate para despedir su estación de penitencia y, de paso, el Martes Santo.

]]>

Un Martes Santo que se hizo muy corto