martes 17/5/22

Los Claustros de Santo Domingo se reivindican en la Feria del Libro

¿Deben celebrarse más actos culturales en el patio central de los Claustros de Santo Domingo?

La Feria del Libro ha sido todo un éxito. Casi sin precedentes. Casi sin parangón. Casi sin competencia al respecto de ediciones anteriores. ¿Por qué? ¿Dónde ha descansado la base del éxito al decir de la práctica totalidad de sus cientos, miles, de visitantes? Ya la ubicación se las prometía muy felices desde que no ha mucho se optó por un lugar tan emblemático, tan estratégico y tan cómodo a su vez como los céntricos Claustros de Santo Domingo.

Juan Carlos Corchado para MIRA Jerez

Porque los Claustros arropan y exponen la dinamización que precisa la devoción lectora. Comprar un libro también precisa de un cierto ambiente circundante. Una atmósfera de intimidad en la elección de la obra que a partir de dicho instante ya formará parte de nuestro patrimonio cultural doméstico, por denominarlo en términos de cercanía incluso particularista. Los Claustros ponen techo a la confortabilidad de la compraventa de todos los géneros habidos y por haber siempre en negro sobre blanco.

Pues bien: este año se ha comprobado a ojos vistas no sólo la conveniencia sino también la idoneidad de un aspecto que ha beneficiado y engrandecido el desarrollo programático de la Feria del Libro: la organización transversal de sus actos paralelos. Dotando al lugar de un auténtico festival de las letras para todos los públicos, para todas las edades, para todas las preferencias y para todas las inquietudes.

Así las cosas, mientras los stands de librerías y editoriales permanecían en las galerías “techadas”, el patrio central -al aire libre y al arropo del buen tiempo- se convertía en teatro de cuentacuentos y espectáculos infantiles para niños y no tan niños, así como algunos de los salones interiores acogían infinidad de presentaciones de libros. Un espacio rico, arquitectónicamente hablando, que además ha cubierto las expectativas a lo largo y ancho de su potencial.

De su potencial también cultural. Los comentarios se han sucedido en una misma dirección durante varias de las jornadas vespertinas de mayor afluencia: el patio central de los Claustros ha de aprovecharse muchísimo más para así, “aquí”, celebrar actos culturales. “Lo está pidiendo a gritos”, reclamaba un grupo de satisfechas madres que observaban cómo sus hijos "disfrutan de lo lindo” en un sitio “seguro y bonito” como este patio “tan amplio y tan abierto”.

Los libreros opinan casi al unísono. Los Claustros es una propuesta óptima. ¿Están desaprovechados? ¿Infrautilizados? ¿Depende más de la posibilidad de la oferta que del reclamo de la demanda? ¿Se activará e incentivará en mayor medida a partir de ahora? ¿Es la actual la época propicia para ello: hablamos, por tanto, de la primavera-verano? ¿E incluso del otoño? ¿Puede convertirse en punto de encuentro de fin de semana? ¿Se propiciarán políticas culturales? Las respuestas, como el movimiento, se demostrarán -por todos y para todos- andando.

Los Claustros de Santo Domingo se reivindican en la Feria del Libro
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