Hacía tiempo que el Estadio La Rosaleda no vivía un ambiente como el de esta tarde. Ni la lluvia pudo impedir que el "objetivo 20.000", que lanzó el Málaga Club de Fútbol a principios de semana, diera sus frutos. Gradas llenas, que recordaban a tiempos mejores, con los 22.128 malaguistas que iban a acompañar al equipo durante los 90 minutos de su importante choque ante la Unión Deportiva Las Palmas en LaLiga SmartBank.
La afición apretaba y el equipo, sobre el césped, hacía lo mismo. No hubo ni un segundo de silencio en las gradas hasta que, en el minuto 20, un balón estrellado en el palo de la portería de Dani Martín provocó una breve pausa en los cánticos.
¡Todos juntos! 🫂#TiraDeGenio #Objetivo20 #MálagaLasPalmas⚽️ #MCFLive pic.twitter.com/YIDyWSItJr
— Málaga CF (@MalagaCF) November 20, 2021
Por lo demás, no había ni un hueco del estadio donde no se sintiera a la afición. Los malaguistas habían venido a alentar y, al contrario que ellos, hasta la lluvia dio una tregua.
Antoñín premió a la afición
En el minuto 30 tuvieron su recompensa. Antoñín desató la locura con un gol, fruto de una sensacional combinación entre Brandon y Víctor, que puso el 1-0 en el marcador. La Rosaleda en pie y la fiesta se apoderaba, aún más, de ese rincón de Málaga.
Las pobladísimas gradas de #LaRosaleda🏟 celebraron el gol de @Antoniocortes72 👏👏👏
— Málaga CF (@MalagaCF) November 20, 2021
¡Vamos, Málaga! 💙#MálagaLasPalmas⚽ #MCFLive pic.twitter.com/ByH4UO8cDH
Al borde del descanso, dos claras ocasiones de Las Palmas pudieron empatar el partido, pero Dani Martín estaba teniendo su día. El Málaga CF fue capaz de resistir, al menos los primeros 45 minutos del partido, y de mantener el 'efecto Rosaleda'.
Polémica expulsión
La lluvia volvió en la segunda parte y, con ella, la intensidad del juego. Nadie bajaba los brazos, ni afición, ni locales, ni visitantes. Estaban en juego tres puntos muy importantes y, teniendo esa idea en la mente, ninguno estaba dispuesto a ceder.
En el 52 cambiaría el partido. El colegiado, Prieto Iglesias, le enseñó la segunda amarilla a Loiodice, tras una dudosa entrada que generó cierta polémica y que no pudo ser revisada por el VAR, al no tratarse de tarjeta roja. Las Palmas tuvo que encarar casi toda la segunda parte con un jugador menos.
Minutos después, la afición ovacionó al goleador del partido. Antoñín se marchó en el 58 para ser sustituido por Jozabed. A pesar de este primer movimiento de José Alberto López, el área malaguista seguía recibiendo más visita que la de sus rivales. El técnico blanquiazul apostó por un doble cambio para tratar de revertir la situación: salieron Ramón y Roberto, y fueron Ismael Gutiérrez y Kevin los que ocuparon sus lugares.
El Málaga provocó el empate
Un error garrafal en defensa de Peybernes, en lo que pretendía ser una cesión con el pecho a su portero dentro del área, acabó siendo la asistencia perfecta para que Benito mandara el balón al fondo de la red y pusiera el 1-1 que coronaba La Rosaleda.
Reaccionaban y perdonaban los malaguistas. La siguiente acción pudo volver a cambiarlo todo. El esférico llegó a las botas de Paulino dentro del área de Las Palmas y, en una clara ocasión, solo ante el portero, estrelló el balón contra el poste. Aunque al final la acción terminó siendo fuera de juego.
El recién llegado Sekou Gassama solucionó el partido
La Rosaleda no descansaba. Le estaba dando al equipo la garra necesaria para encarar los últimos minutos de partido y, una vez más, la magia malaguista funcionó. Recién entrado en el terreno de juego, Sekou Gassama remató de cabeza, desde el centro del área, un balón mandado por Jozabed desde el córner y, por la derecha de la portería, colocaría el 2-1 con un impecable gol.
¡Todo el banquillo remató con @SekouGassa el segundo gol del equipo!
— Málaga CF (@MalagaCF) November 20, 2021
¡Vamos, Málaga! 💙#MálagaLasPalmas⚽️ #MCFLive pic.twitter.com/Z4JZ7WVcxe
Nadie sabe a ciencia cierta qué le dan los malaguistas al Málaga y el efecto que el estadio tiene en sus partidos, pero la realidad no es otra que, en la jornada 17, los blanquiazules siguen invictos sobre su césped y soñando con los puestos que le permiten el ascenso.
