
No se viven buenos momentos en Málaga. No es por la vuelta a la vida después del puente del 1 de mayo, aunque podría serlo, para qué mentir. El aire a tristeza y pesimismo que se respira por las calles malagueñas tiene un toque futbolero. El deporte rey ha vuelto a ser bastante cruel con los de Sergio Pellicer y este palo puede ser bastante complicado de superar.
Aunque en situaciones peores se ha visto inmersa la afición del Málaga CF. A la grada no hay nada que reprocharle, ni mucho menos. Lleva varias semanas llenando el Estadio La Rosaleda y viajando con el equipo para apoyarle donde quiera que vaya. El aliento de los blanquiazules ha dado sus frutos y la permanencia ha dejado de ser un sueño efímero y casi imposible de alcanzar. Victoria tras victoria, los de Pellicer se han ido acercando al objetivo. Pero este lunes ha dado un frenazo en seco.

El Málaga CF se complica la vida ante el Huesca
Estaba todo más que preparado. El "no hay billetes" colgado en las ventanas de La Rosaleda una semana antes. Cada malaguista con su camiseta y su bufanda listas para la ocasión. Entrada en mano y un paseo hasta el estadio para seguir soñando con quedarse en la Segunda División del fútbol español.
Todo pintaba bien. Los aficionados cumplieron con creces y no se veía ni un solo asiento vacío. El equipo saltó a morder. Todos los jugadores saben de sobra lo que hay en juego y eso es algo que se ve en su actitud a la hora de saltar al césped. No hay persona en Málaga que no sepa que no hay otra forma de conseguir la salvación que no sea dejándoselo absolutamente todo.

Rubén Castro tuvo un penalti
El gol no llegaba y el Huesca no estaba dispuesto a ponerle las cosas fáciles a los locales. Cada garganta era un empujón que acercaba al equipo a la portería rival, pero cuando el balón no quiere entrar, da igual lo que hagas. Aunque a 10 minutos del final todo el sufrimiento estuvo a punto de ser olvidado de golpe.
El colegiado paró el juego para revisar una jugada de la que le avisaron desde el VAR en la que derribaron a Escassi. Consulta al monitor y con solo una repetición lo tuvo claro: penalti. La pena máxima llegaba en los últimos instantes de unos 90 minutos de infarto.
Desde los 11 metros podía Rubén Castro poner fin a tanta agonía. No fue así. Andrés Fernández sacó el balón y se convirtió en el nombre más odiado en Málaga durante las siguientes dos horas.
Centenares de goles y ninguna duda.
— Málaga CF (@MalagaCF) May 1, 2023
Orgullosos de tenerte en nuestro equipo. pic.twitter.com/mjXoEpdXeO
Esto le queda al Málaga CF
La vida pocas veces te da una segunda oportunidad y, por más que la buscó, el conjunto blanquiazul no la tuvo. El gol no iba a llegar y el encuentro terminó con el 0-0 que ya lucía en el marcador al inicio. Un punto que de poco sirve ante la situación tan complicada que viven los de Pellicer.

Ahora la salvación está a seis puntos y solo quedan 12 en juego. Cuatro jornadas para saber cuál va a ser el futuro próximo del Málaga. Ponferradina, Mirandés, Alavés y el cierre de la temporada en casa, ante el Ibiza.
Quizá ya esté todo dicho para entonces o los malaguistas se jueguen la vida ante los suyos. Sea como sea, no hay mejor forma de ponerle el broche final a una temporada tan complicada que en La Rosaleda.