Karlos Arguiñano es mucho más que un cocinero televisivo. Es una figura transversal de la cultura popular española, reconocible en cualquier punto del país y por personas de todas las edades. Tres décadas en televisión lo han convertido en una institución, respetada en la profesión y querida por el público, gracias a una mezcla muy personal de cocina accesible, cercanía, humor y una forma de comunicar que ha sabido adaptarse al paso del tiempo. El cocinero se encuentra de actualidad por su visita este jueves a 'El Hormiguero' de Pablo Motos, donde acude para despedir el año en el programa estrella de Antena 3.
Su trayectoria en la pequeña pantalla es tan extensa como sólida. Desde sus inicios en la televisión pública vasca hasta su consolidación nacional en RTVE, su etapa en Telecinco y, finalmente, su consagración definitiva en Antena 3, Arguiñano ha sabido mantenerse vigente sin renunciar a su esencia. Recetas de toda la vida, producto sencillo y un discurso directo que conecta con varias generaciones.
A sus 77 años, el chef guipuzcoano confirmó hace algo más de dos años la renovación de su contrato con Atresmedia tras firmar cifras históricas con 'Cocina abierta de Karlos Arguiñano'. Lejos de pensar en retirarse, decidió seguir al frente del programa “hasta que el cuerpo aguante", renunciando de forma voluntaria a una jubilación que ya tiene más que ganada. Una decisión que ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta recurrente: ¿qué pensión le correspondería cuando decida dar el paso?.
La razón por la que Karlos Arguiñano no se ha jubilado
Dinero no es el problema. Tampoco la edad. Arguiñano cumple de sobra los requisitos para disfrutar de una jubilación cómoda, pero su decisión va en otra dirección. Según trascendió tras su último acuerdo con Atresmedia, el cocinero podrá seguir en Antena 3 "hasta que él quiera estar", una fórmula poco habitual que refleja el peso que sigue teniendo en la cadena.
Esta postura encaja con lo que el propio Arguiñano ha expresado públicamente en varias ocasiones. En la presentación de su libro Cocina fácil y rico, dejó claro que la jubilación no entra, de momento, en sus planes. "Yo nunca he tenido ganas de jubilarme, esa es la verdad, y ya voy para 75 años. Yo estando bien, de salud, tampoco tengo prisa, aunque sé que tampoco me quedan muchos años. Calculo que para 2040 lo estaremos dejando ya", afirmó con naturalidad, incluso bromeando con una retirada lejana, ya entrada la próxima década.
Los datos respaldan esa decisión. Este 2025, su programa volvió a firmar cifras sobresalientes, rondando el 17% de cuota de pantalla y una media cercana a los 800.000 espectadores diarios. Resultados que confirman que Arguiñano sigue siendo un valor seguro en la parrilla televisiva y una referencia absoluta de las mañanas.
Esta es la pensión que podría cobrar Karlos Arguiñano
Aunque haya decidido aplazarla, la jubilación de Karlos Arguiñano sería, llegado el momento, de las más altas posibles dentro del sistema público. Su extensa carrera profesional —más de 30 años en televisión y una vida entera ligada a la restauración— le permitiría acceder sin dificultad al 100% de la base reguladora. Por su actividad laboral, es muy posible que el cocinero haya cotizado en varios regímenes, como el Régimen General de la Seguridad Social y el RETA, por lo que podría incluso tener derecho a cobrar dos pensiones de jubilación.
Habiendo superado con creces los 35 años cotizados que exige la Seguridad Social y con la posibilidad de haber cotizado durante los últimos 25 años por la base máxima, Arguiñano podría optar a la pensión máxima vigente. Una cantidad que asciende a 3.267,60 euros mensuales en 14 pagas, lo que supone 45.746,40 euros brutos al año.
Una cifra nada desdeñable que, sin embargo, el propio chef ha decidido dejar en pausa. Prefiere seguir trabajando, creando recetas y acompañando a los espectadores cada mañana, mientras mantiene activos otros proyectos personales vinculados a la gastronomía. Porque si algo ha demostrado Karlos Arguiñano es que su relación con la cocina no entiende de calendarios ni de edades. Y, por ahora, tampoco de jubilaciones. Hay Arguiñano para rato.
