miércoles. 21.02.2024
Agricultores paran en la AP-4 Jerez un camión de Marruecos y arrojan toda su carga
Agricultores paran en la AP-4 Jerez un camión de Marruecos y arrojan toda su carga

En un acto que recuerda a las recientes protestas ocurridas en la frontera de Francia con España, agricultores en Jerez de la Frontera, Cádiz, han protagonizado una escena que ha capturado la atención de todos. En la autopista AP-4, a la altura de Jerez, un camión cargado hasta los topes con tomates de Marruecos ha visto su destino alterado cuando, en un gesto de desesperación y protesta, su carga fue esparcida por el asfalto. Estos tomates, símbolo de una competencia desleal para muchos, entran a la Unión Europea bajo un acuerdo de asociación que les otorga un acceso privilegiado, pero sin enfrentarse a las rigurosas exigencias que soportan los productores locales.

La raíz de este conflicto se hunde en la disparidad económica entre los costes de producción de ambos lados del Mediterráneo. Los agricultores españoles se ven obligados a vender el kilo de tomate a un precio que cuadruplica el de sus competidores marroquíes, una diferencia abismal que no solo pone en jaque la viabilidad de sus cultivos sino que también ha relegado al tomate español a un segundo plano en los mercados europeos. Marruecos, aprovechando este desequilibrio, ha escalado posiciones hasta convertirse en una verdadera potencia dentro del sector hortofrutícola de la UE.

Los agricultores siguen en su lucha por un comercio más justo

La decisión de arrojar los tomates al suelo no fue un acto impulsivo, sino el clímax de una frustración acumulada. Los agricultores, al toparse con el camión repleto de la mercancía marroquí, optaron por una demostración palpable de su indignación, destruyendo la carga en un intento de llamar la atención sobre su precaria situación. Este momento, inmortalizado en vídeo y difundido a través de las redes sociales, ha resonado como un grito de auxilio en la lucha por la igualdad de condiciones en el mercado.

Asaja, la asociación que representa a estos agricultores, ha puesto cifras a la desesperación: producir un kilo de tomates en España cuesta entre 25 y 40 céntimos, frente a los 10 a 12 céntimos de Marruecos. Esta enorme brecha de costes, sumada a la falta de transparencia sobre el origen del producto en muchas ocasiones, ha llevado a los agricultores a un punto de quiebre. Su acción en la AP-4 no es solo un llamado a la justicia en el comercio, sino un reflejo de la lucha por la supervivencia de un sector tradicional que se ve amenazado por las dinámicas de un mercado globalizado.

A la francesa en Jerez: Agricultores arrojan la carga de un camión cargado de tomates...