La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, mueve ficha y remite una carta formal al ministro de Transportes, Óscar Puente, para sentarse a abordar “asuntos de gran relevancia para el presente y el futuro” de la ciudad y su entorno metropolitano. La misiva, registrada el 22 de septiembre, solicita una reunión de trabajo en Madrid “a la mayor brevedad”. A día de hoy, ni el Ministerio ni el propio ministro han contestado a la petición.
La carta entra por registro como “Solicitud de reunión para abordar la situación de las infraestructuras claves en Jerez de la Frontera”. El Ayuntamiento pone el foco en tres actuaciones que, de materializarse, cambian la movilidad del núcleo urbano, la conexión por autopista con Sevilla y Cádiz y el papel del Aeropuerto de Jerez en el mapa logístico andaluz.
Es lamentable que el Aeropuerto de Jerez haya perdido las conexiones de Ryanair porque el ministro Puente no quisiera, o no supiera, dar ninguna respuesta a las alternativas presentadas por la compañía.
— María José García-Pelayo (@MJGarciaPelayo) October 3, 2025
Tienen que dar explicaciones urgentes. pic.twitter.com/3TODeMVx0K
García-Pelayo ha optado por una estrategia directa: enumerar los proyectos, justificar su impacto y pedir coordinación técnica y política con el Estado para “avanzar en las soluciones más adecuadas”. La sensación en el Consistorio es clara: Jerez ha hecho los deberes —diagnóstico, prioridades y hoja de ruta— y ahora reclama respuesta y calendario al Gobierno central.
Lo que Jerez pone sobre la mesa
El primer bloque que la alcaldesa lleva al despacho de Óscar Puente es el del ferrocarril. El Ayuntamiento pide integrar el trazado en el núcleo urbano “para mejorar conectividad, seguridad y calidad de vida”, y ejecutar la pasarela/obra que conecte Vallesequillo con la zona de Montealegre “por encima del trazado ferroviario”. No se trata solo de coser barrios: se trata de ordenar flujos peatonales y de tráfico y de reducir barreras internas que hoy penalizan el día a día de miles de jerezanos.
El segundo punto apunta a la AP-4. Jerez solicita su inclusión en el plan de ampliación del tercer carril entre Cádiz y Sevilla, una infraestructura “estratégica para el tráfico” del eje gaditano-sevillano y del resto de Andalucía. Con la autopista liberada de peaje, el crecimiento del tráfico ha sido sostenido y el tercer carril ya no es un lujo: es la condición para mantener tiempos competitivos y ganar seguridad en hora punta y en operaciones especiales.
El tercer frente es el Aeropuerto de Jerez. La petición es doble: mejorar conexiones de acceso y, sobre todo, incluir la ampliación de pista en el Plan Director para atraer aeronaves mayores y aumentar rutas. El Ayuntamiento subraya que se trata de un “elemento clave para el desarrollo económico, turístico y logístico” de la provincia y de Andalucía. Aquí, el mensaje es inequívoco: sin capacidad y conectividad aeroportuaria no hay salto de escala ni para el turismo de calidad ni para la carga aérea.
Una reunión que Jerez quiere cerrar ya
La solicitud municipal no es retórica: pide una reunión de trabajo con equipos técnicos y políticos para coordinar proyectos y plazos. La carta —con membrete de “La Alcaldesa de Jerez” y dirigida expresamente al “Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible”— queda registrada el 22 de septiembre y detalla los tres puntos de forma explícita. Desde entonces, el silencio es la única respuesta del Ministerio. En el Ayuntamiento confían en que la “resolución definitiva” de la agenda del ministro llegue en breve, pero insisten: la ciudad ha pedido hora y la ciudad espera ser recibida.
García-Pelayo sostiene que estos proyectos encajan “en el marco de las políticas de movilidad sostenible e infraestructuras del país” y que Jerez quiere “coordinar esfuerzos y avanzar en soluciones”. La pelota, ahora, está en la mesa de Puente: contestar, fijar fecha y poner a trabajar a los equipos mixtos Estado-Ayuntamiento para transformar la carta en obras.
Por qué este triángulo (tren-AP-4-aeropuerto) importa
Jerez ha vivido durante décadas con cicatrices urbanas que la línea férrea agrava; coser esa brecha con una solución de integración —y una conexión segura Vallesequillo-Montealegre— moderniza movilidad interna y aumenta seguridad vial. Es una obra de ciudad, no solo de transporte.
La AP-4, por su parte, es la arteria del arco Cádiz-Jerez-Sevilla. El tercer carril no es un capricho técnico, es una necesidad que ya han asumido otros ejes andaluces y que garantiza productividad regional. Cada minuto que se pierde atascado entre Dos Hermanas y Jerez es coste económico puro.
Y el Aeropuerto es la pieza de futuro: ampliar pista y accesos es abrir el abanico de compañías, aeronaves y destinos; es facilitar el MICE (ferias y congresos), el turismo internacional desestacionalizado y la logística de alto valor. Para Jerez y su provincia, ese salto de capacidad es la diferencia entre competir o conformarse.
Próximos pasos: del registro a la agenda
Con la carta ya registrada, al Ayuntamiento solo le queda apretar institucionalmente y mantener canales técnicos abiertos para que la reunión se celebre “a la mayor brevedad”. Si hay respuesta, el encuentro servirá para alinear proyectos con los planes estatales —y, llegado el caso, con financiación europea o estatal— y para fijar un cronograma realista. Si no la hay, Jerez volverá a insistir: la ciudad ha puesto por escrito su plan y su disposición a co-liderarlo con el Estado.
Mientras tanto, la corporación municipal recuerda que estos tres proyectos están pensados para impactar en seguridad, conectividad, economía y calidad de vida, y que el Gobierno de España encontrará en el Consistorio un socio “para coordinar esfuerzos y avanzar en las soluciones más adecuadas”. En Jerez, la partida está servida; falta que el Ministerio se siente a la mesa.

