La celebración del Día de Reyes en Jerez de la Frontera se ha visto empañada por un grave episodio de violencia, ocurrido en plena vía pública y en un contexto especialmente sensible, como es una cabalgata infantil con numerosa presencia de familias y menores. Un altercado entre varios asistentes y el conductor de un vehículo ha terminado con un hombre herido de consideración tras recibir golpes con una porra tipo policial.
Los hechos han tenido lugar este martes sobre las 12:00 horas del mediodía en la calle Almudena Grandes, en la zona de Pozoalbero, donde una cabalgata de Reyes de barrio ocupaba la calzada, desarrollándose con normalidad y lanzando caramelos a los asistentes. En ese entorno festivo, un comportamiento imprudente y agresivo ha derivado en una situación de alto riesgo que ha obligado a la intervención policial y sanitaria.
Según la información facilitada por testigos presenciales, el agresor ha logrado marcharse del lugar antes de ser identificado, aunque familiares del herido han conseguido fotografiar tanto al individuo como el vehículo implicado, un Mazda de color rojo, datos que ya obran en poder de los investigadores.
Un conductor increpa a la cabalgata y desata el conflicto
Durante el transcurso de la cabalgata, un turismo Mazda rojo ha comenzado a hacer sonar el claxon de forma reiterada, increpando a los asistentes por la ocupación de la calzada. Varios testigos han señalado que el conductor mostraba una actitud nerviosa y desafiante, a pesar de tratarse de un evento autorizado y señalizado.
Uno de los asistentes, al observar la situación, se ha dirigido al conductor para pedirle paciencia, recordándole que se trataba de una cabalgata de Reyes y que la calle estaba cortada al tráfico de forma temporal. Lejos de calmarse, el conductor ha descendido del vehículo, iniciándose una discusión verbal que ha ido aumentando progresivamente de tensión.
El intercambio de palabras ha pasado rápidamente a una confrontación física, en la que el conductor ha sacado una tonfa, una porra extensible similar a las utilizadas por cuerpos policiales, con la que ha golpeado en la pierna al vecino, provocándole una lesión importante.
Uso de una porra y herido con posible fractura
El golpe con la porra ha causado una lesión de consideración en la pierna del agredido, hasta el punto de que ha sido necesario solicitar una ambulancia ante la posibilidad de que exista una fractura, extremo que deberá confirmarse mediante pruebas médicas.
Tras la agresión, familiares del herido han acudido en su defensa, generándose momentos de gran tensión. Según relatan los agentes actuantes, si la intervención policial no se produce con rapidez, el agresor podría haber sufrido una agresión por parte de varias personas presentes en el lugar.
En ese momento, el conductor del vehículo ha comenzado a manifestar verbalmente que es policía, señalando que pertenece supuestamente a la Policía Nacional. Este dato no está verificado y procede únicamente de lo manifestado por el propio individuo y por algunos testigos.
El agresor abandona el lugar sin ser identificado
Antes de que las unidades policiales puedan proceder a su identificación, el conductor del Mazda rojo se ha marchado del lugar, evitando cualquier actuación directa contra él en ese momento. Los agentes de la Policía Local no han podido comprobar su identidad ni su supuesta condición de agente policial, ya que ya no se encontraba en la zona.
No obstante, los familiares del herido han logrado tomar fotografías del individuo y del vehículo, en las que se aprecia claramente su rostro y la matrícula del coche. Este material gráfico ha sido entregado a los investigadores y será clave para la identificación del presunto agresor.
Hay que reseñar que, aparte de las informaciones relatadas por los testigos presenciales, no consta acreditación oficial alguna que confirme que el autor de la agresión sea miembro de la Policía Nacional u otro cuerpo policial, por lo que esa afirmación debe tratarse con cautela hasta que se compruebe su veracidad.
Investigación abierta y máxima cautela con los datos
La unidad correspondiente ha iniciado las diligencias oportunas para esclarecer los hechos, identificar al agresor y determinar las responsabilidades penales que pudieran derivarse de una agresión cometida en plena vía pública y con un objeto potencialmente peligroso.
El uso de una porra tipo policial en un contexto civil, y además durante una cabalgata con presencia de menores, agrava la gravedad de los hechos, tanto desde el punto de vista penal como desde el punto de vista de la seguridad ciudadana.
