A pesar de que las intensas lluvias registradas en las últimas horas en Jerez de la Frontera, que motivó la activación de la alerta roja, afectó a prácticamente todas las barriadas y entidades rurales, bien es cierto que una de las más afectadas ha sido la ELA de Guadalcacín, donde un centenar de vecinos tuvieron que ser desalojados de sus domicilios por las inundaciones registradas en su interior.
Salvador Ruiz, alcalde de Guadalcacín, ha explicado en declaraciones a los periodistas que entre 30 y 40 familias son las que han tenido que ser desalojadas, anunciado que pueden regresar a sus casas "con la precaución oportuna" y que se intentará ayudar para que "la normalidad vuelva a sus casas y a sus vidas lo antes posible".
"Lo ideal es que esta noche la pasen fuera de sus viviendas, pero nos traslada Bomberos que en principio no hay peligro, simplemente estar alerta, y estaremos pendientes de que si vemos cualquier indicio, estar encima para que no vuelva a pasar", ha manifestado.
En ese sentido, ha indicado que mantendrán habilitado el pabellón municipal "hasta que haga falta" para prestar el servicio a las personas que no puedan volver a su vivienda o que no tengan esta noche donde encontrar alojamiento.
El alcalde pedáneo ha relatado que esta mañana "parecía que iba todo bien" y que en cuestión de "hora y media" empezó a llover hasta el punto de estar con agua "hasta la cintura".
Preguntado sobre cuánto ha llovido en esta pedanía de Jerez, ha señalado que no tiene los datos pero se ha aventurado en cifrarlos en "más de 200 litros, seguro". "No tengo los datos pero como veíamos, era una lluvia constante, sin parar, y unas cantidades brutales", ha añadido.
Segunda gran inundación en Guadalcacín
Uno de los vecinos afectados ha dicho que es la segunda vez que les ocurre esta situación, siendo la primera en febrero de 2010. "Independientemente del agua que ha podido caer, que ha caído bastante agua, sorprende que políticamente las infraestructuras están abandonadas, creo que hay una dejadez política con respecto a las infraestructuras", ha añadido.
Así, ha relatado que fue un vecino quien lo avisó de por dónde venía el agua y "al pensar que ya nos íbamos a inundar, nos pusimos a recoger para intentar salvar lo que podíamos". En este sentido, ha explicado que el agua ha cogido una altura de más de 60 centímetros y que "de la parte de abajo no hemos podido salvar nada". "Y el coche en la calle, pues posiblemente para tirarlo, ha llegado a media altura de la puerta", ha añadido.
En cuanto a la noche, les han dicho que pueden quedarse en sus casas, pero "la alerta se mantiene y si podemos estar con vecinos o con algún amigo o familiares, pues mejor". "Por suerte, lo podemos contar", ha concluido.
Antonia, otra vecina de la localidad que se ha tenido que ser desalojada de su vivienda ha relatado cómo vivió esos primeros momentos junto a su nieto de seis años, y que atribuyó las voces y el ruido de la calle a "una pelea". Cuando comprendió que el agua se había convertido en "un río", su nieto, su marido y su perra subieron a la segunda planta, mientras ella se afanaba en retirar "cosas que se pudieran estropear".
