Hondo pesar en Jerez por el fallecimiento de Julián Azcutia
Tan querido jerezano ha fallecido a los 69 años de edad
La noticia saltó como un jarro de agua fría este pasado viernes día 12 del corriente mes de junio. Un mes que está aglutinando demasiadas muertes en derredor. Jerez de la Frontera, sí, se cubría de luto por uno de los suyos. Por un hijo muy querido, por un ciudadano que dejó honda huella.
Por los grupos de WhatsApp corría la noticia con velocidad de relámpago. En un mensaje lacónico que no necesitaba de mayores explicaciones. En un mensaje corto y directo, como si de la extensión de una necrológica se tratara. Un titular sin subtitulares: ha fallecido Julián Azcutia.
No era preciso consignar su segundo apellido: Martínez. Su salud había empeorado durante los últimos tiempos. Tan es así que fue castigado por el covid-19, aunque superó con absoluto éxito este trance. Sin embargo una enfermedad crónica que venía arrastrando ha sesgado su vida. Contaba, en el momento de su fallecimiento, 69 años de edad.
Julián Azcutia era conocido en la ciudad por su implicación en diversos sectores. Trabajó en Cruzcampo durante muchísimos años. Asimismo estuvo muy vinculado al mundo flamenco local y al de las Hermandades. En todos los ámbitos era muy querido en orden a su carácter bondadoso, empático, cercano. Risueño.
Fue presidente durante una etapa del Centro Cultural Flamenco Don Antonio Chacón. Este Centro ha emitido, a través de su red social, un mensaje de condolencia: “Hoy conocemos la triste noticia del fallecimiento de nuestro queridísimo amigo, socio y expresidente de nuestra entidad de Don Antonio Chacón, por la que tanto ha luchado: Julián Azcutia. Desde aquí nuestro cariño y profundo pésame a la familia. Un fuerte abrazo”.
Las Hermandades también fueron un ámbito en el que Julián Azcutia desarrolló toda su Fe cristiana. Porque era un cristiano de los pies a la cabeza. Convencido y comprometido. Muchos de sus amigos de siempre lo recuerdan ligado a la célebre Juventud Cofrade de la Unión de Hermandades, a finales de los años setenta, en un movimiento liderado por el también desaparecido José Alfonso Reimóndez ‘Lete’.
Precisamente dos décadas después formó parte del Consejo Directivo de la Unión de Hermandades con su inseparable ‘Lete’ como presidente. En aquella legislatura del órgano entonces con sede en calle Sevilla contribuyó en la organización y máximo esplendor de la recordada procesión Magna del año 2.000. Un acontecimiento histórico de la Semana Santa de Jerez.
También fue cofrade de la Lanzada -la Hermandad de sus amores- y del Santo Crucifijo. Más de 50 años en cada una de estas corporaciones. En la Hermandad de la Sagrada Lanzada desempeñó cargos como Mayordomo, Diputado Mayor de Gobierno, Teniente Hermano Mayor y Hermano Mayor en funciones. Asimismo estaba en posesión de la Medalla de Oro de esta señera Hermandad con sede en el Carmen. Descanse en paz.
