El pasado lunes abrió sus puertas Juvelandia 2023, que este año alcanza su 27ª edición. Durante varias semanas se espera que miles de personas pasen por las instalaciones de Ifeca, en Jerez de la Frontera, para disfrutar de todo tipo de actividades, atracciones y espectáculos circenses. Junto a ellos, multitud de feriantes, como es el caso de Julio Cabo, ya se encuentran instalados, y lo ha vuelto a hacer acompañado, como viene haciendo desde hace 11 años, de su leona Selva.
Esta historia salió a la luz después de que una usuaria de Facebook denunciara a través de su perfil la presencia de este animal dentro de un habitáculo en las inmediaciones del recinto ferial, en una zona reservada exclusivamente para feriantes y trabajadores durante los primeros días de apertura cuya entrada está reservada para escolares de la provincia de Cádiz y Sevilla.
En su comentario, la denunciante, que dio aviso a la Policía Local y a la Guardia Civil, entendía que la presencia del animal podía deberse a la presencia de algún circo recordando que tal y como establece la Ley de Protección de los Derechos y Bienestar Animal se prohíbe la presencia de animales en los espectáculos circenses.
La publicación ha llegado a oídos de su propietario, Julio Cabo, quien ha querido aclarar la historia del animal, que el 26 de diciembre cumplirá 17 años. Selva era uno de los tres cachorros, propiedad del Circo Guilio SL, que dieron en adopción en 2006 -ya que este tipo de animales no se pueden comercializar-. Se trata de una leona africana que recayó en manos de este valenciano, en una época donde todavía se permitían exhibiciones de animales en los circos, aunque Selva nunca llegó a pisar ni actuar en ninguno de ellos.
Peor suerte corrieron los otros dos felinos quienes fallecieron en tan solo unos meses en manos de otras personas. Desde entonces, Selva ha recibido todo tipo de cuidados y atenciones hasta el punto de convertirse en algo más que un 'animal de compañía', como así recoge la documentación oficial y el examen psicotécnico que le permiten tenerla.
Selva lleva 11 años viajando a Juvelandia
Durante todos estos años, Julio y su familia han viajado con Selva por toda España para mostrar su arte y en el caso de Jerez ya son 11 años los que vienen trabajando para Juvelandia, donde permanece vigilada en su jaula de forma continua y es especialmente admirada y querida tanto por el resto de feriantes como por trabajadores de la instalación.
Su presencia no ha pasado desapercibida. De hecho, el Seprona se personó en Ifeca hace unos días, tal y como ya hizo el año pasado, y tras comprobar los papeles tan solo recomendaron la colocación de una serie de carteles junto a la valla de seguridad que advierten de la presencia de un animal potencialmente peligroso en la zona.
En este sentido, tal y como explica Julio, el motivo de su presencia en Jerez, así como en el resto de circos donde trabaja, se debe a que "no puedo dejarla sola en casa. Lleva viajando con nosotros desde que era un cachorro. Esta es su vida y si se queda sola entraría en depresión y moriría. Somos su familia".
Igualmente afirma que "si me ofrecieran alguna garantía de que estaría bien en algún zoológico o en algún lugar abierto estaría dispuesto a que se fuera, pero es un animal que no sabe cazar -de hecho no tiene garras en las patas delanteras- y nunca ha tenido contacto con otros animales, por lo que estaría en serio riesgo de sobrevivir".
Sin trabajo durante la pandemia del COVID
Después de unos duros años a causa de la pandemia del COVID, la actividad en el mundo del circo va recuperando la normalidad poco a poco, pero la familia ha tenido que llegar a superar momentos de verdadera dificultad, mucho más con un animal de estas características a su cargo, que requiere de una atención y una dieta muy estricta y cuyo mantenimiento asciende a más de 300 euros mensuales: "Con lo que hemos invertido en ella en todos estos años podría tener un piso en propiedad".
Tras decretarse el estado de alarma y el posterior confinamiento, Julio y su familia tuvieron que vivir durante meses en sus caravanas en Benalup-Casas Viejas, una localidad donde encontraron en el Bar-Asador El Negrito el lugar donde abastecer de alimentos a su leona, de más de 100 kilos y que luce un formidable aspecto: "Cada semana me llevaba dos cajas de pollos porque se come dos al día con el gasto que supone. La carne que entraba en casa era para ella, mientras nosotros tuvimos que llegar a pedir comida en Cáritas porque no percibíamos ningún tipo de ingreso".
Afortunadamente, un tiempo después y con la vuelta a la normalidad, el circo le brindó una nueva oportunidad de seguir trabajando de lo que más le apasiona, el circo, y rodeado de sus compañeras de vida: su mujer, sus hijas y su leona Selva.



