El pasado mes de marzo se despidieron de la ciudad de Jerez de la Frontera las hermanas de Belén tras un tiempo de reflexión sobre la vialidad de esta comunidad en el entorno del Monasterio de La Cartuja, considerado como el conjunto monumental de mayor valor artístico de la provincia de Cádiz. Tras este acontecimiento el Obispado trabaja en 4 líneas distintas.
"Las hermanas de Belén nos ponen ante los ojos una realidad singular. Ellas no se han ido por falta de vocaciones, es un convento que ha sido bendecido, incluso hay una jerezana que está a punto de ingresar después de año y medio de pruebas y ha habido otras jerezanas que ya hicieron sus votos y han entrado en esta comunidad. Ellas hablaban del ruido de la ciudad, del ruido exterior. Pero hay otro ruido interior en el edificio que es el que ha provocado su salida", explicaba el osbispo, Moseñor José Rico Pavés en una reciente entrevista con El MIRA.
Tras ello apuntaba a la necesidad continua de trabajar sobre un conjunto arquitectónico "que requiere el concurso de las administraciones para su mantenimiento. En un edificio con las peculiaridades de La Cartuja de Jerez no es compatible al cien por cien la vida contemplativa. A veces, las mismas religiosas se habían convertido en las que tenían más preocupación y cuidado del edificio que por su propio carisma".
Por todo ello, el Obispado viene trabajando desde hace meses en 4 líneas: conservación, seguridad, culto y promoción cultural, pormenorizando al detalle los proyectos encaminados y ya desarrollados para cada una de ellas.
Conservación
La primera línea sobre la que se está trabajando es la conservación. Para ello está en marcha un informe técnico que se inició hace año y medio y que se completará a finales del mes de junio. El mismo ofrecerá los datos exactos sobre el deterioro que se va produciendo en el edificio y las actuaciones que se tienen que ejecutar.
Desde que en el año 2002 la Diócesis de Asidonia-Jerez asumió la cesión de La Cartuja se ha ido informando al propietario, que es Patrimonio Nacional del Ministerio de Hacienda, de los problemas sobre este equipamiento. El cuidado y mantenimiento ordinario es labor de la Diócesis pero cuando se trata de aspectos estructurales se ha de comunicar a instancias superiores para que se realicen las intervenciones correspondientes.
Seguridad
Una vez que las hermanas de Belén han abandonado el edificio se está trabajando en la seguridad del edificio ya que mientras han permanecido dentro, su sola presencia era ya un símbolo de protección para el mismo. En concreto se ha reforzado la seguridad en los espacios de más valor, entre ellos el templo, la sacristía o el espacio donde las hermanas tenían la tienda.
Además se ha apostado por un sistema de vigilancia permanente, incluso por la noche. A partir de ahora se hará más estable con la llegada de una familia que atenderá y hará servicio de acogida.
Culto
La tercera línea habla sobre el culto. La Cartuja sigue abierta a las celebraciones. A pesar de la salida de las hermanas de Belén sigue habiendo Eucaristía dominical, se han celebrado los oficios de Semana Santa y sigue abierta a acoger a grupos que acudan a la zona a hacer retiros de parroquias o convivencias, sacerdotes o seglares que quieren retirarse.
Las instalaciones, como hospedería, es todo funcional y las hermanas de Belén lo han dejado tal cual.
Proyección cultural
Comenzando por las visitas, el Obispado ha trabajado con el grupo editorial SM, a quien ya habían solicitado una visita virtual, que protegiera la clausura de las hermanas. La visita virtual está ya preparada y ahora hay que colocarla en una sala inmersiva, que será un complemento a la visita real. Junto al grupo editorial se está haciendo el itinerario, la cartelería, la información, las audioguías... Para que antes del verano se pueda satisfacer la necesidad de poder visitar el edificio.



