viernes 3/12/21
Kylie-Jenner-2-324x235
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Hemos analizado por activa y por pasiva la forma de ser de Kylie Jenner.  Sin detenernos a acertar del todo -o al menos a definir- al respecto de su temperamento. No sabemos cómo es la modelo. No sabemos su personalidad. Podría intuirse. Podría adivinarse a tientas.

Ella ha sabido nadar y guardar la ropa. Sí ha dictaminado una separata entre su privacidad y su faceta pública. Pública y publicada en su red social por excelencia y por antonomasia: Instagram. Ha querido poner barreras y establecer dicha distinción.

Esto no es favorable ni desfavorable. Cada cual moldea su fama a voluntad. Según los propis criterios de cuanto entienda por ética. O por conceptualización del propio éxito de masas. Kylie es seria como empresaria, es entregada y sentimental como madre, es sensual y desinhibida como modelo. Es discreta y poderosa como miembro del clan Kardashian.

Parece feliz pero tampoco podríamos asegurarlo. La felicidad es un estado innominado. Incluso a veces demasiado impostado por las redes sociales en favor del sintagma de las apariencias. Pero las apariencias también engañan. Kylie es un maniquí de carne y hueso que se mueve a sus anchas por la pasarela de la exposición o la sobrexposición ante millones de seguidores.

Rictus en defensa propia

En repetidas ocasiones hemos detectado que por ejemplo sonríe poco o nada en las fotografías. Como un rictus de defensa propia. Como una coraza que protege o pretende proteger la veracidad de sus sentimientos. Es una chica introvertida que evidencia todos los flujos de la exterioridad.

Ahora nos detenemos en una novedad que quizá haya sorprendido a propios y extraños. Como un guiño mudo de nuestra socialité que en el fondo la humaniza. Siendo en apariencia una anécdota que bien podría calificarse y clasificarse como de ordinaria, sin embargo -de puro natural y fisiológico- puede beneficiar -refrescándola- la imagen de Kylie.

Sesión de maquillaje de Kylie Jenner

Pongámonos en contexto: hacer cosas con tu hermana puede ser muy gratificante y honesto y espontáneo y divertido. Si además se trata una sesión de maquillaje mutuo, la cosa pinta bien. Pero si además hay una buena cantidad de tequila de por medio, puede que el asunto, para mejor, siempre para mejor, se escape de las manos.

Pues bien: tal cosa le ha sucedido a nuestra guapa influencer. La benjamina del clan Kardashian estaba grabando uno de los vídeos de la serie Get Ready With Me, que mima y edita y publica en Youtube, junto a su hermana Kendall Jenner. La cosa prometía.

¿De qué se trataba? Pues de que el vídeo iba a consistir en que una maquillara a la otra, en justa reciprocidad, en un ten con ten, como ya ha hecho con otras de sus hermanas como Kim Kardashian. Nada nuevo en el método pero sí en el dúo protagonista.

En esta ocasión ambas hermanas disfrutaron un poco del tequila 818, una marca de alcohol que comercializa Kendall. El asunto se desmandó con un potente imponderable. Kylie Jenner subió a Instagram stories del vídeo, que aún no se ha publicado y de cómo fue la grabación de esas imágenes…

Y surgió lo inesperado con Kylie Jenner

La anécdota es directa. En las imágenes se podía apreciar cómo ambas reían a mandíbula batiente. Ambas se partían de risa. Ambas no podían contenerse. Hasta que en un momento dado Kylie Jenner, en un alarde confesional sin precedente, exclama: «¡Me oriné en los pantalones!».

Tras esta situación tan descacharrante, las hermanas acabaron rodando por el suelo, enzarzadas en la inocencia de juegos, de ademanes y de más risas. Posteriormente ambas salen para comer hamburguesas de McDonald’s, algo que Kendall juró que no hacía desde hacía tres años, cuando dio a luz a su hija Stormi.

Kylie Jenner se orina en los pantalones mientras graba un vídeo
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