El Gobierno de coalición está sufriendo ya las desigualdades existentes entre PSOE y Podemos, incluso esas diferencias se están viendo relucir dentro de un mismo partido. Al parecer, miembros del partido socialista han criticado a Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, por ser un "pelota" de la formación morada.
Algunas fuentes cercanas al PSOE, han asegurado que sus miembros no confían en el ministro del Interior, "acaban teniéndose dudas de si el ministro responde más a los socialistas o a Podemos", ya que "el nivel de cercanía y casi pleitesía que muestra Grande-Marlaska con respecto a Pablo Iglesias es más que llamativo". Ante ello, "los sectores del Gobierno que responden de una manera más fiel a los viejos postulados del Partido Socialista cada día lo tragan menos", apuntan dichas fuentes.
Asimismo, añaden que "no es normal que un ministro del Interior se pliegue a todas las exigencias y caprichos de Pablo Iglesias, por ejemplo, con respecto a la seguridad de su casa". «Estamos haciendo el ridículo dejando constancia de que tanto Policía Nacional como Guardia Civil responden a cada petición del vicepresidente, sin tener en cuenta las necesidades reales de seguridad de su residencia», critican.
Sumisión
A pesar de todo, el ministro del Interior sabe a quién debe ese puesto, y es a Pedro Sánchez, por lo que lo intenta satisfacer en todas sus exigencias. Una de esas exigencias es la de mantener un nivel de coordinación pleno con Pablo Iglesias, por lo que ahora se entendería la buena relación con el vicepresidente.
Sin embargo, casi ningún miembro del PSOE olvida que Marlaska pidió al PP de Mariano Rajoy diversos cargos, pero en especial, el puesto de fiscal general del Estado. Por estos motivos y teniendo en cuenta su pasado, no terminan de confiar en él sus propios compañeros en el partido, incluso dudan de él dentro del Gabinete del presidente del Gobierno.
Actuaciones
Una de las primeras decisiones que generó tensiones dentro del Gobierno fue la destitución del coronel Pérez de los Cobos por haber mantenido la investigación judicial de los cargos interpuestos contra el Gobierno por el Covid en el marco de la necesaria y obligatoria independencia y del secreto ordenado por la justicia.
Esta decisión implicó una interferencia en cascada en la cúpula de la Guardia Civil. Sin embargo, este cuerpo sigue siendo militar y por eso lo comparte con otra ministra, Margarita Robles, cuyas actuaciones son totalmente diferentes a las de Marlaska.
Ante esta primera actuación por parte del ministro del Interior, las mismas fuentes comentan que «las semanas posteriores a aquella polémica generaron una tensión que se percibió en el Consejo de Ministros».
"La actuación en el muelle de Arguineguín, la falta de medidas de protección a la Policía y Guardia Civil frente al Covid, el escándalo del informe a medida para culpar a Ciudadanos de las agresiones que ellos mismos recibieron en la manifestación del Orgullo, o la absoluta pleitesía en la tramitación de los acercamientos de presos etarras", son sólo algunas de las actuaciones que han sido criticadas por los miembros del PSOE más clásicos y conservadores.
Pero sin duda alguna, la actuación más criticada por las filas clásicas del PSOE, es su acercamiento a los etarras. Esta medida, que negoció con Bildu, provocó un descontento especial entre los socialistas que aún recuerdan los asesinatos de ETA a sus propios compañeros.
Pacto con Bildu
"Es complicado entender como una persona que formó parte de la capa judicial más activa contra el entramado terrorista de ETA puede mostrarse tan servil en estos momentos con las exigencias de acercamiento de etarras especialmente sanguinarios que necesitan de todos los permisos necesarios por parte de instituciones penitenciarias. Y esas instituciones dependen de Fernando Grande-Marlaska", apuntan.
Cabe recordar a estas alturas que el acercamiento de los presos de ETA a prisiones del País Vasco ha contado con todo el apoyo político imaginable. Hasta el punto de que las presiones sobre administradores, subdirectores y jefes de servicios penitenciarios han sido protagonistas durante meses con un único propósito: que no haya ningún tipo de argumento contra el traslado de los presos de ETA o la solicitud de prestaciones penitenciarias.
En este sentido, hay que destacar que la política de dispersión de los presos nunca ha sido una cuestión exclusiva del trato con los terroristas de ETA, sino que es un recurso común cuando se busca romper los vínculos de los delincuentes con su organización criminal y, a favor, en consecuencia su reinstalación. Por ello, esta dispersión debe contar con sistemas de seguimiento del comportamiento de los presos y con revisiones periódicas del grado de reincorporación del preso. En este análisis participan directores, subdirectores y jefes de servicios penitenciarios.
Para mantener el acercamiento entre el Gobierno y Bildu, han tenido que ceder en ese acercamiento de los etarras al País Vasco. Una decisión meramente política, más que ideológica, para que no hubiera obstáculos a los pactos entre Sánchez y Bildu.
