El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha defendido este miércoles, día 4 de marzo, el "no a la guerra" y ha exigido una solución diplomática, porque ha asegurado que "no se puede responder a una ilegalidad con otra". Además, ha advertido de que es "ingenuo" pensar que "practicar seguidismo ciego y servil es liderar".
En estos términos se ha expresado en una comparecencia institucional en el Palacio de la Moncloa ante la situación en Oriente Medio y tras las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de "cortar todo el comercio con España", después de que el Gobierno español anunciara que no permitiría que Washington utilizara las bases de Morón y Rota en su ofensiva contra Irán. Para Trump, España "es un aliado terrible".
Asimismo, el jefe del Ejecutivo ha expuesto su opinión sobre los últimos acontecimientos en relación con ese ataque y ha reiterado que la posición de España es "clara y consistente", y que "se resume en cuatro palabras: No a la guerra". Además, ha subrayado que es la "misma" que la que ya ha expuesto con los guerras en Ucrania y en Gaza.
Pedro Sánchez, "contrario a la guerra en Oriente Medio
Por otra parte, el presidente del Gobierno ha sostenido que no se puede "asumir que el mundo solo puede resolver los problemas con conflictos", por lo que ha pedido "no repetir los errores del pasado". En este sentido, ha recordado la guerra de Irak, de la que ha dicho trajo "un mundo más inseguro".
A su juicio, "hace 23 años otra administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio, que en teoería se hizo para eliminar las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein, llevar la democracia y garantizar la seguridad global, pero visto en perspectiva, produjo el efecto contrario: desencadenó la mayor oleada de inseguridad en nuestro continente desde la caía del Muro de Berlín", ha señalado.
Finalmente, Sánchez ha incidido en que aquel conflicto "generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un incremento generalizado de la energía, y en definitiva, del coste de la vida. Ese fue el regalo el trío de las Azores, un mundo más inseguro y una vida peor", ha asegurado en referencia a la Cumbre de las Azores celebrada en marzo de 2003
