Ya hay condena. Se hizo el muerto para evitar que su hijo lo matara a navajazos
Previamente había sido apuñalado en el tórax y en el brazo izquierdo
Un hecho rocambolesco. Doloroso. Ciertamente doloroso. Simular la muerte para evitar ser asesinado por tu hijo. Disimular tu propia muerte. Es lo que tuvo que hacer el padre de Roberto H.F., en el año 2015 cuando su hijo, armado con un cuchillo, lo intentó matar en la cocina de su casa en Vallirana, en Barcelona. El caso llega ahora a juicio en la Audiencia de Barcelona. La fiscalía pide una condena de más de cuatro años de prisión.
El hombre, de nacionalidad española, vivía con sus progenitores cuando en julio de 2015 agredió de un fuerte puñetazo a su padre "sin ni abrir boca", según el relato que hace la fiscalía de Sant Feliu de Llobregat.
Así por las buenas. Sin comerlo ni beberlo. Después de esta agresión, y cuando el padre de Roberto intentaba escaparse, el hijo cogió un cuchillo de grandes dimensiones de la cocina y lo apuñaló en dos ocasiones… Comenzó la agonía. Comenzó el calvario.
Una de las cuchilladas fue a la altura del tórax y la otra en el brazo izquierdo. El hombre, para evitar que su hijo lo siguiera agrediendo, se hizo el muerto. Ya no pudo hacer otra cosa. Cuando el chico salió de la cocina, pudo escaparse de casa saltando por un muro que daba al jardín de casa de los vecinos. Salió a toda prisa. Precipitadamente.
El padre del presunto agresor necesitó atención quirúrgica y médica por unas heridas, que según los médicos forenses, hubieran podido ser mortales. El cuchillo quedó a pocos milímetros de causar un daño casi irreversible e "incompatible" con la vida. Fue un milagro. Los milagros también saben marcar distancias.
Más datos: aquella misma noche, del 2 de julio de 2015, y siempre según la versión de la fiscalía, el acusado agredió también a su madre. Entró en la habitación donde dormía la mujer y con el mando a distancia de la televisión, dio varios golpes en el ojo a la madre. La agresividad estaba latente.
La Fiscalía pide para Roberto la pena de prisión de cinco años por un presunto delito de intento de homicidio contra su padre y también por dos delitos de violencia doméstica por las agresiones a la madre.
Sin embargo, la fiscalía sí que tiene en cuenta que el hombre sufre una esquizofrenia paranoide y que cuando agredió a sus padres sufría también un brote psicótico.
Para tener en cuenta a la hora de imputar los delitos y, sobre todo las penas, la fiscalía cree que sí que hay relación entre la enfermedad mental que sufre y los hechos de 2015. Por esta razón se pide cumpla la pena de prisión en un centro psiquiátrico adecuado.
