Carlos Herrera ha centrado su monólogo de las 8 de este jueves 16 de abril de 2026 en tres asuntos que, a su juicio, dibujan con claridad el momento político del Gobierno de Pedro Sánchez: el viaje del presidente a China, la cumbre de líderes progresistas prevista en Barcelona y la reacción del ministro Óscar Puente ante la investigación del accidente ferroviario de Adamuz. El comunicador ha unido esos tres frentes en un mismo relato político: un presidente, según él, cada vez más alejado del consenso occidental y unos ministros volcados en la propaganda y en la confrontación.
La frase más dura del comentario llega cuando Herrera se refiere a la nueva web del Ministerio de Transportes para “desmentir bulos” sobre el accidente de Adamuz. El ministro Óscar Puente ha impulsado efectivamente una página institucional con ese objetivo, en la que el departamento enumera y rebate informaciones que considera falsas sobre el siniestro ferroviario. Pero para el director de Herrera en COPE esa iniciativa resulta casi grotesca, porque entiende que quien más ha contribuido a la confusión y a las versiones contradictorias sobre el caso ha sido el propio ministro. De ahí su estallido verbal: “Pero si el que crea más bulos es este embustero”.
La pieza del monólogo no se queda ahí. Herrera vuelve a cargar contra Pedro Sánchez por el viaje a Pekín, al que atribuye una deriva política cada vez más visible de alejamiento de la OTAN, del bloque occidental y del consenso europeo. A eso suma ahora la cumbre de líderes progresistas en Barcelona, que interpreta como una nueva escena de proyección internacional del sanchismo con aliados ajenos al socialismo europeo clásico.
Herrera insiste en que Sánchez vuelve de China más cerca de Pekín que de Europa
En el inicio de su comentario, Carlos Herrera retoma la línea crítica que ya había desplegado en días anteriores sobre el viaje oficial de Pedro Sánchez a China. Su tesis es que el presidente del Gobierno no ha viajado solo a hacer negocios o a reforzar una relación bilateral, sino a colocarse políticamente en una posición de afinidad con el régimen de Xi Jinping. Por eso llega a describirlo como alguien dispuesto a actuar de “mayordomo” de China en Europa.
Herrera interpreta además que el discurso de Sánchez sobre el papel de China en un nuevo orden global no es una simple declaración diplomática, sino la expresión de una política exterior que se aleja del eje europeo y atlántico que ha marcado la posición española desde la Transición. En ese punto, insiste en que una cosa es criticar los excesos de Donald Trump y otra muy distinta ofrecer a España como instrumento para reforzar el peso internacional de una dictadura como la china.
Ese análisis enlaza con el contexto político del viaje. Las informaciones publicadas estos días sitúan a Sánchez en una agenda muy intensa con Xi Jinping y con el objetivo de reforzar la interlocución entre ambos países en un momento de grandes tensiones geopolíticas. Herrera, sin embargo, lee esa visita como un síntoma de la deriva personal e ideológica del presidente.
La cumbre de Barcelona, otro símbolo del nuevo bloque político de Sánchez
En la segunda parte del comentario, el director de COPE dirige el foco hacia la cumbre internacional de líderes progresistas convocada en Barcelona para este fin de semana. La cita, impulsada por Sánchez y Lula da Silva, reunirá a una docena de líderes y representantes internacionales con el objetivo declarado de defender la democracia y el multilateralismo frente a la ola reaccionaria y al impacto político de Trump.
Herrera, sin embargo, no compra ese marco. En su monólogo sostiene que esa reunión no representa el progresismo socialdemócrata europeo, sino una constelación política más cercana a la izquierda populista latinoamericana y a dirigentes con los que, a su juicio, el presidente español intenta construir un perfil internacional propio al margen de sus socios europeos tradicionales.
Ahí vuelve a cargar contra la imagen de Sánchez como líder internacional. Según su lectura, el problema no está solo en que dialogue con ciertos mandatarios, sino en que lo haga mientras sus colegas europeos le dan la espalda o han dejado de contar con él como figura central. Esa idea es una de las más repetidas a lo largo de todo el monólogo.
Óscar Puente y la web de “bulos” centran el tramo más duro del monólogo
El bloque más agresivo del comentario llega cuando Herrera se adentra en el accidente ferroviario de Adamuz y en la respuesta política del ministro Óscar Puente. El Ministerio de Transportes ha lanzado en su web oficial una sección titulada “Desmintiendo bulos”, donde rebate cerca de cuarenta afirmaciones sobre el siniestro, desde cuestiones técnicas sobre el carril hasta versiones sobre la seguridad de la infraestructura y la reacción institucional.
A Carlos Herrera le parece una operación puramente propagandística. Su crítica se articula sobre una idea central: si el informe de la Guardia Civil ha puesto sobre la mesa que la rotura del carril pudo producirse muchas horas antes del accidente, y si el debate técnico y político sigue abierto, el ministro no puede presentarse ahora como árbitro neutral de la verdad. Por eso lo acusa directamente de ser él quien más ha contribuido a propagar versiones interesadas o engañosas sobre el caso.
Herrera va más allá y cuestiona especialmente que Puente haya tratado de poner el foco sobre los servicios de emergencia, dependientes de la Junta de Andalucía, cuando el origen del problema, según la investigación en curso, estaría en la infraestructura ferroviaria y en la detección de la avería. Aunque ese punto sigue sometido a controversia técnica entre Adif y los investigadores, el comunicador lo usa para acusar al ministro de desviar responsabilidades.
Herrera conecta a Puente con Bolaños en una misma estrategia de propaganda
El monólogo no termina en Óscar Puente. Herrera lo enlaza con Félix Bolaños y con el resto del Gobierno, al que describe como un “loro park” que sale en tromba a repetir las consignas de Moncloa cada vez que hay que construir un relato político. En su análisis, Puente y Bolaños compiten por mostrarse más duros en la defensa del presidente, ya sea frente a la investigación del accidente de Adamuz o frente al procesamiento de Begoña Gómez.
En el caso de Bolaños, Herrera vuelve a cargar por sus ataques al juez Peinado y por su disposición a seguir actuando como, en palabras del comunicador, un “hooligan” contra los jueces. Esa lectura forma parte del hilo que Herrera viene manteniendo estos días: el sanchismo no responde a las causas judiciales o a las crisis políticas con explicación, sino con propaganda, presión y deslegitimación de quien le incomoda.
Con ese cierre, el director de Herrera en COPE une viaje internacional, propaganda digital, cumbre ideológica y gestión de una tragedia nacional en una misma narración política. Y la resume en una idea muy clara: el problema del Gobierno ya no es solo lo que hace Pedro Sánchez, sino el papel de ministros como Óscar Puente cuando intentan convertir en “bulo” cualquier crítica que los deje en evidencia.
