Carlos Herrera ha centrado su monólogo de las 8 de este miércoles 15 de abril de 2026 en dos grandes frentes que, a su juicio, retratan el momento político de Pedro Sánchez: su viaje oficial a China y la reacción del Gobierno tras el procesamiento de Begoña Gómez. En su intervención, el comunicador ha sostenido que el presidente del Gobierno no solo busca reforzar su perfil internacional en Pekín, sino que se está colocando del lado de una potencia que aspira a rehacer el equilibrio mundial. Esa es la idea que resume con su frase más contundente de la mañana: “Pedro Sánchez se está ofreciendo a China para destruir el actual orden global”.
El análisis de Herrera parte del propio viaje de Sánchez a China, donde el presidente ha mantenido encuentros con Xi Jinping y ha defendido elevar la interlocución política y económica entre ambos países al mayor nivel en décadas. Esa visita se produce en un contexto geopolítico de fuerte tensión, con el conflicto de Irán, la presión de Estados Unidos y el debate sobre el nuevo equilibrio internacional muy presentes en la agenda.
A partir de ahí, el director de Herrera en COPE construye un discurso muy duro sobre el papel que, según él, está asumiendo el jefe del Ejecutivo español. Para Herrera, cuando Sánchez dice que España valora la posición de China como gran potencia y su capacidad para contribuir a un nuevo orden global, en realidad se está poniendo al servicio de una estrategia que cuestiona el sistema internacional nacido tras la Segunda Guerra Mundial.
Herrera retrata a Sánchez como aliado de Pekín en pleno giro geopolítico
En su monólogo, Carlos Herrera no se limita a criticar la visita diplomática, sino que le atribuye una carga ideológica muy concreta. Su tesis es que Pedro Sánchez se siente cómodo en un marco político como el chino, con menor control parlamentario, una estructura más vertical del poder y una cultura política muy distinta a la de las democracias liberales occidentales. Esa es la lectura que utiliza para presentar al presidente como alguien atraído por un modelo de autoridad y disciplina institucional que nada tiene que ver, según él, con la tradición democrática europea.
Herrera enlaza además esa idea con el lenguaje empleado por Xi Jinping, que en su reunión con Sánchez situó a España “en el lado correcto de la historia” y llamó a combatir la “ley de la selva” en el orden mundial. El director de COPE se apropia de ese marco y le da la vuelta para sostener que el presidente español no está defendiendo el orden internacional actual, sino poniéndose al servicio de un actor que aspira a redefinirlo a su favor.
En esa línea, el monólogo presenta a China no como una simple potencia económica con la que estrechar lazos, sino como un régimen autoritario con presos políticos, presión sobre Taiwán y una ambición imperial que, según Herrera, Sánchez estaría blanqueando o incluso acompañando desde el discurso diplomático español. La noticia, en este caso, no es China por sí sola, sino la forma en que Carlos Herrera interpreta la posición del presidente del Gobierno ante ese país.
El viaje a Pekín se cruza con el caso de Begoña Gómez
Otro de los elementos centrales del monólogo es la coincidencia entre el viaje oficial de Pedro Sánchez a China y el procesamiento de Begoña Gómez. El juez Juan Carlos Peinado acordó el 13 de abril proponer juzgar a la esposa del presidente por tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida, dejando fuera el delito de intrusismo profesional.
Herrera utiliza esa circunstancia para insistir en una idea que ya había desarrollado en días anteriores: que Sánchez no solo está soportando una situación políticamente inédita, sino que además la afronta mientras mantiene a su esposa visible en el escaparate internacional. En su análisis, esa exposición pública agrava el desgaste y alimenta una imagen de normalidad institucional que, a su juicio, ya no se sostiene.
La pieza de COPE sobre el monólogo conecta precisamente ambos planos: el viaje a China y el cerco judicial a Begoña Gómez. Para Herrera, el problema no es solo que la causa avance, sino que el Gobierno reacciona con una mezcla de propaganda, presión institucional y cierre de filas alrededor del presidente.
Herrera denuncia una ofensiva del Gobierno contra el juez Peinado
El segundo gran bloque del monólogo está dedicado a la reacción del Gobierno frente al auto de Peinado. Herrera describe una estrategia perfectamente coordinada en la que distintos ministros repiten la misma consigna para desacreditar al juez y defender la inocencia de Begoña Gómez. En su relato aparecen Félix Bolaños, la portavoz del Gobierno y otros ministros como parte de un mismo frente político y mediático.
El caso más señalado por el comunicador es el del ministro de Justicia. Bolaños expresó su confianza en que un tribunal “independiente e imparcial” revoque la resolución de Peinado, unas palabras que desataron una respuesta institucional inmediata del Consejo General del Poder Judicial, que recordó la necesidad de respetar las decisiones judiciales.
A ojos de Herrera, ese episodio retrata una deriva muy preocupante: un Ejecutivo que, cuando una causa le afecta de cerca, responde intentando erosionar al instructor y condicionando el relato antes de que se pronuncien las instancias superiores. Su crítica no se limita a la oportunidad política de esas declaraciones, sino que apunta directamente a lo que considera una presión impropia del poder ejecutivo sobre la justicia.
Carlos Herrera sostiene que la Audiencia ha avalado lo esencial de la instrucción
En su comentario, Carlos Herrera también trata de desmontar el argumento de que el caso se vendrá abajo con facilidad en instancias superiores. Según plantea, la Audiencia Provincial de Madrid ha introducido matices y reparos sobre algunas formas de actuar del juez, pero ha avalado en lo mollar su línea de investigación. Sobre esa base, sostiene que el escenario de un juicio cada vez resulta más probable.
Ese punto es importante dentro del monólogo porque le permite a Herrera dar un paso más: no presentar el auto como un episodio aislado o extravagante, sino como una decisión judicial con suficiente sustento como para seguir avanzando. Por eso insiste en que el nerviosismo del Gobierno no nace de una simple discrepancia técnica con el juez, sino del temor a que el caso acabe teniendo recorrido judicial y electoral.
El propio tono del comentario va en esa dirección. Herrera da a entender que el procesamiento de Begoña Gómez y la ofensiva verbal contra Peinado forman parte del mismo paisaje político: un poder que, ante una causa sensible, se defiende atacando al mensajero judicial en lugar de limitarse a ejercer su derecho de defensa.
Herrera conecta China, Begoña Gómez y la pulsión más autocrática del sanchismo
El hilo conductor de toda la intervención es muy claro. Para Carlos Herrera, el viaje de Pedro Sánchez a China no es solo una visita diplomática más, sino la expresión exterior de una forma de entender el poder que también se refleja en la política interior cuando el Gobierno se siente amenazado por la justicia. En su lectura, el sanchismo muestra en ambos escenarios una misma pulsión: afinidad con modelos más verticales, poca tolerancia al control y una fuerte tendencia a blindar al líder y a su entorno.
Por eso el monólogo enlaza de manera tan natural a Xi Jinping, Begoña Gómez, Peinado y Bolaños. No son, para Herrera, asuntos separados, sino episodios de una misma forma de ejercer el poder. La noticia no es solo que Sánchez siga en China o que el juez haya procesado a su esposa. La noticia, en este caso, es cómo Carlos Herrera convierte ambos hechos en un diagnóstico político mucho más amplio sobre el rumbo del Gobierno.
