La escalada del precio del petróleo provocada por la guerra en Oriente Próximo ya se deja notar en el bolsillo de los ciudadanos y amenaza con disparar de nuevo el coste de la gasolina, el diésel y buena parte de los productos de consumo. En este contexto, el periodista Carlos Herrera ha puesto el foco en la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez, al que acusa de no tomar decisiones fiscales inmediatas para aliviar el impacto económico de la crisis energética.
Durante su monólogo en el programa Herrera en COPE, el comunicador ha asegurado que el Ejecutivo está dejando pasar el tiempo mientras el incremento de los precios aumenta la recaudación fiscal. Según su análisis, la razón por la que no se elimina el IVA de los carburantes —pese a que la gasolina vuelve a situarse en máximos— responde a una lógica política y recaudatoria.
“El Gobierno lo que hace es hacerse el remolón, aguantar durante un tiempo para que esa inflación le llene las arcas y luego, cuando ya las tenga llenitas, decir: ahora os voy a dar una ayuda”, ha afirmado Herrera.
La guerra en Oriente Próximo dispara el petróleo
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa tensionando los mercados internacionales de la energía. La clave de esta crisis está en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos del comercio mundial de petróleo, por donde circula aproximadamente el 20% del crudo global.
Irán mantiene bloqueada parcialmente la zona con ataques a buques, minas marítimas y drones, una estrategia con la que pretende presionar económicamente a sus adversarios. Según las informaciones que se manejan en los mercados energéticos, el cierre de esta ruta está impidiendo que alrededor de 10 millones de barriles diarios lleguen a sus destinos.
Hasta el momento se han registrado más de 18 ataques a barcos en la zona, mientras cerca de un millar de buques permanecen bloqueados a ambos lados del estrecho, lo que alimenta el temor a una crisis energética global.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo suele reducir la producción en unos dos millones de barriles diarios cuando quiere regular el mercado. Sin embargo, el bloqueo actual multiplica por cinco esa cifra, lo que explica la rapidez con la que el precio del crudo ha superado de nuevo los 100 dólares por barril.
Un impacto directo en gasolina, transporte y alimentos
La subida del petróleo tiene consecuencias inmediatas en la economía. La gasolina y el diésel aumentan de precio y ese incremento se traslada rápidamente a toda la cadena productiva.
El transporte se encarece, los costes de producción aumentan y los precios finales suben para los consumidores. Herrera ha recordado que este efecto dominó ya se observa en múltiples sectores.
El campo es uno de los primeros en notarlo. Según los datos citados en el análisis, el gasoil agrícola se ha disparado un 40%, al igual que los fertilizantes. El transporte por carretera también comienza a sufrir el impacto, un sector especialmente sensible a las subidas de combustible y que históricamente ha protagonizado protestas cuando el precio del diésel alcanza niveles elevados.
A todo ello se suma el incremento acumulado de la cesta de la compra. En los últimos seis años, el coste de los alimentos ha subido en torno a un 40%, una cifra que continúa presionando el poder adquisitivo de las familias.
La preocupación aumenta además porque el repunte del combustible coincide con el inicio de la operación salida de Semana Santa, uno de los periodos del año con mayor movilidad en las carreteras españolas.
Cinco ministros reunidos y ninguna decisión
En medio de este escenario económico, el Gobierno convocó una reunión con agentes sociales en la que participaron cinco ministros, un encuentro que, según Herrera, terminó sin medidas concretas.
El periodista ha calificado la reunión como un ejemplo de la falta de decisiones del Ejecutivo ante la crisis energética. “Cinco ministros para no decidir nada”, ha ironizado.
Mientras tanto, otros países europeos ya han adoptado medidas fiscales para contener el impacto de la inflación energética, principalmente mediante reducciones de impuestos o rebajas del IVA en determinados productos.
La estrategia de “recaudar primero y ayudar después”
El núcleo del análisis de Herrera se centra en la estrategia fiscal del Gobierno. Según su interpretación, el Ejecutivo prefiere mantener los impuestos mientras suben los precios para incrementar la recaudación.
En España, los carburantes incluyen varios impuestos: el IVA, el impuesto especial de hidrocarburos y otras cargas fiscales. Cuando el precio sube, también aumenta la cantidad recaudada por el Estado.
“Primero recauda nuestro dinero y luego ya, si acaso, lo reparte en una paguita o en una subvención”, ha señalado Herrera, describiendo lo que considera una política deliberada del Ejecutivo.
La rebaja fiscal que reclama la oposición
Frente a la posición del Gobierno, desde la oposición se insiste en la necesidad de reducir la presión fiscal sobre la energía.
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha planteado varias medidas de choque, entre ellas rebajas fiscales, reducción del IVA energético al 10%, la eliminación del impuesto de generación eléctrica y la defractación del IRPF.
Según los cálculos de la oposición, estas medidas podrían suponer un alivio económico significativo para las familias, en un contexto en el que el gasto medio se ha incrementado notablemente por el encarecimiento de la energía.
Una crisis energética que amenaza con prolongarse
El problema de fondo sigue siendo la evolución de la guerra en Oriente Próximo. Aunque la superioridad militar de Estados Unidos e Israel frente a Irán es clara, el conflicto continúa generando incertidumbre en los mercados.
Estados Unidos ha atacado más de 6.000 objetivos y hundido 60 barcos iraníes, pero el régimen de los ayatolás sigue resistiendo. Irán ha elegido un nuevo líder y mantiene su estrategia de presión económica mediante el bloqueo del estrecho de Ormuz.
La gran incógnita ahora es cuánto tiempo puede sostener esta situación la economía mundial.
Mientras tanto, los países occidentales se preparan para el impacto de una crisis energética que ya empieza a reflejarse en los precios del combustible y que amenaza con extenderse a toda la economía. En España, el debate sobre si el Gobierno debe reducir impuestos para amortiguar el golpe económico vuelve a situarse en el centro de la discusión política.
