sábado 21/5/22

La Hipotermia

Tan solo una caída de 2 °C en el cuerpo humano (35,6 °F) puede entorpecer el habla

La Hipotermia es el descenso involuntario de la temperatura corporal por debajo de 35 °C (95 °F) medida con termómetro en el recto o el esófago.

Si la temperatura ambiental es muy baja, la temperatura corporal desciende bruscamente: una caída de sólo 2 °C (35,6 °F) puede entorpecer el habla y el afectado comienza a amodorrarse. Si la temperatura desciende aún más, el afectado puede perder la consciencia e incluso morir.

Se considera hipotermia leve cuando la temperatura corporal se sitúa entre 33 °C y 35 °C (91,4 °F y 95 °F), y va acompañada de temblores, confusión mental, torpeza de movimientos y cuerpo tembloroso

Entre 30 °C y 33 °C (86 °F y 91,4 °F) se considera hipotermia moderada y a los síntomas anteriores se suman desorientación, estado de semiinconsciencia y pérdida de memoria.

Por debajo de los 30 °C (86 °F) se trata de una hipotermia grave, y comporta pérdida de la consciencia, dilatación de pupilas, bajada de la tensión y latidos cardíacos muy débiles y casi indetectable.

En la fase 1ª, la temperatura del cuerpo desciende en 1–2 °C (33,8–35,6 °F) por debajo de la temperatura normal (36 °C o 96,8 °F). Se producen escalofríos que pueden ir de leves a fuertes. La víctima es incapaz de realizar tareas complejas con las manos, las manos se entumecen. Los vasos sanguíneos distales en las extremidades se contraen, disminuyendo la pérdida de calor hacia el exterior por vía aérea. La respiración se vuelve rápida y superficial.

Aparece la piel de gallina y se eriza el vello corporal, en un intento de crear una capa aislante de aire en todo el cuerpo (de uso limitado en los seres humanos debido a la falta de suficiente pelo, pero útil en otras especies).

A menudo, el afectado experimentará una sensación cálida, como si se hubiera recuperado, pero es, en realidad, la partida hacia la Etapa 2. Otra prueba para ver si la persona está entrando en la fase 2 es que no sean capaces de tocar su pulgar con su dedo meñique; es el primer síntoma de que los músculos ya no funcionan. Se caracteriza por: vasoconstricción, aumento del metabolismo, aumento del gasto cardíaco, taquicardia y taquipnea.

En la fase 2ª, la temperatura del cuerpo desciende en 2–4 °C (35,6–39,2 °F). Los escalofríos se vuelven más violentos. La falta de coordinación en los músculos se hace evidente. Los movimientos son lentos y costosos, acompañado de un ritmo irregular y leve confusión, a pesar de que la víctima pueda parecer alerta. La superficie de los vasos sanguíneos se contrae más cuando el cuerpo focaliza el resto de sus recursos en mantener los órganos vitales calientes. La víctima se vuelve pálida. Labios, orejas, dedos de las manos y pies pueden tomar una tonalidad azulada. Disminución de gasto cardiaco, bradicardia y bradipnea, poliuria, disminución de la motilidad intestinal y pancreatitis.

En la fase 3ª (fase poiquilotérmica), la temperatura del cuerpo desciende por debajo de aproximadamente 32 °C (89,6 °F). La presencia de escalofríos por lo general desaparece. Empiezan a ser patente la dificultad para hablar, lentitud de pensamiento, y amnesia; también suele presentarse la incapacidad de utilizar las manos y piernas.

Los procesos metabólicos celulares se bloquean. Por debajo de 30 °C (86 °F), la piel expuesta se vuelve azul, la coordinación muscular se torna muy pobre, caminar se convierte en algo casi imposible, y la víctima muestra un comportamiento incoherente / irracional, incluyendo esconderse entre cosas o incluso estupor. El pulso y ritmo respiratorio disminuyen de manera significativa, pero pueden aparecer ritmos cardíacos rápidos (taquicardia ventricular, fibrilación auricular). Los órganos principales fallan. Se produce la muerte clínica. Debido a la disminución de la actividad celular en la hipotermia de fase 3, tarda más tiempo del habitual en producirse la muerte cerebral.

A -30 °C una persona mal preparada se congela en un minuto, y ni siquiera hace falta tanto frío: la sensación y sus efectos se multiplican hasta 14 veces si hay humedad y 25 veces más rápido en el agua que en el aire. Pero el viento tampoco ayuda: hay que protegerse de él no solo con ropa, sino con los accidentes del entorno que ofrezcan abrigo o cobijo.

El sujeto no debe dormir y tiene que mantenerse consciente, ya que la pérdida de la consciencia por hipotermia es paulatina y no se percibe hasta que uno se está muriendo. Por eso a la muerte por congelación se la ha llamado la "muerte dulce".

El organismo, cuando no puede calentar todo el cuerpo, concentra la circulación sanguínea en el tronco y los órganos vitales (cerebro y corazón), por lo que son estas las zonas que hay que proteger preferentemente con sombreros, bufandas, orejeras, gafas, abrigos. Alguien puede no tener pulso en la muñeca, pero eso no indica que esté muerto por hipotermia: hay que tomárselo en el cuello, por lo expuesto anteriormente.

La Hipotermia
Comentarios