lunes 23/5/22

Muere Manuel Alcántara, maestro del artículo periodístico

Ha fallecido a los 91 años de edad en su domicilio de Málaga

Fue, hasta el último segundo de su fecunda existencia, un columnista sobresaliente. Un columnista superlativo. Un columnista elevado a la enésima potencia. No un maestro sino un catedrático del columnismo periodístico. Manuel Alcántara, periodista a fuer de escritor, ha fallecido a los 91 años de edad en su domicilio de Málaga.

Fue, sí, un escritor dotado por el don del análisis. Por la magia de la sintaxis. Por el milagro de la metáfora. Con una capacidad observadora que traspasaba la mera cotidianeidad. Lo puramente visible. Se encontraba aquejado de un resfriado. De un mal resfriado que se le complicó demasiado a la postre. No obstante desde ya hacía algunos meses su aquejada salud le había apartado de su rubricar diaria.

Era un corredor de fondo de la prosa en papel prensa. Un crack tecleando ideas. “El combate se podrá perder por K.O. pero nunca por abandono”, decía seguro del poder del trabajo. Manuel Alcántara puede considerarse por méritos propios un destacado miembro de la Cofradía de la Columna. De los auténticos columnistas a la antigua usanza: desde Jaime Campmany a Francisco Umbral, pasando por Cándido o por el gran César González-Ruano.

Deja, tras de sí, 30.000 artículos. Que se dice pronto y que, en atención a su tremenda calidad literaria, no es moco de pavo. Sería deseable ver pronto su obra periodística compilada en varios volúmenes. Nació en el malagueño barrio de la Victoria el 10 de enero de 1928. Muy joven se trasladó a Madrid, donde habían destinado a su padre, empleado de Renfe.

Fue allí cuando, por iniciativa más paterna que suya, inició estudios de Derecho. Pero enseguida abandonó ante la llamada de la poesía y de las tertulias literarias en las que conoció a Camba o González Ruano. En 1955 publicaría su primer libro, «Manera de silencio», y asimismo tempranamente comenzaría a cosechar sus primeros galardones literarios, que le hicieron ver ya en ese entonces para qué estaba hecho: «no aburrir ni a Dios sobre todas las cosas», como solía decir.

Y de nuevo los premios, mientras compatibilizaba periodismo, columnismo y poesía. En 1961 el Premio Nacional de Literatura por «Ciudad de entonces». Y después los grandes del periodismo español: el Luca de Tena por el artículo «Pablo VI en Harlem», el Mariano de Cavia por su artículo «Federico Muelas», el González-Ruano y el Joaquín Romero Murube que otorga ABC de Sevilla.

Convertido ya en primera figura del periodismo en los años 60 del pasado siglo, llegó a publicar en el mismo día varios textos en diversas cabeceras y desde entonces su columna diaria se hizo indispensable en la prensa española. En los últimos años, su columna jalonaba la última página de los diarios regionales del grupo Vocento. La muerte de su amigo Ignacio Aldecoa, contaba «fue el único artículo que no pude escribir».

No fue amigo de las nuevas tecnologías, seguía escribiendo su artículo cada tarde en una de sus viejas máquinas de escribir Hispano-Olivetti. «La única concesión que hago a la tecnología es dar cada tarde al botón del fax para enviar mi artículo al periódico», contaba a ABC. Ahora el periodismo español queda, de alguna manera, profundamente huérfano. Descanse en paz el maestro del articulismo español.

Muere Manuel Alcántara, maestro del artículo periodístico