Día de emociones en Sevilla y de recuerdos a aquellos que fueron blanco de la barbarie de ETA. Entre ellos, el recordado Alberto Jiménez-Becerril, cuya fundación ha entregado un premio a Felipe VI. El rey no ha desaprovechado la oportunidad para reconocer que "a las víctimas de ETA les debemos mucho, se les debe todo".
A este respecto, hay que indicar que el acto ha contado con la asistencia del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska; el presidente del Parlamento de Andalucía, Jesús Aguirre; y el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz recientemente investido tras las elecciones del 28 de mayo.
Precisamente, el nuevo primer edil hispalense ha sido el primer en intervenir en la ceremonia, destacando "el apego y la tradición de Sevilla" con los reyes y agradeciendo la "implicación" de Felipe VI con la ciudad. Hay que especificar que se trata de su primera visita al Ayuntamiento de Sevilla.
El rey Felipe VI recibe en Sevilla el Premio Jiménez-Becerril
El propio Sanz ha reconocido que con la entrega de este premio, Sevilla rememora "un día triste", --el del asesinato del concejal popular Alberto Jiménez-Becerril y su esposa Ascensión García a manos de ETA, banda terrorista disuelta en 2018, el 30 de enero de 1998--, crimen del que este año se ha cumplido el 25 aniversario. En ese sentido, el alcalde hispalense ha destacado el papel de este acto como gesto de "firmeza, unidad, justicia y libertad ante el terrorismo".
Asimismo, Sanz ha llamado así a "no ceder nunca ante el chantaje y la extorsión del terrorismo", celebrando que la familia de Alberto Jiménez-Becerril y Ascensión García "mantenga viva la llama" de su recuerdo y que la fundación que les honra "custodie su legado", reconociendo la implicación del rey con las familias afectadas.
25 años de un terrible crimen en Sevilla
Por su parte, Alberto Jiménez-Becerril García, hijo mediano del matrimonio asesinado por ETA aquel 30 de enero de 1998 en Sevilla y actual presidente de la Fundación Jiménez-Becerril, ha manifestado que con motivo de los 25 años del crimen, esta edición del Premio contra el Terrorismo Alberto Jiménez-Becerril era "especial" y por ello debía recaer en "la persona más especial posible", lo que le ha llevado a manifestar que Felipe VI siempre "ha mantenido un firme compromiso con las víctimas de la barbarie terrorista".
Y aseguraba que Felipe VI siempre ha "reconocido la fortaleza y altura moral de las víctimas" del terrorismo, tratándolas como "pilares éticos de la democracia" y transmitiendo que no se puede "permitir que haya generaciones" de jóvenes españoles que "ignoren" las décadas de terrorismo de ETA y su impacto en la sociedad.
Así, ha destacado el "apoyo inquebrantable" del rey a las víctimas del terrorismo y su llamamiento a "no olvidar nunca las lecciones del pasado"; señalando que Felipe VI "reúne todos los valores" de la Fundación Jiménez-Becerril, con un llamamiento a "educar a los más jóvenes en la verdad y el recuerdo" para que todo lo ocurrido no se olvide nunca.
El Rey, al recibir el IX “Premio contra el Terrorismo Alberto Jiménez-Becerril” de @fundalbertojb:
— Casa de S.M. el Rey (@CasaReal) June 23, 2023
🗨️ “Es un honor que quiero compartir con todos los españoles porque lo considero esencialmente un reconocimiento para el conjunto de nuestra sociedad. ”
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Recuerdo del 30 de enero de 1998
A este respecto, el rey Felipe VI ha recordado que aquel 30 de enero de 1998 él cumplía 30 años de edad, una jornada sin embargo "cubierta de profunda tristeza" para el conjunto de la sociedad, según ha destacado; rememorando a Alberto Jiménez-Becerril y a Ascensión García y cómo "la ciudad de Sevilla y, con ella, Andalucía y toda España, expresó su dolor, su rabia y su indignación por el asesinato cobarde y vil".
Asimismo, el rey ha mostrado su "total reconocimiento y respeto a todos los familiares de las víctimas del terrorismo de ETA", porque protagonizan "una lección magistral de fortaleza y dignidad y les debemos mucho. A tal efecto, ha puesto de relieve que es "responsabilidad de todos mantener su legado y defender los derechos de los que fueron privados por querer tan sólo algo tan precioso como vivir sus vidas con normalidad, respetando y salvaguardando la convivencia, la libertad y la democracia".
Que los jóvenes conozcan lo sucedido
Felipe VI ha reconocido además "el esfuerzo" de la Fundación Jiménez-Becerril "para que las jóvenes generaciones y también las próximas conozcan lo que sucedió, el dolor que la violencia terrorista causó a tantas personas y familias y al conjunto de España".
A su juicio, el premio constituye "un reconocimiento al conjunto de la sociedad, que ha sufrido el terror pero siempre confió en la dignidad de las víctimas, la solidaridad de todos los españoles y la fortaleza del estado de derecho para hacer frente con eficacia a los autores".
Y ha finalizado concluyendo que "las víctimas dignifican nuestra democracia", señalando que la sociedad española les debe los valores de "memoria, dignidad y justicia" y exponiendo que es necesario "proteger" los valores que defendieron Alberto Jiménez-Becerril y Ascensión García.
Fundación Jiménez-Becerril
El 30 de enero de 1.998, la banda terrorista ETA, asesinó en Sevilla, al Concejal y Teniente de Alcalde Alberto Jiménez-Becerril Barrio y a su esposa Ascensión García Ortiz, licenciada en Derecho y Procuradora de los Tribunales de Sevilla.
El Ayuntamiento de Sevilla, reunido en Pleno y por unanimidad, crea ese mismo año la Fundación contra el Terrorismo y la Violencia Alberto Jiménez-Becerril, comprometiendo con ello el permanente homenaje de los sevillanos al matrimonio formado por Alberto y Ascensión, a su obra, a su trabajo, a sus vidas.
A esta iniciativa se sumaron, de forma inmediata, constituyendo el Patronato de la Fundación, el Senado de España, el Parlamento de Andalucía, la Universidad de Sevilla, el Colegio de Abogados y el de Procuradores, las dos cajas de ahorro sevillanas, hoy fusionadas en Cajasol, y, finalmente, la Diputación Provincial de Sevilla, así como una representación de la propia familia de los asesinados.
Principios del colectivo
La Fundación entiende que la violencia, especialmente la que se practica como forma de extorsión política mediante el terror, es moralmente aborrecible y radicalmente incompatible con el ejercicio de la democracia y la libertad, y quienes la practican sólo merecen la condena y el desprecio de todos.
Se trata de una institución de defensa y recuerdo de las víctimas, y también, de defensa de valores y principios tales como educar y formar en el comportamiento pacífico, promoviendo una sociedad plural basada en el respeto a los derechos ajenos
Finalmente se compromete en la tarea de propiciar conductas no violentas, en alentar y promover el rechazo a tales actitudes de forma activa, por ello, el fomento de un espíritu participativo de los ciudadanos así como despertar el interés por los fines pacíficos y las acciones solidarias, son criterios fundamentales de nuestra actividad



