viernes 28/1/22

¿Te gustan los garbanzos con espinacas?

Ofrecemos todas las claves de este típico plato cuaresmal

Es el plato cuaresmal por excelencia. O uno de los platos por antonomasia de este tiempo de cuenta atrás. De este preludio de la Semana Santa. Hablamos de los garbanzos con espinacas. O de las espinacas con algunos contados garbanzos. Hablamos de las famosas espinacas a la sevillana. Famosas por méritos propios en toda la baja Andalucía Occidental. Están para chuparse los dedos. Un plato además muy sano. Y de sobras sabroso.

Se trata de una de esas recetas completas al cien por cien. Plato caliente -muy caliente-, nutritivo, lleno de las proteínas de los garbanzos, que pueden alcanzar los 20g por cada 100g de esta legumbre y de la vitamina C y el calcio de las espinacas. Igualmente también tendrá otros nutrientes de otras verduras que añadiremos, como la vitamina A de la zanahoria y las infinitas propiedas del ajo. Un plato completo donde los haya, un plato que merece los mejores elogios gastronómicos. Y además sin grasa o sin apenas grasa. Es decir: miel sobre hohuelas.

¿Qué ingredientes necesitamos? 400g de garbanzos, 300g de espinacas, 2 zanahorias, 2 dientes de ajo, 1 cucharadita de pimentón dulce, 1 cucharada de tomate frito, sal y pimienta. Y aceite de oliva.

Aceite de oliva. ¿Cómo las preparamos?  La noche anterior, ya sabemos: ponemos los garbanzos en remojo. No olvidar hacerlo con abundante agua, que los cubra más que de sobra. Al menos con dos dedos por encima ya que los garbanzos crecerán y absorberán bastante agua. Añadimos una cucharadita de bicarbonato o un puñadito de sal y lo dejamos toda la noche.

¿Qué hacemos al día siguiente? Los escurrimos del agua. Les damos un lavado con agua fresca y los metemos en una olla. Añadimos el pimentón, la zanahoria cortada en rodajas y el ajo. Si no nos gusta excesivamente el sabor del ajo, puedes echarlo entero. Si nos encanta, ¡pícalo y añadelo así! Se deshará y le dará su toque a todo el potaje. Un señor potaje. Un potaje de campeonato.

Sumamos y seguimos: añadimos un chorrete de aceite de oliva que le va a dar su toque especial y después cubrimos con abundante agua. La cosa pintará muy bien. Los garbanzos van a absorber muchísima agua. Así que… dos o tres dedos por encima de ellos. Añadir siempre un puñadito de sal y pimienta negra recién molida.

Ya la boca comenzará a hacer agua. Dejamos cocinar a fuego medio. Si lo hacemos en una olla exprés, media hora estará bien. Si lo hacemos del modo convencional, alrededor de 1 hora y media o dos horas. Hasta que estén blandos. No obstante, no todos los garbanzos tardan exactamente el mismo tiempo en cocinarse. Algunas marcas tardan más que otras. Si los compramos a granel, ocurre lo mismo. ¿Lo mejor en estos casos? Lo mejor es probar hasta dar con el punto exacto pero variará entre 30-40 minutos si los haces en olla a presión o entre hora y media o dos horas si los haces de manera convencional.

Ya vamos llegando al final. Una vez estén cocinados, puedes añadir más agua si ves que te habías quedado corto antes. Añadimos también la cucharada de tomate que más que sabor, le dará, junto al pimentón, un toque al caldito más rojito y añadimos también las espinacas. Mezclamos bien y dejamos cocinar dos o tres minutos más. Hasta que las espinacas hayan menguado y se hayan integrado bien al potaje de garbanzos. Las espinacas querrán integrarse como un verso en el soneto más delicioso.

La Cuaresma no sería la Cuaresma, gastronómicamente hablando, sin este manjar al alcance de todos. Los garbanzos con espinacas son una receta que tarda un poco en hacerse, si no los haces en olla a presión, pero son muy fáciles de elaborar. Además podemos estar en otros menesteres mientras se cocinan. Por otra parte, también podemos dejarlos hechos con varios días de antelación. En la nevera, aguantan fácilmente 4 o 5 días. Ya sabemos cuán ricos están los potajes de un día para otro. El hambre ya llama en nuestro estómago.

¿Te gustan los garbanzos con espinacas?