jueves. 18.08.2022

Carmelo presenta la cuarta corrida magallánica de Sanlúcar, con sorpresas

El acto culminó con una ponencia de Antonio Ruiz sobre Miura

Presentación del cartel | Foto: Marciano Breña
Presentación del cartel | Foto: Marciano Breña

En el Coso de El Pino ha sido presentado el cartel de la Corrida de Toros Magallánica de Sanlúcar de Barrameda, festejo que alcanza su cuarta edición y que se celebrará el 21 de agosto, a las 19:00 horas, con toros de Miura para Octavio Chacón, Manuel Escribano y David Galván. Han estado presentes el delegado municipal de Fiestas, Manuel Lobato; los ganaderos Antonio Miura y Eduardo Miura hijo, el diestro David Galván, la autora del cartel Uta Geub y el empresario Carmelo García. Aficionados y profesionales han llenado el patio de butacas.

El acto, moderado por Emilio Trigo, empezó con la proyección del diseño de la Alfombra de Sal Magallánica (25.000 kilos de sal cubrirán el ruedo), obra de Joaquín Lara. También se han dado a conocer, grata sorpresa, los “I Premios Peña Cultural Taurina José Luis Paradas de la Corrida Magallánica”, cuyos trofeos presentó Leonardo Martínez, miembro de la peña: “Triunfador de la Magallánica”, “Mejor Puyazo”, “Mejor Par de Banderillas” y “Mejor Estocada”.

Público en la presentación | Foto: Marciano Breña
Público en la presentación | Foto: Marciano Breña

El acto empresario dio una segunda sorpresa al revelar una novillada con picadores para Eloy Hilario, José Antonio Valencia y Germán Vidal ‘El Melli’, con utreros de Chamaco. En la fecha del 28 de agosto, a las 19:00 horas.

Ponencia de Antonio Ruiz

Después de la intervención de Carmelo García tomaron la palabra la pintora Uta Geub y el delegado de Fiestas Manuel Lobato. Tras la presentación de los carteles se pasa a la intervención de Antonio Ruiz López, veterinario sanluqueño que expone “Miura, las cinco letras del miedo”, una glosa de Miura al completo, con el apoyo audiovisual que maneja Antonio Moreno Boiso. Con su habitual palabra apasionada, Antonio rompe la oscuridad que ya cubre la plaza amparado por la iluminación del proyector.

“Si naces en esta casa no es cuestión de afición, es cuestión de vida”. Antonio Ruiz empezaba citando a Eduardo Miura Fanjul, quien será el heredero de este hierro, presente entre el público junto a su tío Antonio. “En esta familia el respeto a los mayores es la ley inviolable de una forma de vida en que la palabra de hombre es sagrada. Miura es una casa de hombres que son guardianes de un tesoro inigualable, descendiente directo de una de las castas fundacionales de la raza brava porque Miura es sólo Cabrera y Cabrera es sólo Miura. Sólo con decir Miura a la gente se le encoge el corazón”.

Cartel de la novillada | Foto: Julio J. Cordero
Cartel de la novillada | Foto: Julio J. Cordero

Cinco letras, leyenda del pavor

”Miura es un milagro genético que han sabido proteger desafiando las leyes de la consanguinidad con esa intuición inexplicable de la que sólo ellos tienen el secreto, pues en Miura se cierra el círculo de su casta bebiendo en los manantiales de sangre brava que ellos mismos han creado y cuya fuente sólo mana dentro de las lindes de Zahariche, tras esa portada mítica que, con tres palos cruzados y dos calaveras, ampara los misterios de esas cinco letras, leyenda del pavor, que siguen siendo testigos mudos de todo aquel que se atreve a cruzarla para encontrarse con el territorio del miedo”.

”Han creado un tipo de toro fiero entre los fieros, de un comportamiento imprevisible que va desde el noble hasta el imposible, pasando por el complicado. También crían el toro bravo entre los bravos, con clase y recorrido, que ocasiona los triunfos de esos héroes revestidos de agallas que tienen el valor de desafiarlos, plantándose delante de ellos con firmeza en el sitio imperceptible que es esa línea maldita en la linde entre el fracaso y la gloria, entre la vida y la muerte”.

En 1908 vino un empresario de Nerva a Sevilla a contratar a un torero. Cuando se ajustaron los honorarios, el torero preguntó qué ganadería iba a matar y el empresario le dijo que Miura. “¿Miura? ¿Cuántos burladeros tiene la plaza?” “Seis”, contestó el empresario. “Pues ahora le voy a quitar treinta duros del precio y le va a poner usted otros seis y no se hable más del asunto”.

De Juan Miura al pleito

El 15 de mayo de 1842 don Juan Miura, artesano que hacía sombreros en Sevilla, le compra a Antonio Gil Herrera doscientas veinte vacas de origen Gallardo, para colmar la vocación su hijo mayor Antonio, como premio al haber confeccionado su primer sombrero. Después de una rigurosa selección, a las pocas vacas que quedan le agregan doscientas vacas y ciento sesenta y ocho becerros, también de origen Gallardo, que adquieren de José Luis Alvareda. En 1850 realizan su gran obra y compran la ganadería de José Rafael Cabrera, de Utrera, que distingue a este hierro desde entonces.

En 1854 incorporan dos sementales de Arias Saavedra, de origen Vistahermosa. De la mano de Antonio entra en la ganadería el semental Murciélago, de casta navarra, indultado en Córdoba por Lagartijo, que lo regala a la familia por amistad. En 1893, a la muerte de Antonio, la ganadería pasa a su hermano Eduardo, “El Patillas”, casado con una sanluqueña, con el que la ganadería llegó a su máximo esplendor. En 1908 se desató el pleito de los Miuras, encabezado por Bombita y Machaquito, con el argumento de que tenían que cobrar honorarios dobles.

Los Miura | Foto: Marciano Breña
Los Miura | Foto: Marciano Breña

El Patillas, los niños y don Eduardo

En 1914 tiene lugar un hito cuando se anuncia en Sevilla una corrida de Miura con Gaona, Joselito y Belmonte. Éste, mermado de facultades, se llevó la tarde tras coger un pitón de un miura, siendo llevado a hombros hasta su casa. Don Eduardo, al enterarse por su mayoral, lloró según unos, mandó matar la familia del toro según otros y, según tercera versión, murmuró “que tenga cuidado ese Belmonte”.

En 1917 la ganadería recae en los “niños de Miura”, Antonio y José, que mantuvieron la esencia de sus antepasados pero empezaron a buscar más humillación y cierta nobleza en sus toros; así, aceptaron el regalo del semental Banderillero de Tamarón, de casta Vistahermosa.

El hijo de Antonio, Eduardo Miura Fernández, se hace cargo de la ganadería en 1940. Traslada la ganadería desde el cortijo de Cuarto a Zahariche. Supo mantener el comportamiento fiero en su toro pero haciéndolo más toreable; también supo mantener en pureza la sangre Cabrera pues desde 1917, con Banderillero, nunca más ha entrado ni salido ningún animal de Zahariche.

Toros imprevisibles y toros bravos

Los Miuras no pueden renunciar a su leyenda negra. Ésta tiene en su haber a cuatro matadores de toros (Pepete, El Espartero, Domingo del Campo Dominguín y Manolete), dos banderilleros (Llusío y Morenito de Valencia) y dos novilleros (Faustino Posadas y Pedro Carreño), pero ha habido alguna ganadería tan trágica sin ser publicada lo mismo; cuando muere El Espartero los toros de Veragua ya habían matado a seis toreros.

“Los miuras son imprevisibles y no permiten al torero ninguna duda pero también sale toros muy bravos, que han posibilitado grandes triunfos. Destaquemos a Tahonero, único toro indultado en esta ganadería, lo que se debió a Manuel Escribano en 2019, queriendo el destino que fuera en Utrera, origen de la casta Cabrera, en una plaza regentada por Carmelo”.

Sanlúcar y Miura

”Sanlúcar tiene una historia particular con la casa Miura. Eduardo Miura El Patillas estuvo casado con la sanluqueña Joaquina Hontoria. Los actuales ganaderos siempre veranearon de niños en una casa de La Jara. La plaza de El Pino fue inaugurada en 1900 por el novillo Botello de Miura, estoqueado por Machaquito, que alternó mano a mano con Lagartijo Chico. El Patillas y sus hijos lidiaron mucho aquí, sobre todo novilladas.

El año 1907 está teñido de negro, pues el novillo Agujeto dio una cornada en la tráquea al sevillano Faustino Posadas cuando mira al público para brindarle su muerte; muere en la madrugada del día siguiente”.

En 1972 Limeño y Rafael de Paula se enfrentaron en un mano a mano con los miuras que pasó a la historia pero no por el resultado. Limeño fue herido en su primer toro pero no quiso ir a la enfermería para no dejar a su compañero solo ante cinco toros. Paula prometió no volver a anunciarse con los miuras. En 2010 se soltó un toro miura cuando Padilla se anunció en solitario con diversos hierros. En 2020 al colorado Africano se le dio la vuelta al ruedo.

“La historia de Miura en Sanlúcar va de la mano del torero más querido de esta ciudad, Limeño, que ha sido, junto a Pepe Luis Vázquez, el más apreciado en la casa Miura. Limeño mantiene el récord de cortar más orejas a miuras en Sevilla, diez orejas en tres ferias de Abril, con tres puertas del Príncipe consecutivas, marca que probablemente jamás se vuelva a repetir”.

Empresarios, ganaderos y ponentes | Foto: Marciano Breña
Empresarios, ganaderos y ponentes | Foto: Marciano Breña

Miura, hoy y mañana

”Desde la muerte de Eduardo Miura Fernández en 1996, los actuales ganaderos son sus hijos Eduardo y Antonio Miura Martínez. En la casa la ganadería sólo va a la línea masculina.  Piensan que hay que evolucionar pero nunca renuncian a sus principios. Este es el secreto que ha mantenido a la ganadería en primera línea durante ciento ochenta años y el que quieren transmitir al que será el heredero de la séptima generación, Eduardo Miura Fanjul.

Siguen manteniendo las mismas doscientas cincuenta vacas que su padre les dejó y que es el número ideal para las quinientas hectáreas de Zahariche. Lidian entro ocho y diez espectáculos por temporada y no suelen llevar sobreros”.

”En Zahariche nadie es más que nadie. Ganaderos, conocedores y vaqueros son una familia en que van todos a una. Hay conocedores y vaqueros que son la quinta generación en la casa. Allí viven rehatas de hombres como los Domínguez, que estaban con El Patillas, o los Mateo, que sienten a estos toros como suyos, pero Eduardo y Antonio son los primeros que están, desde el alba hasta la puesta de sol, en sus caballos pendientes del ganado. En el campo hay que poner el reloj boca abajo”.

Carmelo presenta la cuarta corrida magallánica de Sanlúcar, con sorpresas