viernes. 01.07.2022

En Pamplona Padilla se despide como merece y Chacón ya manda

Resumimos las actuaciones sanfermineras de Juan José Padilla, Octavio Chacón y Ginés Marín, con un apunte sobre Luis Zambrano

En Pamplona Padilla se despide como merece y Chacón ya manda

Resumimos las actuaciones sanfermineras de Juan José Padilla, Octavio Chacón y Ginés Marín, con un apunte sobre Luis Zambrano

Ha terminado San Fermín y podemos hacer el compendio de nuestros toreros en el coso pamplonica. Para ello seguiremos el orden según los trofeos. El día 13 de julio el matador jerezano Juan José Padilla tenía cita de despedida en Pamplona, con lleno, ante toros de Jandilla, bien presentados y de juego interesante. Con un pañuelo pirata en la cabeza, recibió una calurosa ovación al empezar el paseíllo. En su primero, castaño corniveleto que remataba con sus astifinos pitones, saludó con cuatro largas cambiadas de rodilla y revolera y luego galleó por chicuelinas aunque tardó en acudir al caballo de Alventus, donde, pese a la buena lidia de Mambrú, se quebró el pitón izquierdo, como resultado tardío de las fundas; hubo un quite por navarras y media; en banderillas pareó el maestro, primero con cuarteo, después citando de frente y de lejos para quebrar en corto y, finalmente, al violín entre aplausos y gritos de illa, illa, Padilla maravilla. La faena empezó de hinojos con cinco pases por alto avanzando para seguir en los medios con tres tandas buenas, ante un animal que mostraba desplazamiento, y pasar a la izquierda mandona en redondo, regalando tres pases de rodillas con molinete; terminó con manoletinas mirando al tendido y acabadas en desplante rodilla en tierra, en la cara del toro y poniendo a la gente de pie; una gran estocada en el centro del ruedo hizo rodar rápido, antes de lograr las dos orejas, paseadas en una vuelta verdaderamente triunfal.

En su segundo, algo cornidelantero de puntas afiladas y corretón pero rematando en tablas, paró con lances genuflexos, primero, y de lidia, después; en el caballo perdió las manos y Duarte lidió eficaz. La muleta empezó junto al estribo, con cuatro pases de rodillas avanzando aunque el toro se descomponía un poco y cayó de los remos traseros; luego bajó la mano aunque salía distraído y hubo otra tanda por la derecha en redondo y con trazo largo, comunicando; por la izquierda salieron dos tandas intercalando molinetes con cambios, con más molinetes para empezar la siguiente que fue liándose el toro a la cintura y mirando al tendido con desplante de espalda; terminó por manoletinas girando, antes de gran estocada que, bajo gritos de illa, illa, Padilla maravilla, dio paso a otra oreja. Así, Juan José ha acumulado veintiséis corridas y veinte orejas en Pamplona. Compartió tarde con Cayetano, que se llevó ovación y oreja, y Roca Rey, que logró oreja y dos orejas. Padilla y Roca Rey salieron a hombros. Padilla se ha despedido de Pamplona como merecía.

El día 9 de junio el torero de Prado del Rey Octavio Chacón se presentó en Pamplona con una corrida de Cebada Gago, seria y noble. En su primero, castaño corniveleto y un punto manso, recibió de rodillas con larga cambiada y lances de mano baja, seguidos de chicuelinas avanzando y media. Brindada la faena al público, empezó con las dos rodillas en tierra para seis pases y dos remates, aguantando paradas; en los medios desarrolló una tanda larga, sin bajar las manos por las dudas del toro, y junto a toriles sacó una nueva tanda mucho más ligada aunque el toro se iba parando; hizo un desplante tremendo, con su cabeza entre los pitones, y el toro lo levantó aparatosamente, aunque se deshizo de la cornamenta y continuó con estatuarios ajustadísimos mirando al tendido; dejó estocada honda de efecto rápido y cortó una oreja. Esto era llegar y besar el santo.

A su segundo, cárdeno, de puntas finísimas y bravo (quizás el más bravo de este San Fermín), lo saludó con verónicas estiradas en tablas y media de costado en los medios; Alberto Carrero se lució pareando. En la faena, desarrollada en la boca de riego, apareció un problema en la pata izquierda del animal y el inicio fue por alto, seguido de toreo a media altura, acudiendo con nobleza a pesar del lastre de la lesión, para ir bajando poco a poco, ligando y cuidando al toro; el pase de las flores propició la distancia corta, donde hubo circulares; con la izquierda vimos sólo una tanda breve, para no castigar la pata lesionada, volviendo a la derecha para nuevos circulares y toreo de cercanías, seguido de manoletinas y pase de pecho; puso otra honda en su sitio, de efecto rápido, y logró una nueva oreja, con el toro aplaudido en el arrastre. Sus compañeros fueron Luis Bolívar, que quedó en silencio y silencio, y Juan del Álamo, que cerró con oreja y silencio. Octavio Chacón salió por la puerta Grande; ya manda en Pamplona.

El torero jerezano-olventino Ginés Marín tenía este año dos citas en Pamplona. La primera fue el día 11 de julio, ante toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación y juego. En su primero, jabonero cornalón y abanto, lanceó despacioso en los medios y galleó por chicuelinas para su padre. Brindó al público y la faena incluyó cartucho de pescado, toreo en redondo, espaldinas, muleta a media altura, exceso de martinetes y, por parte del animal, tornillazos con evolución a menos; no usó la izquierda; dejó entera y descabello, quedando en silencio.

A su segundo lo recibió en el tercio y lo llevó también por chicuelinas, lucidas. La muleta principió por estatuarios y cambio por la espalda para seguir a media altura, sufriendo algunos desarmes; por la izquierda vimos despegue y enganchones que resolvió adelantando la muleta; por la derecha el toro se paraba y de nuevo por la izquierda toreó de uno en uno sin colaboración, terminando con ayudados por alto; tres pinchazos y una entera dieron paso a un silencio. Alternó con Antonio Ferrera, que obtuvo ovación y ovación, y Roca Rey, que logró oreja y dos orejas.

La segunda cita de Ginés Marín tuvo lugar el 12 de julio, anunciándose con toros de Victoriano del Río, complicados. En su primero, abanto, no hubo prácticamente capote. La faena empezó en el tercio por bajo y continuó en los medios a media altura, con un animal pegajoso, practicando Marín por ambos lados un toreo poderoso pero con martinetes excesivos, incluyendo una modalidad superflua que consiste en quedar igual; el final fue por bernadinas con martinetes una vez más; con el estoque dejó dos pinchazos y estocada algo caída, quedando en silencio. A su segundo, sobrero cornidelantero, lo saludó por delantales hacia el centro; en el caballo peleó con los riñones, fijo, aunque se rompió la punta del pitón izquierdo (ay, las fundas). La faena empezó en los medios pero el toro sólo ofrecía tornillazos a cada pase, por ambas manos, hasta que se fue a tablas, donde hubo serie y media, pagando el esfuerzo hecho en el caballo; mató de entera y hubo silencio. Compartió tarde con Pepín Liria, que se llevó silencio y oreja, y El Juli, que cerró con silencio y ovación.

Cambiamos de registro y pasamos a rejones, para terminar. El 10 de julio el rejoneador jerezano Luis Zambrano actuó en la localidad de Santa Amalia (Badajoz) en festejo de rejones, con forcados y tauromaquia goyesca, por sus fiestas, ante novillos de Francisco Amián, de correcta presentación y juego variado. Estuvo bien, teniendo en cuenta su período de rodaje con no mucha experiencia todavía, tuvo momentos de calidad y la gente lo respetó durante toda la tarde, dejando no obstante ver las deficiencias a la hora de los rejones de muerte, quizás incrementadas por el uso de nueva cabalgadura, lo que le llevó a silencio y silencio. Compartió cartel con el portugués Moura Caetano, que cortó dos orejas y dos orejas, y con el granadino Sebastián Fernández, que se llevó oreja y dos orejas.

En Pamplona Padilla se despide como merece y Chacón ya manda