martes. 28.06.2022

En Ubrique, los tres rejoneadores, a hombros

En la Corrida de la Piel, se anunciaron Andy Cartagena, Andrés Romero y Lea Vicens

Ubrique (Cádiz), 1 de mayo de 2019. Festejo de rejones organizado por la empresa Puerta Grande, con beneficio para las asociaciones de mayores locales. Tarde soleada con algo de brisa. Media entrada. Preside José Manuel Fernández Rivera, concejal de Cultura. Ameniza la Banda Municipal “Juan Chacón”.

Novillos del hierro de Virgen María (que pasta en Constantina, Sevilla), anovillados con tendencia a blandear y no sobrados de casta. En el arrastre, el primero y el cuarto fueron aplaudidos y el quinto tuvo palmitas.

Andy Cartagena: rejonazo alto y trasero; dos orejas. Gran rejonazo; dos orejas y rabo.

Andrés Romero: rejonazo al tercer intento; una oreja. Rejonazo en lo alto; dos orejas.

Lea Vicens: medio rejón contrario y descabello al segundo intento; una oreja. Pinchazo sin soltar y rejón trasero; dos orejas

Incidencias: los caballeros hicieron el paseíllo a lomos de Morenito, Beirao y Greco. El primer lidiador de Cartagena resultó cogido sin consecuencias cuando lidiaba en un cambio de caballo. Los tres rejoneadores salieron a hombros.

Ubrique tenía pendiente la corrida de rejones llamada de la Piel, que, anunciada para el 31 de marzo, tuvo que suspenderse por la lluvia y la tormenta. La empresa prometió entonces que se el festejo se daría y cumplió su palabra.

Andy Cartagena, en su primero, castaño con pitones excesivamente recortados, algo más que despuntados, y que sale con patas, montó de salida a Morenito y puso dos rejones de castigo, uno contrario y otro algo trasero; en un interludio el peón conseguiría que el toro fuera con el cuerpo a tierra, escena que se iba a repetir varias veces en la tarde, por la tendencia, no muy reglamentaria, a salir los peones sin necesidad. Con Apolo, caballo no tiene fácil manejo, dejó dos banderillas al quiebro y saliendo con pirueta. Cupido es un caballo que practica el balancín mientras avanza de frente e incluso en la cara del toro, gira en redor del toro, quiebra y sale de la cara con piruetas a la vez que el rejoneador provoca al público; así fueron puestas tres banderillas. El albino Luminoso realizó unas levantadas espectaculares previas a dos banderillas al violín. Sobre Pintas, de capa apaloosa, se adornó en la cara con ejercicios de doma antes de poner tres cortas en rueda, para luego hacer el teléfono una vez que el toro se adueñó de su sitio. Como el animal, tras un rejonazo se resistía a doblar, Andy echó pie a tierra y luego, montado, se fue al centro para un alarde de doma, con sentada del caballo y movimientos de paso español pidiendo él mismo los trofeos.

Con su segundo, enmorrillado y muy recortado, sacó a Coco para dejar un rejón en lo alto, jugueteando luego con el toro, propenso a distraerse. Sobre Picasso, apaloosa, se adornó con el balancín y haciendo la hermosina, tras cuya preparación dejó una banderilla sin colaboración del morlaco y una segunda con pirueta doble, tras la que jugó pegando muletazos con el anca. Con el espectacular Cafetero, morcillo y de cordón corrido, puso una banderilla en lo alto y realizó una cabriola antes y otra después de la segunda banderilla. Inocente, de gran cuello, tras un encelamiento con riendas sobre la crin, se atrevió a ir sin cabezada para dos pares a dos manos y luego aceptó un ejercicio de doma. En el tercer tercio salió de nuevo Pintas, para una rosa antes del rejón, y en los adornos quedó el sombrero en la testuz del toro en imagen graciosa.

Andrés Romero, en su primero, abierto de cuerna, enmorrillado, atacado de carnes y desrazado, principió con el bayo Beirao para colocar un rejón, trasero y arriba, renunciando, tras varias pasadas, a un segundo. Caimán salió para dos banderillas, encelando previamente con las ancas, templando a lo largo del perímetro del ruedo, atacando de lejos y de frente y jugando a hacer pasadas, con lo que el toro acaba perdiendo las manos (los subalternos, con poca sensibilidad, lo levantaron por el cuerno). Con Guajiro puso tres banderillas avanza de frente, quebrando y saliendo con doble pirueta, con último adorno a cuerpo gentil. En el último tercio, el albino Chamán sirvió para tres banderillas cortas en rueda ante un marmolillo, que se quiso acostar antes del rejón.

Con su segundo, animal con kilos que iba a embestir a oleadas, salió el cruzado Hidalgo para el rejón de castigo y, tras prueba, el jinete vió que un segundo no hacía falta. Sobre Fuente Rey puso tres banderillas, una al cuarteo, otra con quiebro esbozado y la tercera tras citar a dos pistas, para salir adornándose con passage y algún intento de levada. Kabul salió haciendo el balancín y sobre él puso una banderilla, intentando una segunda, que cayó. Jerjes, caballo con nombre de rey persa, ofreció unas levadas clamorosas y ayudó a poner una banderilla en lo alto, después de que otra había quedado en fallo. Chamán, de nuevo, salió para tres cortas aunque el toro ya quería moverse poco; la muerte fue espectacular.

Lea Vicens, en su primero, de cornamenta cómoda tendenciosa a gacho y perseguidor con patas pero rajadillo, utilizó a Bach, un tres sangres, para, tras laboriosa preparación, dejar un castigo contrario, y ya salía el cornúpeto despistado a tablas. Gacela enceló con las ancas y, tras varias pasadas una banderilla culminó un avance de lejos y de frente, tras lo que el toro buscó tablas; la siguiente banderilla cayó, quizás porque los quiebros se iniciaban demasiado separados del toro. Sobre Diluvio, cola recogida al estilo campero,  usó tres banderillas, la primera cayó sin pinchar, la segunda exigió emplearse a fondo y la tercera quedó en lo alto, tras la que se adornó. El rodado Greco salió para tres cortas, con alardes de doma. Para el tercer tercio usó a la yegua cruzada Cleopatra.

Con su segundo, enmorrillado, con perfil acarnerado y cola hasta el suelo, sobre Guitarra, yegua de tres sangres y muy expresiva, dejó dos rejones en lo alto. Bético, luso-árabe y cuarto de milla, salió para tres banderillas, la primera algo caída, y, como el toro se emplazó, tuvo que torearlo de ancas y buscarlo en el centro. Sobre Bazooka colocó dos banderillas, la segunda en gran quiebro a caballo parado. Diluvio salió para dos cortas. Cleopatra, otra vez de tercer tercio, se empleó a fondo con un toro que, emplazado en el centro, se llegó a echar solo aunque pudieron levantarlo.

El público de Ubrique es un público muy cariñoso, tanto que el número de trofeos resultó un poco excesivo. La terna salió a hombros y habría salido con un par de apéndices menos, pero la imagen de asomarse a la puerta grande dándose de bruces con las montañas de la sierra gaditana es una estampa que justifica todo, incluso los reparos por premios excesivos.

En Ubrique, los tres rejoneadores, a hombros