martes 24/5/22

Éxito de público en la primera de la IV Veladas Taurinas del Hotel Jerez

La Fundación Cultura Taurina fue presentada en público; siguieron Manuel Antonio García Paz, Luis Parra Jerezano y Francisco Ruiz Miguel

Con el salón El Estribo del Hotel Jerez lleno de público dieron comienzo las IV Veladas Taurinas del Hotel Jerez organizadas por la Fundación Cultura Taurina. En esta ocasión están centradas en el 125º Aniversario de la Plaza de Toros de Jerez, importante efemérides del coso de La Malata en torno a la cual no ha aparecido ninguna iniciativa ni por parte del Ayuntamiento ni por parte del propietario de la plaza, ni tampoco por parte del gestor o del sector taurino en general. Sin embargo, la Fundación Cultura Taurina no ha querido que pase en silencio ni caiga en el olvido, por lo que ha decidido convertirla en el leitmotiv de la edición correspondiente a 2019.

La Velada empezó con una bienvenida dada por Marciano Breña, quien, tras agradecer la colaboración del Hotel Jerez, procedió a efectuar la presentación en sociedad de la Fundación Cultura Taurina. Explicó la gestación de esta institución a partir de las Mañanas de Toreo de Salón en el Parque y de la creación de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela de Tauromaquia, hasta llegar, ante la situación de suspensión de las actividades de la escuela por una decisión política del Ayuntamiento, a la necesidad de la constitución de la Fundación en noviembre de 2017 y su inscripción en septiembre de 2018.

Su presidente es Rafael Valenzuela, verdadero motor de este movimiento, y le acompañan como patronos David Romero y Joaquín Mulero. En 2018 el consejero de Interior, encargado de asuntos taurinos, los recibió y le explicaron el problema de la escuela y la necesidad de que no se cierre. Existe ya un convenio de concesión administrativa de las instalaciones que está en Intervención municipal, a la espera de que los políticos se decidan a firmar. Aparte, la Fundación tiene entre sus fines la difusión de la cultura taurina y un ejemplo es la organización de estas Veladas.

Siguió una ponencia titulada “Historia del toreo en Jerez”, a cargo de Manuel Antonio García Paz, historiador y aficionado taurino. Recorrió el pasado de esta ciudad en su relación con la fiesta de los toros, poniendo atención especial a los juegos de toros y cañas que se celebraban en la plaza del Arenal, aspecto que el ponente conoce por haber acudido a las fuentes, especialmente en el archivo municipal jerezano. Habló de los caballeros (como Pero Ponce de León) que salían a alancear toros acompañados de lacayos, que también salían armados con espada por si tenían que enfrentarse al toro. A propósito de ello, planteó la cuestión de si primero fue el toreo a pie o el toreo a caballo; de ser lo primero, los caballeros empezarían a salir al coso para proteger a los matatoros de a pie y de ser lo segundo, los lacayos empezarían a independizarse y actuar solos sobre todo porque llegaría un momento en que el público empezó a aburrirse del toreo a caballo. Refirió la importancia de las ganaderías frailunas (de cartujos y dominicos) en el surgimiento de las ganaderías bravas. Su exposición llegó hasta el siglo XVIII e incluyó la lectura de algunos documentos poco conocidos trabajados directamente por el ponente, terminando con la distinción entre fiesta, como es la tauromaquia, y espectáculo, como es el teatro.

A continuación se desarrollará una charla-coloquio sobre “La Corrida Concurso de Ganaderías”, en la que participaron los maestros Luis Parra Jerezano y Francisco Ruiz Miguel, moderados por Jerónimo Roldán. Las corrridas-concurso empezaron en el año 1955 y Jerezano el año 1964 logró indultar al toro Regatillo, de Osborne, y recibió el trofeo Oreja de Plata. El torero contó que su toro se ganó el indulto al recibir el cuarto puyazo con el regatón, porque él lo situó más allá de la boca de riego y aun así el animal se arrancó ganándose el favor del público. Lo curioso es que Jerezano reconoció que había puesto allí al toro porque creía que no se arrancaría y se giraría a toriles, con lo cual estaría más despejado el camino para que el ganador de la corrida-concurso fuera el toro que había mandado Antonio Ordóñez, a la sazón apoderado de Luis. Por demás, en la muleta Regatillo no fue nada especial, más bien protestaba al final de cada serie; vuelto al campo, no sirvió como semental. Por su parte, Ruiz Miguel contó que había participado en dos corridas-concurso (en 1975 y en 1989), aunque de una de ellas no guardaba recuerdo pero de la otra, sí. Confesó en público que las corridas-concurso acabaron por perder atractivo debido a que existía la costumbre de que los toros salían respetando el orden de la antigüedad de las ganaderías. De esa forma, llegó el momento en que las figuras del toreo acababan hablando con los ganaderos de los toros que les iban a corresponder y les obligaban en el campo a cambiar el toro que tenían previsto por otro más a modo, con lo que empezaron a venir, una tras otra, las corridas sin toros premiados y el desinterés del público. Proponía, como solución en las corridas-concurso que se puedan celebrar en adelante (como, por ejemplo, este otoño en Las Ventas) que los toros se sorteen entre los  toreros sin mirar la antigüedad de las ganaderías, una vez, eso sí, configurados los lotes.

Tras la charla, Rafael Valenzuela entregó a los dos toreros sendas placas de recuerdo. Finalmente, se ofreció un vino de honor, con venenciador, a todos los asistentes, que no desaprovecharon la ocasión para compartir plácemes y poses ante las cámaras fotográficas con los intervinientes en la velada.

Éxito de público en la primera de la IV Veladas Taurinas del Hotel Jerez