martes 22/6/21

Toros en Sanlúcar con una buena novillada con indulto incluido

Montero, Santa Claros y Páez protagonizan el primer festejo del Circuito de Novilladas
El novillo indultado
El novillo indultado

Plaza de toros de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), 29 de mayo de 2021. Novillada con picadores, organizada por la empresa de Carmelo García y correspondiente al primer festejo del Circuito de Novilladas de Andalucía auspiciado por la Fundación del Toro de Lidia. Cielo despejado con viento, que no llega a molestar demasiado. Se completa la mitad del aforo permitido. Preside Luis Rodríguez. Ameniza la Banda “Julián Cerdán”, dirigida por Justo Jiménez.

Se lidian, alternantes, tres utreros de Torrealta (hierro que pasta en Medina Sidonia, Cádiz) y tres de El Parralejo (hierro que pasta en Aracena, Huelva), con pesos entre 430 y 465 kilos, cuajados y bravos en general. El sexto, de nombre Bribón (de El Parralejo), es indultado. En el arrastre, el primero, el segundo, el cuarto y el quinto tienen palmas.

Santana Claros, estocada entera arriba; una oreja. Entera trasera, caída y costalera; dos orejas.

Francisco Montero, honda algo desprendida que basta; dos orejas. Entera y dos descabellos con aviso; palmitas

Pablo Páez, tres pinchazos y descabello; ovación saludada. Indulto y dos orejas y rabo simbólicos.

Incidencias: el público, con control de temperatura al entrar, toma hidrogel y guarda al sentarse la distancia de seguridad. Tras el paseíllo se interpreta el Himno Nacional. Entre los subalternos, David Pacheco y Juan Rojas se desmonteran tras parear el tercero. En el quinto destaca la lidia de Mario Campillo. Los novilleros no salen a hombros por las restricciones sanitarias.


Empieza el Circuito de Novilladas con Caballo de Andalucía (con siete novilladas), patrocinado por la Junta de Andalucía, y lo hace en la sanluqueña Plaza de El Pino. Hay en marcha otros dos circuitos, el de Madrid y el de Castilla y León. Se le sumarán el del Norte y el del Mediterráneo. Los cinco forman la Liga Nacional de Novilladas, regida por la Fundación de Toro de Lidia. La idea es buena. Lo que se tiene que mejorar es la forma de hacer llegar esto al público para que la concurrencia vaya acorde con la importancia de la idea y el tamaño del esfuerzo que supone.

Santana Claros, de marfil y oro, en su primero, listón y algo gacho que se refrena de salida, aplica un buen saludo, con lances jaleados hasta el centro y una media gustosa. Después de llevarlo por chicuelinas y media, el novillo se emplea y la puya es puesta adecuadamente aunque le tapan la salida; el quite se compone de dos buenas verónicas y media. Hay dos pares bien puestos.

Tras brindar a un particular, inicia la faena en tablas con estatuarios, seguidos de una serie de ayudados por alto mientras avanza pero el animal anda un poco remiso, y en los medios ejecuta una gran serie, seguida por otra en redondo, iniciada por capeína, aunque es a pesar del novillo; coge con la izquierda y ahí tiene que insistir para sacar los pases; vuelve a la diestra, en el tercio, y va un poquito mejor, para llegar a los circulares consabidos; tras coger el estoque, la preparación es a base de ayudados. Mató en suerte contraria, sin excesiva justificación.

1 Santana ClarosSantana Claros

A su segundo, cuajado pero con pocas fuerzas, lo lancea de salida hasta el tercio. Hay mala puya (que no nos pidan especificar más), quite y un buen par de Mambrú. Brinda al público (que ya no es respetable; sólo merece el segundo brindis); inicia por alto y se va al centro, donde el bicho da una vuelta de campana; a pesar de ella éste muestra buena condición en la dos siguientes tandas en redondo; por la izquierda el animal, cuidándolo, va a más porque es noble aunque las fuerzas le flaquean y la muleta sigue a media altura; por el pitón derecho hay un cambio de manos y ahora sale distraído, aunque el de Fuengirola se muestra solvente en la cara; durante la tanda preparatoria el animal se quiere rajar. A la vista de la ejecución de la estocada, consideramos excesiva la segunda oreja que concede un presidente que anda siempre liado con los pañuelos.

Santana ClarosSantana Claros

Montero, de blanco y plata, a su primero, algo montado, le ofrece un recibo de alta tensión, colocado en la boca de riego y esperándolo para no darle, desde la puerta de chiqueros, otra opción que acudir a su capote, que se mueve por saltilleras de infarto, y luego se va a tablas donde continúa el saludo con lances enérgicos, ovacionados, rematados con media campera. En el caballo es mal cogido y el quite se compone de chicuelinas de mano baja, de las que el chiclanero sale sonriente. Juan Cantora después de caer un palitroque vuelve y se justifica.

El brindis, al público, se ejecuta solemne y el inicio de faena se efectúa por alto y luego por doblones; en el centro hay una tanda de trazo largo con uno de pecho más largo aún y viene luego una en redondo, con mucha fuerza; con la izquierda la tanda es más floja y nos vamos a circulares; de vuelta a la derecha ofrece una serie corta y pasional y otra tirando del novillo rematada en trinchera; de nuevo por el pitón izquierdo, hay toreo de frente, con tanda larga de uno en uno y alcances en la tela; deja el estoque en el suelo para dibujar bernadinas (bernadinas sin estoque, otro originalidad de Montero), terminando con una de ayudados por alto y molinetes.

3 Francisco MonteroFrancisco Montero

En su segundo, bien armado y bravo, recibe por semitijerillas y lances a pies juntos, luego avanzando y larga natural por bajo. En el caballo es bien cogido y hay buena pelea pero la puya es dura y se acaba barrenando; una segunda puya, también fuerte, es protestada. Los pares son regulares pero el público aplaude la llevanza a punta de capote. El brindis va a Carmelo y el inicio se realiza a pies juntos y a la vez avanzando; en los medios hay tanda a media altura y otra en la que tira del novillo con trazo largo aunque con alcances; con la izquierda desarrolla una gran tanda con ligazón a la vez que el novillo acude con humillación; por la derecha, otra vez, hay desarme pero vuelve para expresarse despatarrado (con el brazo libre más alto de lo debido) y en su entrega es revolcado; a la izquierda busca la comunicación con el público y por la derecha sale una tanda en redondo; tras recoger el estoque nos ofrece unos ayudados por alto y termina con unas manoletinas. La tardanza del novillo en caer origina el aviso y, lo que es peor, el enfriamiento del público.

4 Francisco MonteroFrancisco Montero

Pablo Páez, de nazareno y oro, en su primero, colorado y brocho, realiza un saludo bajando la mano con una media en el tercio. En el caballo el animal no se emplea y la puya es somera; el quite es sólo una media sevillana. Los tres pares son bien clavados.

Después de un brindis al Cielo, inicia por alto y avanzando, para seguir con una tanda buena y aplaudida, aunque en la siguiente, a media altura, el animal protesta; con la izquierda los pases salen de uno en uno y sin permanencia en el sitio; a diestra hay una tanda breve; por la izquierda ahora sale una mejor que la de antes pero tiene que ser en terrenos de toriles; otra vez por la derecha, vienen los circulares y algo de arrimón porque el animal no pone nada de su parte; tras coger el estoque, el final consiste en ayudados por alto pero sin rematar los pases.

5 Pablo PáezPablo Páez

En su segundo, que sale enterándose y olisqueando, hay lances de saludo avanzando, jaleados. El novillo pelea con furia en el caballo y lo derriba y luego recibe puya larga, tras la que vemos un quite gustoso. Los palos quedan entre aceptables y bien. Brinda otra vez en la boca de riego pero ahora al público aunque, ay, voltea la montera (juego de niños); la tanda de inicio es buena y a continuación hay toreo de mano baja con el animal humillando; la siguiente es también de mano baja, con ligazón, terminando con uno grande de pecho y un remate por bajo a lo kikirikí; con la izquierda hay dos series, una buena y otra grande; a diestra, el novillo sigue humillador y él mismo provoca el toreo en redondo; lo mismo de vuelta a la izquierda, como el que torea a un tejón; acude siempre y empiezan a salir pañuelos blancos, el diestro rondeño, después de un innecesario circular, tira la muleta y estira los brazos hacia el público, que saca más pañuelos. El naranja no tarda en salir: indulto.

Entre abrazos de la cuadrilla y saludos al público, el animal, Bribón, se va por el toril sin cabestros, bastando el capote de Carmelo, que para eso fue matador y subalterno. Caen las dos orejas y el rabo simbólicos, sin necesidad de que el público los pida. El presidente no necesita ninguna petición. Lo que sí necesita es que se le recuerde que, estos casos, el rabo debe ser excepcional; dos orejas podría ser algo más adecuado, sobre todo porque no ha habido suerte suprema, que normalmente es lo que decide a una segunda oreja o un rabo.

El novillo indultado

No hay salidas a hombros, por razones sanitarias, pero los novilleros disfrutan del público a la puerta de la plaza, como debe ser y como se lo han ganado. En resumen hemos visto una buena novillada, con un ganado bien presentado y de juego notable y con unos novilleros que tienen mucho que decir. En Sanlúcar la noticia es que no haya indulto. Este festejo no tiene ni punto de comparación con el que contemplamos la temporada pasada, a primeros de septiembre, en el mismo circuito de la Fundación. Miremos al futuro.

Toros en Sanlúcar con una buena novillada con indulto incluido