lunes. 03.10.2022

SUPERABUELA

SUPERABUELA Nos encontramos en fiestas por toda Galicia, parece mentira, pero después de tanto tiempo recuperamos las romerías en los pueblos, tradiciones…

Todo empieza a despegar: conciertos, degustaciones de mariscos, pasacalles, amenización nocturna de las orquestas, etc. Todo ello haciendo las delicias de los mayores, adultos, jóvenes y niños que no dejan de bailar y disfrutar en compañía de la familia. Si veo atrás, miro aquella niña que cuando llegaban las fiestas del pueblo ojeaba cómo se preparaba todo para esos días y disfrutaba de la locura de la familia.

Escuchar el estruendo de las bombas de palenque dando así por inauguradas las fiestas. Sabiendo que lo que llegaba eran momentos de risas, de disfrutar de estar todos juntos un año más.

Pero ahora todo ello es raro, he crecido, el tiempo ha pasado…y me faltas tu. Otro 15 de julio se avecina, el día de tu santo. Cierto que en mis recuerdos siempre estás, en todas esas veces que has arreglado mis percales con la ropa u otros casos peores. Con rapidez recurría a ti y me lo solucionabas, o buscabas solución a mi última aventura con el tubo de silicona…

Siendo una superabuela. Siento que faltas, pero toca aprender a crecer sin ti, a enfrentar miedos, brindar ayuda, seguir luchando, aunque a veces las cosas no salen como uno espera…Podría mentir, pero sigo hablando de ti, con naturalidad, porque sigues en mi corazón, aunque te encuentres lejos. Ha tocado progresar, ampliar horizontes, pero no hay un maldito lugar al que no llegue en este planeta y en el que no estes presente.

Siempre pensando en esas palabras tuyas: “si fuese joven recorrería el mundo…” Cierto que queda mucho por ver, pero a cada extremo al que llego sé que lo ves conmigo. En cada cima alcanzada observo su belleza, disfruto de ese instante, momento de adrenalina, de poder sentir que sigo viva y que queda mucho por hacer, recorrer, agradecer… todo me hace entender que he crecido, ya no soy aquella niña de ojos risueños buscando un momento para la siguiente trastada.

Creo que no he perdido parte de todo eso, digamos que procuro ser algo más sensata en los pasos a dar, siempre con prudencia y respaldada por esas personas que forman mi círculo más cercano y que siempre están ahí dispuestas a brindarme su ayuda incondicional, a entender esos silencios en los que una mirada lo dice todo. Como colofón, simplemente puedo decir: “Te quiero superabuela”.