miércoles. 01.04.2026

Carlos Arsuaga, el renacer de un campeón

El boxeador jerezano ha pasado de vivir en el infierno a ser subcampeón de España

Carlos Arsuaga, el renacer de un campeón

El boxeador jerezano ha pasado de vivir en el infierno a ser subcampeón de España

Carlos Arsuaga es un joven de 26 años apasionado por el boxeo, llegó a ser toda una promesa de este deporte en nuestra ciudad, pero los excesos le apartaron del cuadrilátero y casi le apartan de la vida. Nada ha podido vencer a Carlos, y ahora a vuelto al ring tras enfrentarse al combate mas duro de su vida:

Carlos Arsuaga, a la izquierda de la imagen, en el podium junto a Alex Camacho

Xopi, como todos le conocen, vivió una adolescencia difícil donde sufrió numerosas palizas en el colegio y en la calle cuando sólo era un niño. Con el paso de los años "quise espabilarme y al final esto lo que hizo fue llevarme a la cárcel de menores por robar. Allí volví a sufrir mucho, me pegaban palizas, me amarraban a camas y lo pase realmente mal, pero todo eso ya está superado".

Con 18 años salió del correccional y decidió apuntarse a boxeo para canalizar toda su ira dentro de un ring y llevar una nueva vida. El propio Carlos considera que "fui un gran boxeador en mi primera etapa. En aquellos años había una sequía de boxeo en Jerez, no gané grandes campeonatos pero en las veladas era capaz de ganarle a los campeones. Tiré por K.O al campeón de España, en Portugal le gané al campeón de Portugal y fue a los mundiales en Beijing. Gané al campeón de Andalucía. Tiré por K.O a David Torero. Sé que si hubiera seguido boxeando podría haber llegado muy lejos".

En 2012 tras cuatro años boxeando, tuvo que dejar el boxeo y llegó la etapa más dura de su vida. Carlos se topó con su peor enemigo: las drogas. Los excesos lo llevaron a la cárcel, padeció varias sobredosis e incluso intentó quitarse la vida, "sobreviví de milagro, estuve apunto de perder el brazo, es algo que me duele mucho recordar, pero por suerte estoy aquí".

Carlos Arsuaga vivió un auténtico infierno llegando a vivir en la calle de la caridad de la gente y confiesa que "verme así y perder mi dignidad de tal manera me hizo cambiar. Poder volver al ring cuando casi me cortan la mano y ser subcampeón de España para mí es muy grande".

Tocó fondo, pero el boxeo le salvó la vida. Cuando salió de la cárcel y quiso volver al ring "me cerraron la puerta en todos los gimnasios de Jerez. Iba llorando por las puertas de los gimnasios pidiendo que por favor me dejaran entrenar y nadie lo hizo, me echaban".

Carlos estaba empeñado en regresar a hacer lo que más le apasionaba, subirse a un cuadrilátero. Con esfuerzo y lucha consiguió salir de las drogas, pero la medicación le hizo llegar a pesar 120 Kg. Ni siquiera eso iba a tumbar esta vez al púgil jerezano.

Por suerte, José Manuel Pacheco, un viejo amigo de su primera etapa como boxeador le abrió las puertas de su gimnasio en Sevilla. "Le debo todo a mi amigo 'Caca', se ha portado conmigo de lujo". Carlos ha conseguido perder 45 Kg y en Mayo de este año logró lo que tanto ansiaba, volver al ring.

"Debido a mi ilusión por volver al ring me he pegado en los pesos que mi cuerpo me permitía. Me he pegado incluso en peso pesado, cuando mi peso siempre ha sido el welter. Necesitaba volver a boxear", afirma orgulloso Carlos.

Carlos se ha apartado de todo lo malo y no quiere volver saber nada de las drogas, ahora su mundo es el boxeo: "A mi ahora solo me quede entrenar, entrenar y entrenar. Si llego a algo como boxeador bien y sino pues me haré entrenador. No me quiero alejar más de este mundo".

El boxeador jerezano consiguió ganar el combate más duro de su vida y sólo 8 meses después de volver a boxear ha logrado el subcampeonato de España por clubes tras caer con el gran Alex Camacho en la final. "He ganado todos los combates que he tenido, perdiendo sólo en la final del campeonato de España. Como boxeador me siento orgulloso, pero sobre todo me siento orgulloso como persona. Nadie se imagina lo que he pasado".

Carlos Arsuaga no exagera cuando dice que nadie se imagina lo que ha pasado. Cuenta que un día recibió dos puñaladas de su expareja, se cosió y fue a combatir al día siguiente nada más y nada menos que frente a Youba Sissokho, que representó a España en los juegos olímpicos de Río de Janeiro en 2016. Aquel día Carlos perdió sólo por puntos a pesar de todo.

Lo bonito de esa historia es que ese combate se volverá a revivir en marzo del próximo año. "Cuando volví le dije a Sissokho que si algún día me volvía a poner en su peso me pegaría con él y ha dado la casualidad que nos hemos encontrado  en el campeonato de España, aunque él ha competido en un peso más bajo del que yo estoy ahora. Hemos apalabrado para marzo que va a venir a pegarse conmigo a mi casa, aquí a El Puerto. Va a ser capaz de pagarse el viaje hasta aquí para reconocerme con esta pelea mi valentía por haber salido de las drogas y de toda esta mierda, para que yo me quite la espinita".

Carlos Arsuaga es un ejemplo de superación para todo el mundo, un hombre que ha vivido el lado más oscuro de la vida y que a base de golpes a vuelto a sonreír gracias al boxeo. Su historia no acaba aquí y tras conseguir ser subcampeón de España sueña con dar el salto al boxeo profesional el año que viene.

Todo lo que consiga Xopi sobre un cuadrilátero será secundario porque él ya es un gran campeón que ha conseguido doblegar a la vida. "El Boxeo es mi vida, pero es algo secundario. La vida me ha enseñado que lo primero de todo es ser persona".

Carlos Arsuaga, el renacer de un campeón