martes 28/9/21

El previfútbol

El previfútbol
El previfútbol

No consta en la R.A.E. esta palabra, pero por desgracia para el espectáculo y el aficionado al balompié, quién sabe si en no mucho tiempo esta palabra será registrada como válida en el léxico español. 

Podría venir a significar la previa de un partido de fútbol, pero no van por ahí los tiros, ojalá. 

Viene a significar la unión entre previsible y fútbol. Quién viera ayer gran parte de la jornada de LaLiga, sabrá perfectamente por qué digo esto.

El fútbol nació hará unos 160 años por tierras inglesas. 

Apareció como una diversión, un espectáculo, un juego para disfrutar. 

A medida que fue cogiendo adeptos y haciéndose popular, los tecnócratas metieron la cabeza dentro, para sacar tajada y comercializarlo. Donde hay adeptos, hay dinero y por lo tanto hay intereses e interesados en el verde, que no el del césped, el otro. 

Y así hasta el día de hoy, donde el negocio se ha disparado por completo y lo único importante es lo exterior, lo que se vende y no el espectáculo en si mismo. 

El miedo a perder de clubes, entrenadores y jugadores, donde predomina lo táctico y lo físico, y no tanto lo importante, la pelota, causa inevitablemente una pérdida de espectáculo, de disfrute, de diversión, para el jugador y el aficionado.

Importa más que un jugador tenga dos kilos de más, a que muestre una pizca de imaginación, ya sea con un regate, un pase o el simple hecho de hacer algo diferente al resto de jugadores mecanizados. Con más músculos, pero mecanizados por completo. 

Cuando sale un futbolista talentoso, casi automáticamente se le corrige, se le cortan las alas. Se le mete en el mismo saco que al resto, y el resultado como es de esperar, es una impotencia para él y para el que quiere disfrutar de él. 

No estamos diciendo que todos los equipos jueguen como la Brasil del 70 ni como el Barcelona de Guardiola. Eso no es posible, básicamente porque los equipos no tienen a esos futbolistas. 

Hablamos de exponer, de arriesgar, de ver esto como lo que es, un espectáculo y un juego para disfrutar, y no para andarse por las ramas con miedo a caerse. Y es que cada vez se vive con más miedo en la sociedad, y el fútbol y la sociedad, van irremediablemente cogidas de la mano. 

Antiguamente se jugaba como se jugaba en la calle, para divertirse. No digo que no se jugara para ganar, todos queremos ganar. Digo que el ganar era importante, pero el disfrute y la imaginación individual, iguales o más de importantes. Ahora no, ahora el proceso es lo de menos y lo único importante es conseguir la victoria por cualquier medio, cueste lo que cueste. 

Como he dicho, todos queremos ganar, pero la cuestión es; ¿Cuántos quieren hoy ganar, y además disfrutar y hacer disfrutar?

Me quedo con una frase esperanzadora del gran escritor uruguayo Eduardo Galeano que decía: "Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado 'carasucia' que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad".

Cada vez quedan menos así, pero no porque no exista, el talento y la imaginación siempre están, sino por la formación. 

Si empezamos a formar a los niños desde la base de la alegría, de la diversión por el simple hecho de tener una pelota, y no desde el ganar porque si, quizás a lo mejor, el fútbol siga queriendo ser, ese arte de lo imprevisto tan maravilloso.

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