La Ley de Amnistía es un tema polémico que ha generado debate en nuestra sociedad en los últimos meses. Esta ley, que pretende perdonar ciertos delitos cometidos en los últimos tiempos en nuestro país, puede ser catalogada por muchos como una verdadera aberración Democrática y va en contra de los principios fundamentales de la Democracia y nuestra Constitución española.
La Amnistía es una medida que busca perdonar ciertos delitos cometidos en el pasado y eliminar las consecuencias legales de los mismos. Si bien puede parecer una medida de reconciliación y perdón, en realidad va en contra del principio de respeto al Código penal y la justicia. Permitir la impunidad de ciertos delitos solo fomenta la impunidad y la falta de responsabilidad de los culpables. De la ley de amnistía podrán beneficiarse políticos, cargos públicos, policías y ciudadanos anónimos. Entre ellos, los más destacados son el expresidente del gobierno autónomo de Cataluña Carles Puigdemont y los 12 CDR condenados por terrorismo.
La Ley de Amnistía se considera una aberración Democrática porque va en contra de los principios de justicia y legalidad que rigen en nuestro Estado de Derecho. Al perdonar ciertos delitos, se está dando un mensaje de impunidad que socava la confianza en las instituciones y en el sistema judicial. Además, la Amnistía es utilizada por el señor Sánchez como un instrumento político para favorecer su mantenimiento como presidente del gobierno. Nunca algo tan justo fue tan injusto como es ahora la justicia.
En una Democracia, es fundamental respetar el Código penal y la Constitución como pilares del Estado de Derecho. La justicia debe ser igual para todos y no se puede permitir que ciertos delitos queden impunes por intereses polÍticos y de mantenimiento del poder. La Amnistía va en contra de estos principios y socava la credibilidad de las instituciones democráticas. Es necesario que se respeten las leyes y se garantice la justicia para todos los ciudadanos, sin excepción.
He podido leer por redes sociales a ciudadanos criticando la "pasividad" de nuestro monarca desconociendo que nuestra monarquía es meramente representativa, nuestra Constitución, deja recogida la única forma de oposición a sancionar la ley de amnistía u otras leyes aprobadas en el Parlamento, ésta única forma es la abdicación y renuncia al trono, flaco favor nos haría a los españoles y españolas que Don Felipe abdicara en estos convulsos tiempos de desestabilización que recorre nuestra geografía por intereses de líderes algo más allá que el general.
Lo que se ha pretendido hacer con esta ley de amnistía es un indulto general de los catalanes que cometieron delito, y eso es anticonstitucional. Y aún algunos se preguntan del porqué del aumento del voto de extrema derecha, la desafección hacia nuestra clase política por éstos y otros temas nos está llevando al apoyo en la urnas de lideres que surgen con mensajes como el visto en las últimas elecciones europeas "Se acabó la fiesta".
