En política, mirar al pasado no debería ser un ejercicio de nostalgia, sino una herramienta para identificar aquello que quedó pendiente y que aún podría transformar el futuro. En este contexto, la llamada Plataforma Logística del Sur puede emerger como un ejemplo paradigmático de proyecto anunciado con mil y un titulares, reiterado y, sin embargo, nunca materializado.
Durante el periodo 2011-2013, el Gobierno Municipal jerezano del Partido Popular incluyó esta iniciativa dentro de su gestión como si se tratará de una actuación en marcha. La realidad fue bien distinta: el proyecto no llegó a ver la luz, quedando reducido a titulares, expectativas y promesas que no se tradujeron en hechos concretos.
En 2014, la mesa de trabajo de la Plataforma Logística Sur de Europa celebró una reunión de trabajo para avanzar en la estrategia para situar a la provincia de Cádiz en el mapa logístico internacional. Este encuentro se celebró tras la incorporación de los ayuntamientos de Chiclana y El Puerto de San María a esta iniciativa, recordemos, impulsada por los ayuntamientos de Cádiz, Jerez y Algeciras, la Diputación de Cádiz y el Consorcio de la Zona Franca de Cádiz. De ésta reunión salió nuevos titulares "La Plataforma Logística Sur de Europa prepara un foro técnico internacional"
Este proyecto también se presentó por María José García Pelayo y Antonio Saldaña en un viaje a Tánger para exponer las oportunidades de Jerez como plataforma logística.
Quince años después del nacimiento, la Plataforma Logística del Sur sigue siendo poco más que una idea archivada, un halo de humo mediático. Su potencial, sin embargo, continúa siendo evidente. En una provincia con necesidades estructurales en materia de empleo y desarrollo económico, una infraestructura de este tipo podría actuar como motor de crecimiento, atrayendo inversión, mejorando la competitividad y generando puestos de trabajo directos e indirectos.
El concepto no es nuevo ni descabellado. Plataformas logísticas similares han demostrado su eficacia en otros territorios, convirtiéndose en nodos estratégicos para el transporte, la distribución y la actividad industrial. La ubicación geográfica del sur de España, con conexiones clave hacia Europa, África y América, refuerza aún más la viabilidad de una iniciativa de estas características.
Sin embargo, el principal obstáculo no parece ser técnico ni económico, sino político. La falta de continuidad en las prioridades, la volatilidad de los compromisos institucionales y la tendencia a utilizar grandes proyectos como herramientas de impacto mediático han contribuido a que esta propuesta permanezca en el “cajón del olvido”.
La pregunta, por tanto, no es si la Plataforma Logística del Sur podría generar empleo pues la respuesta es claramente afirmativa, sino por qué no se ha impulsado con seriedad en todo este tiempo. Quizá haya llegado el momento de rescatar el proyecto, revisarlo, adaptarlo a las nuevas realidades económicas y convertirlo, por fin, en una realidad tangible.
Porque el futuro no se construye únicamente con nuevas ideas, sino también con la capacidad de cumplir aquellas que un día se prometieron y que, todavía hoy, siguen teniendo sentido, aunque duerman el sueño de Morfeo y hayan sido solo humito.
