Tres años de mayoría absoluta del Gobierno de Juanma Moreno, pero...la sanidad pública andaluza se ha convertido en el principal punto débil de un gobierno de mayoria absoluta desde el 19 de Junio 2019. A pesar de las significativas inversiones y las medidas implementadas durante su mandato, los problemas estructurales del Servicio Andaluz de Salud persisten, generando un creciente descontento ciudadano y críticas de una oposición débil que amenazan con erosionar su imagen de gestión eficiente.
Pese a su discurso triunfalista de Juanma Moreno, se enfrenta a uno de los mayores desafíos en sanidad como sigue siendo las descomunales listas de espera, un problema crónico que nuestro presidente no ha logrado resolver del todo. Según datos oficiales, los tiempos de espera para cirugías se han reducido desde los 214 días en 2018 a 139 días en 2023, y para consultas de especialistas, de 176 a 121 días. Sin embargo, Andalucía continúa a la cola de España, con una media de 169 días para intervenciones quirúrgicas, 48 días por encima de la media nacional. Además, el número de pacientes en espera ha crecido un 33,83% para cirugías y un 22,79% para consultas desde 2018, lo que refleja la saturación del sistema.
La falta de personal es otro punto crítico. Aunque el gobierno de nuestro presidente andaluz ha incorporado 30.000 profesionales al SAS desde 2018 y renovado 12.000 contratos en 2022, las condiciones laborales precarias y la escasez de médicos, especialmente en atención primaria, siguen siendo una constante. En las áreas rurales los vecinos denuncian la ausencia de médicos y ambulancias, lo que alimenta la percepción de un sistema al borde del colapso.
La gestión de Juanma Moreno también es cuestionada por su relación con el sector privado. Aunque débil y más preocupada de sus miserias, la oposición, liderada por el PSOE, acusa al gobierno de favorecer la sanidad privada mediante contratos de emergencia adjudicados sin concurrencia pública. Una investigación judicial iniciada en 2024 analiza la presunta irregularidad en la adjudicación de 243 millones de euros a clínicas privadas entre 2021 y 2023, utilizando un decreto de la pandemia ya derogado. Además, se han denunciado 458 millones de euros en contratos menores fraccionados, lo que ha generado sospechas de opacidad y posible corrupción.
Estas acusaciones han activado protestas ciudadanas y profesionales que se ha difuminado de los encuadres mediáticos y le ha venido muy bien al no reflejarse en las encuestas, gracias a otros temas internacionales y nacionales como los aranceles de Trump, guerras en Gaza y Ucrania, la Dana o casos de corrupción en el entorno del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El ejecutivo de Juama Moreno defiende su gestión con cifras contundentes que no llegan a la percepción de la ciudadanía cansada de ver consultas vacias y aguantar largas listas de espera. El presupuesto para sanidad en 2024 alcanzó los 14.246 millones de euros, un 45% más que en 2018, con 422 millones destinados a modernizar infraestructuras y equipamiento tecnológico. Juanma Moreno, ha insistido en que "nunca se había invertido tanto en sanidad pública" y ha negado las acusaciones de corrupción, argumentando que los contratos de emergencia fueron imprescindibles durante la pandemia, aunque una vez pasada se siguen tirando de ellos. Además, destaca que el porcentaje de conciertos con clínicas privadas en 2024 es menor que bajo gobiernos socialistas.
Nuestro presidente también ha señalado la infrafinanciación autonómica como un obstáculo estructural, afirmando que Andalucía ha alcanzado el límite de su capacidad financiera para sanidad, esto se podría interpretar en el argot popular como echar balones fuera, un argumento, sin embargo, no ha logrado apaciguar las críticas de una ciudadanía cansada que percibe un deterioro progresivo en la calidad del servicio.
A pesar de este talón de Aquiles, el desgaste político de Juanma Moreno parece limitado. Las encuestas de 2025 sugieren que el PP mantendría su mayoría absoluta en las elecciones de 2026. No obstante, la oposición ha encontrado en la sanidad un arma electoral poderosa, intensificando sus ataques con la investigación judicial como telón de fondo. La sanidad andaluza es, sin duda, el talón de Aquiles del gobierno de Juanma Moreno. La lentitud en resolver las listas de espera y las polémicas por la privatización han generado una percepción de ineficacia que podría soterrar la percepción triunfalista de un Gobierno que no es capaz de dar una solución en un ámbito tan sensible como es el sanitario. Para recuperar la confianza ciudadana, el gobierno deberá priorizar la contratación de personal, mejorar la atención primaria y garantizar una gestión transparente de los recursos. De lo contrario, la sanidad seguirá siendo su flanco más vulnerable en un contexto político cada vez más competitivo.
Yo terminaría este artículo proponiendo a nuestro presidente Juanma Moreno, la creación de la figura del Defensor del Paciente, quizás así, con los datos de sus informes, su Gobierno, bajarían de la frialdad de los despachos que distorsionan la realidad de una ciudadanía cansada de esperar a que le atiendan sus dolencias y que le puede hacer bajar del pedestal de una mayoría absoluta como la que disfruta en estos momentos.
