viernes 27/5/22

España de mierda

"Me da pena que se escarbe tanto en el supuesto pasado para destrozar políticamente a un hipotético candidato"

España de mierda

"Me da pena que se escarbe tanto en el supuesto pasado para destrozar políticamente a un hipotético candidato"

A este paso, las candidaturas de los partidos políticos a las próximas elecciones serán unas listas de mierda, porque los mejores no querrán arriesgar su vida ni su honor por la forma actual de hacer política ni por la deriva en la que ha caído el periodismo, profesión de la que siempre me he sentido orgulloso y de la que ahora, por momentos y días, recelo.

Me da mucha pena que se escarbe tanto en el supuesto pasado para conseguir no sólo un titular, sino para destrozar políticamente a un hipotético candidato no nombrado a unas elecciones para las que queda un año. Se trata de disparar a la diana, pero no al centro de la diana. Es una fórmula para triturar desde determinados partidos con el apoyo de diversos medios de comunicación el principio jurídico y el derecho fundamental a la inocencia.

Por lo que leo y veo, en este país cualquier ciudadano – más si se dedica a la política – es culpable de lo que sea, hasta que no se demuestre lo contrario. Incluso, demostrándose, la mácula generada no se lava con buenos detergentes ni grandes titulares. Y eso no puede ser. Ni es política, ni mucho menos periodismo.

Todos hemos sido jóvenes. Y muy pocos de nosotros podemos negar que hace algunos años se pasó de cervezas y calimochos, trató de besarse con algún ser humano por el que sentía atracción o se hizo una chuleta como ayuda para aprobar un examen. Y, claro está, estas situaciones no hacen a un ser humano un borracho, ni un acosador ni tampoco un tramposo… salvo para determinados medios de comunicación que hacen de la ética profesional una bonita palabra de cinco letras.

Así, los mejores en sus ámbitos, los profesionales de reconocido prestigio, no querrán participar de lo público porque todo el mundo tiene algo que esconder, por pequeño que sea. Y cuando se participa de la política – salvo muchos casos y puertas giratorias – se tiene fecha de caducidad. Luego, muy pocos, levantarán la mano para aceptar un puesto en las listas, salvo aquellos que no tengan una vida asentada ni un futuro profesional claro.

Yo quiero que mis gobernantes, independientemente de ideologías o militancia, de mi Ayuntamiento, Diputación, Junta de Andalucía o Administración del Estado sean los mejores, porque tendrán en sus manos mi vida y la de los míos. Y no mamarrachos sin capacidad para ruborizarse e incapaces de hacer la letra ‘o’ con un canuto de caña.

Ojalá los mismos medios y partidos que utilizan el juego sucio para ganar favores, que no lectores, y algún que otro voto se den cuenta que no es mejor vivir en una ‘España de Mierda’, con listas electorales, gobernantes u opositores de mierda.

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