Quizás recuerden ustedes que en la serie "Juego de Tronos" era frecuente escuchar la frase “un Lannister siempre paga sus deudas” en boca de los miembros de la familia, ya fueran Tywin, Cersei, Jaime o Tyrion. Es curioso que, en la mayoría de los casos, el supuesto pago de la deuda acababa con el acreedor perdiendo alguna extremidad o la cabeza.
Viene esta reflexión a cuenta del espectáculo que vivimos estos días con el nuevo capítulo de la negociación/extorsión para formar el gobierno de la Generalidad de Cataluña, que incluye, entre otras muchas concesiones (esta acordada hace unos meses durante la formación del Gobierno de España), el perdón de 15.000.000.000 euros de deuda por parte del gobierno central, a cambio de nada más que sus votos para Salvador Illa. Será por dinero (Carlos Rodríguez Braun dixit).
Ya nos enseñó hace muchos años mi admirado tocayo, Frédéric Bastiat, que lo más importante en economía es saber ver, no sólo "lo que se ve", sino también "lo que no se ve".
"Lo que se ve" es una airada reacción del resto de comunidades autónomas, ayuntamientos y otros, protestando enérgicamente de lo injusto de la decisión... para a continuación pedir que con ellos se haga lo mismo, o medidas compensatorias. ¿En qué quedamos? Si la medida es mala, lo será para todos, ¿no?
Pero vayamos con "lo que no se ve", o parecemos no querer ver.
Primero, esos millones no los perdonará el gobierno central. Los perdonará usted (obligado), y al hacerlo asuma que será de su bolsillo de donde salgan los 15.000.000.000 euros perdonados.
Segundo, si usted dedica 15.000.000.000 euros a seguir pagando la fiesta de televisiones, embajadas, y chiringuitos catalanes varios, ese dinero no se podrá gastar en otras cosas. ¿Saben ustedes, por ejemplo, que ese dinero es una cuarta parte de lo que se gasta en educación en España? Pues eso...
Y tercero y más importante. Perdonar los comportamientos deshonestos (condonación de deuda, amnistías, ERES...) es INMORAL, y nos condena a que vuelvan a repetirlo. ¿O es que alguno de ustedes piensa que, tras el perdón, estos golfos harán un verdadero propósito de enmienda?
Corren muy malos tiempos cuando, para juzgar la "cosa pública", tenemos que analizarla tan a menudo bajo el prisma de la moralidad, con tan lamentables conclusiones.
Ya nos dijo el propio Bastiat que, "cuando la ley y la moral se contradicen, el ciudadano se encuentra ante la cruel alternativa de perder la noción de moral o perder el respeto a la ley. Dos desgracias igualmente grandes entre las cuales es difícil elegir".
Permítanme, por ello, que me refugie una vez más en el oloroso, al grito de ¡Viva la Libertad, Carajo!
PD: En un próximo artículo reflexionaré sobre el resto de acuerdos de la negociación/extorsión. Curiosamente, sí estoy de acuerdo con bastantes de ellos…
