miércoles. 17.08.2022

"Pierden todos, el niño, el profesor y sus familias"

Carta al Director sobre el caso de la denuncia a un profesor del Colegio María Auxiliadora de Jerez sobre presuntos malos tratos físicos y verbales

"Pierden todos, el niño, el profesor y sus familias"

Carta al Director sobre el caso de la denuncia a un profesor del Colegio María Auxiliadora de Jerez sobre presuntos malos tratos físicos y verbales

 Artículo de Opinión de Luis García 

Parece que poco a poco se va haciendo la luz en un caso de lo más mediático de las últimas semanas y relacionado con el Centro Concertado María Auxiliadora. Un caso sin ganadores pero con muchos perdedores, entre ellos el menor, el profesor y las familias de ambos.

Tirando de los hilos resulta que ya no hay menores que se reúnen para defender a otro, ni carta redactada por ellos, existen "madres" descontentas con las notas de sus hijos, en este curso y en otros anteriores (por lo visto solo les sirve la matrícula de honor para valorar a sus nenes).

Esas madres, sobre todo una, para poder quejarse como suele ser norma en cada curso escolar, encarga a su hija, una niña de 11 años, anotar todas y cada una de las expresiones del profesor con el fin de poder movilizar a la clase contra el sistema de valoración de notas, y la chiquilla pues nada, cada punto, cada coma y cada palabra o broma del profesor la va anotando en un 'cuadernito' para entregarla a la madre, por supuesto sin contexto alguno, demasiado para su edad.

Y pasa lo que pasa, que esas notas llegan a otras manos que quedan sorprendidas de la labor detectivesca a la que la supermadre ha obligado a realizar a la niña, y al pedir explicaciones a esta madre indica que no es ella sola, que son varias las que no apoyan el sistema de puntuación del profesor y que están en contacto por WhatsApp, y ofrece nombre y apellidos, pero el que vigila y anota es su hija.

Una sola persona ya ha iniciado la quema en la hoguera del profesor que no puntúa a su hija como ella quiere, el resto viene solo, una vez abierta la tarta se pide una tutoría donde solo acuden precisamente las madres descontentas y se entrega una carta realizada por esta madre (jamás por los niños) donde hace un relato generalista de las notas puntuales que su hijo ha ido recopilando dentro de su  natural inocencia, las que le han llamado la atención claro, y  la entrega como supervisada por el resto de padres/madres presentes en la tutoría.

Entre esas notas se hace referencia a un comentario del profesor hacia un menor con necesidades especiales, comentario que no se va a repetir por lo machacado que está ya en redes, pero que es el caldo ideal para iniciar el banquete.

El tutor del menor, ante las acusaciones que se hacen en el escrito y por la relación o mejor “no relación” con el profesor denunciado por motivos personales, opta por lavarse las manos e indicar que ese tema lo traten directamente con la dirección del centro.

Tras salir de la tutoría esta misma Supermami se encarga de llamar a la madre del menor especial y dar por hecho todo lo que ella ha recogido en sus notas, a saber si amplificadas, acreditadas o inventadas, y la madre, la verdadera MADRE de esta historia, hace lo que su corazón le dice, correr a defender a su hijo dando por bueno todo lo que le han contado y como lo han contado, a partir de ahí se dispara todo, por supuesto se dispara hacia el profesor que no tiene ni la más mínima idea de lo que se le viene encima.

Denuncias, Expedientes, Declaraciones y Prensa, mucha Prensa y mucho da por hecho cosas a las cuales ni se le informa ni pregunta al presunto autor, cosas que poco a poco han ido cayendo por su propio peso.

Nunca hubo 11 niños que hayan podido ver nada anormal, en cuanto fueron llamados a declarar por el Centro reconocieron ni siquiera pertenecer a la clase del menor, tan solo oyeron comentarios y los repitieron.

Tres, solo tres declaran haber visto algo que, por las voces, ruido y movimiento que hubiera producido, hubiera movilizado a toda el ala escolar. Y entre ellos por supuesto el pequeño a quien le encargaron tomar nota, el mismo sobre el que el año anterior sus padres iniciaron otra queja hacia otro docente con quien tampoco coincidían en los métodos educativos.

Para entonces ya los protagonistas no son ellos, son la MADRE a quien hacer llegar la información que les interesa, el Menor y la Asociación que los representa y por supuesto el profesor, éste último en minúscula, porque ya ha sido juzgado y sentenciado por la prensa informada al efecto por no se sabe que parte, aunque se adivina, reducido a su más mínima expresión vamos.

Ese profesor (minúsculas insisto) que continúa sin saber aun que es lo que está ocurriendo porque la polvareda levantada es tal que el centro inicia el expediente sin protocolo alguno y sin las más mínimas condiciones que protejan ni la declaración de los menores ni la defensión del profesor, desbordados.

Y a todo esto, la madre, en minúscula también, la que encarga a su hija fiscalizar a su profesor (ya reconocido por ley como Autoridad) en el anonimato. Fuera del fuego cruzado.

¿Feliz? Yo quiero creer que no, avergonzada seguro, porque si no lo está no es que no sea madre (con minúsculas) es que no es ser humano.

Y ya la suma de todo, el ego de un abogado que no duda en acudir a los medios a fin de hacerse un hueco (no es el primero a quien vemos actuar así) a la prensa, a televisión y de postre, convoco a los medios nacionales delante del Centro y en horario escolar, me da igual que haya niños y  niñas, y que puedan estar los menores víctimas, porque no olvidemos que no es uno, son varios, es el menor especial, son los menores usados por sus madres y son los hijos del profesor denunciado.

Da igual, yo me saco mi corte publicitario, contrato también mi cuña de radio como especialista en defensor de personas con necesidades especiales y a esperar que me caigan las uvas en la mano.

Y me importa un pito si el expediente que voy a usar como denuncia contra la prescripción de los hechos es legal o no, si le faltan datos o no, si está sustentado o no, no me importa, la palabra ACREDITA está firmada y allá cada cual como use su firma, cada palo que aguante su vela, pero yo estoy en prensa un día sí y otro también.

Y la madre (la minúscula) sigue escondida entre cretonas de colores. Y el PROFESOR, ya en mayúsculas, continúa su labor formativa como buenamente puede, en silencio, sin mala cara ni malas contestaciones, sabiéndose inocente y sintiéndose sacrificado por la Ley del Silencio impuesta en el Centro.

Al principio es cierto que no sabía que pensar ni de donde podía proceder tanta información desvirtuada, ahora ya, el resto de las madres y padres, le van haciendo llegar gota a gota, no solo su más absoluto apoyo, sino sus disculpas por haber podido dudar en algún momento de él, y de regalo, le van reenviando todas esas conversaciones entre quienes han organizado el aquelarre.

Llegará el momento que sus nombres serán públicos, bueno, ya casi los son, y tendrán que dar explicaciones del daño que han producido.

Llegará el momento que serán llamadas a declarar también, no crean que van a salir impunes del sufrimiento que han causado a la familia del menor y a la del profesor.

Llegará el momento en que su hijo se verá en la necesidad de contar ante el Juez como vio algo que nunca ocurrió. Llegará el momento en que se avergonzará de usted. Espero le haya aprovechado.

¿Cómo va el caso?

El profesor denunciado ha presentado un escrito en el Sercla (Servicio Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales de Andalucía), solicitando la retirada del informe y rectificación del colegio por varias presuntas irregularidades cometidas, entre ellas no convocar e informar a la Junta Escolar, no citarlo como parte denunciada y por dar por como acreditados los hechos de forma unilateral, sin consultar ni su versión ni la de la maestra de educación especial que recogió al niño con asperger de la clase.

En estos momentos la denuncia judicial se basa en un expediente firmado por la dirección del Colegio María Auxiliadora donde se dan los hechos como acreditados. Si dicho informe se declara nulo por no haber seguido el procedimiento correcto, no habría juicio a no ser que quisieran llevar directamente a los menores como denunciantes.

El profesor declarará en el juzgado el próximo 6 de mayo por primera vez, sin haber hasta el momento poder explicar los hechos ante instancias policiales, judiciales o del propio centro educativo. Días antes, el 3 de mayo, declararán ante el juez la Directora, Secretaria y profesora de PT (Pedagogía Terapéutica).

La Federación Asperger Andalucía, quien hace una labor encomiable en favor de niños y adultos con este síndrome, se encuentra apoyando al niño y a su familia en un caso, en estos momentos muy mediático, en favor de esclarecer los hechos y que el niño, víctima de este caso sea la resolución definitiva que sea, reciba el mejor trato personalizado y la máxima calidad educativa en igualdad con el resto de niños del colegio, llevando la acusación particular. Para cualquier consulta sobre el síndrome Asperger o esta federación de asociaciones, se puede visitar su web.

"Pierden todos, el niño, el profesor y sus familias"