Una vez más, y ya son incontables las ocasiones, se demuestra que la clase política es el cáncer de este país, sólo les interesa conseguir el poder y enriquecerse, los ciudadanos les importamos una mierda. La tragedia de Valencia es otro ejemplo más, quizás el más grave y el más sangrante.
Sánchez y Mazón, Mazón y Sánchez, son los dos grandes responsables de los centenares de muertos que se han producido en esta tragedia, dimitir sería lo mínimo, ambos deberían entrar en prisión durante mucho, mucho tiempo y ser inhabilitados de por vida para ejercer cargos públicos, ambos han podido hacer mucho más de lo que han hecho y no han actuado simple y llanamente porque ninguno de los dos se quería comer solito este marrón.
Espero y deseo que esta tragedia acabe con sus carreras y la de muchos otros inútiles puestos a dedo y que dependen de ellos. Espero y deseo que ese fango, del que tanto venían hablando metafóricamente antes de esta tragedia, ahora que se ha convertido en realidad, se los lleve por delante y los entierre.
En un país que no estuviera tan anestesiado como España los ciudadanos de a pie, con independencia de la ideología de cada uno, ya nos hubiésemos puesto en pie, salido a la calle y los hubiésemos echado a ostias si fuese preciso, no pierdo la esperanza de que algún día esto suceda.
Este país necesito un reseteo urgente, el Estado de las autonomías, pervertido en su esencia por una clase política egoista y corrupta, sólo sirve para hipertrofiar la administración, enchufar a amiguitos y familiares del partido y, cuando de verdad hace falta que actúe, como en la desgracia de Valencia y en otras anteriores, escurrir el bulto y echarse la culpa entre las distintas administraciones y que sea la sociedad civil la que se organice al margen del Estado a pesar del expolio fiscal que sufrimos y que es cada vez mayor. Es increíble, inconcebible, que a los autónomos valencianos, muchos de los cuales han perdido sus negocios, les hayan cargado este mes el recibo de autónomos, esta es la humanidad de nuestra clase dirigente.
Personalmente estoy harto, profundamente harto, de la política, por eso pienso que la solución para España pasa por reducir el Estado a su mínima expresión, reducir el número de políticos al mínimo imprescindible, como se hace con un tumor que no se puede extirpar, y dejar que la sociedad civil se organice libre y voluntariamente, mejor nos irá porque peor es casi imposible.
Sólo el pueblo salvará al pueblo y así se está demostrando, la sociedad civil de manera improvisada y altruista se está sacrificando y se está organizando para ir a ayudar a nuestros compatriotas valencianos.
Nuestros políticos principales, nuestros dirigentes, básicamente son criminales, mafiosos, corruptos, egoístas en grado sumo, desprovistos de sentimientos, sin valores ni principios. Merecen pudrirse en la cárcel...como mínimo. Por tantas víctimas y por tantos motivos, yo os maldigo.
