lunes. 23.03.2026

El apagón que dejó a España sin luz... y sin respuestas

Adquiriendo kit de superviviencia en supermercado
Adquiriendo kit de superviviencia en supermercado

El gran apagón eléctrico que este lunes dejó a España a oscuras nos ha enseñado, de nuevo, una lección amarga: en una crisis, no basta con restablecer la energía.

Una vez más, la crisis no fue solo la falta de suministro eléctrico, sino la falta de comunicación clara y eficaz por parte de quienes deberían liderar y tranquilizar a la ciudadanía en momentos así.

Durante horas, millones de ciudadanos buscaron respuestas que no llegaban.

Mientras las calles se sumían en la oscuridad y los dispositivos empezaban a apagarse, la radio se convirtió en nuestro último hilo de conexión con la información verificada.

Los medios, en especial las emisoras de radio se alzaron como auténticos guardianes de la calma en un escenario lleno de incertidumbre.

Por el contrario, desde las instituciones públicas, el silencio fue el protagonista.

La comparecencia del presidente del Gobierno tardó casi seis horas en producirse. Cuando llegó, no aportó ni claridad, ni un plan concreto, ni instrucciones detalladas. Apenas un consejo vago de moderar el uso responsable de los móviles.

Una vez más, como ya ocurrió durante la pandemia o la DANA, la comunicación institucional llegó tarde, mal y sin la fuerza necesaria para contener la inquietud ciudadana.

La incómoda pregunta del "kit de supervivencia"

No podemos olvidar que, apenas unas semanas atrás, la Unión Europea recomendaba a los ciudadanos preparar un kit de supervivencia básico para hacer frente a posibles emergencias: agua potable, alimentos no perecederos, radio a pilas, linternas, dinero en efectivo, medicación...

Ayer, esa recomendación cobró todo su sentido.

¿Era solo una medida preventiva o, en realidad, había señales que no se compartieron con suficiente transparencia?

La ciudadanía merece una comunicación clara, basada en la confianza mutua.

No en silencios que alimentan la desconfianza.

Empresas y autónomos: los grandes damnificados invisibles

Más allá del impacto en los hogares, el apagón también ha tenido consecuencias económicas muy graves para miles de empresas, comercios y autónomos.

Negocios paralizados, transacciones fallidas, sistemas bloqueados, alimentos perecederos echados a perder, ventas perdidas...

La falta de energía durante horas no solo genera incomodidades personales: genera pérdidas económicas directas e indirectas que muchos profesionales no podrán recuperar.

En un país donde el tejido empresarial se sostiene, en gran parte, en pymes y autónomos, cada hora de inactividad se traduce en una herida económica difícil de curar.
Y aquí vuelve a aparecer la falta de comunicación institucional:

  • ¿Se activarán compensaciones o medidas de apoyo?
  • ¿Qué protocolos de contingencia se van a desarrollar para evitar que una nueva crisis energética colapse la actividad económica de este modo?

La ausencia de información no solo alimenta la ansiedad personal. También paraliza las decisiones empresariales.

No basta con tener protocolos: hay que saber comunicarlos

Un plan de emergencia que no se comunica a tiempo es papel mojado.
Una ciudadanía que no recibe información clara reacciona con miedo o desconcierto.
Una empresa que no sabe qué está pasando no puede proteger su operativa ni a sus empleados.

La comunicación de crisis no es un accesorio. Es un salvavidas.

Comunicar rápido, claro y con humanidad no es opcional: es la primera obligación de cualquier gobierno responsable.

Si algo nos ha enseñado este apagón es que no solo necesitamos mejores infraestructuras energéticas. Necesitamos, urgentemente, una cultura real de gestión de crisis basada en la transparencia, la anticipación y el respeto a la ciudadanía.

España no necesita más silencios ni comparecencias a destiempo. Necesita instituciones que entiendan que comunicar bien durante una crisis es tan importante como resolverla.

Mientras tanto, seguiremos confiando en la radio, en los periodistas y en todos aquellos que no permiten que, incluso en la oscuridad, se apague la voz de la verdad.

El apagón que dejó a España sin luz... y sin respuestas