lunes. 23.03.2026

Pick and roll al sentimiento identitario

EAJ-PNV junto a miembros de la Euskadiko Euskal Pilota Federakuntza
EAJ-PNV junto a miembros de la Euskadiko Euskal Pilota Federakuntza

Como se puede consultar en la página web del Partido Nacionalista Vasco, el pasado 27 de diciembre, en Pamplona, se produjo un histórico y definitivo paso a la oficialidad de la selección de Euskadi de Pelota. Reunida en la capital navarra, la Asamblea General de la Federación Internacional de Pelota Vasca (FIPV) acordó, con un respaldo superior a la mayoría cualificada de dos tercios que se requería, dar curso a la solicitud de ingreso de la Euskadiko Euskal Pilota Federakuntza-Federación de Pelota Vasca de Euskadi (EEPF-FPVE), que desde ese momento es miembro de la mencionada FIPV. Este ingreso, sumado a la modificación de la Ley del Deporte en 2022, posibilita que las y los pelotaris vascos puedan desde ya vestir la camiseta de Euskadi y desfilar bajo la ikurriña en competiciones internacionales oficiales.

Existen varios precedentes parecidos en Cataluña o País Vasco, como la Selección Catalana de fútbol sala femenino, que en 2008 ganaron el Campeonato del Mundo disputado en Reus. La diferencia radica en que la pelota ha sido la primera modalidad deportiva en acogerse a los beneficios de esta nueva norma.

Y todo esto acontece, paradójicamente, en un contexto donde los últimos barómetros sociológicos apuntan a que más del 40 % de la sociedad vasca “se identifica tanto vasca como española”, con un apoyo a una eventual independencia de un mínimo histórico de, aproximadamente, el 20%. Además, de manera contradictoria, sucede en un contexto político donde los partidos nacionalistas vascos han aumentado su apoyo hasta ocupar más de dos tercios de los asientos del Parlamento Vasco. Dejar en un segundo plano la cuestión nacional y priorizar la agenda social, sea una de las posibles causas de ese éxito electoral. Incluso el Partido Nacionalista Vasco, representante histórico de la burguesía de esa comunidad autónoma, parece que ha mutado en una especie de partido socialdemócrata en materia social, pero liberal en economía o conservador en materias como seguridad ciudadana. Un partido atrapalotodo de cajón.

Es posible que, con la oficialización de la selección de pelota vasca, se haya dado un paso en el intento de otorgar carácter federal a la Nación y poner coto al Estado Autonómico. Sobre su posible recorrido y el precedente que puede suponer, el tiempo lo dirá. Lo que está claro es que, al contrario de lo que nos quieren hacer creer los partidos nacionalistas e independentistas, no es comparable al contexto del Reino Unido, donde existen 4 naciones constituyentes y estos territorios compiten como selecciones nacionales independientes. Además, solo es posible en aquellos deportes donde la federación internacional correspondiente lo permite y no existe dualidad. Incluso, en deportes como el rugby, las dos Irlandas compiten de manera unificada. Tampoco es una situación equiparable a la del Estado Libre Asociado de Puerto Rico o la de naciones constituyentes como las Islas Feroe, que participan en competiciones oficiales.  ¿Se acuerdan de un tal “Plan Ibarretxe”?.

Esta introducción me sirve de antesala para afirmar que el deporte puede condicionar el sentimiento identitario. En el estudio metodológico que realizo, entre las diferentes variables cuantitativas y cualitativas que utilizo, paso a analizar algunas:

  • En primer lugar, el intento de controlar, por parte de las distintas fuerzas políticas y entidades soberanista, las directivas y consejos de administración de aquellas entidades deportivas con arraigo social. Especialmente, aquellas que no se reconvirtieron en Sociedades Anónimas Deportivas a principios de los 90. El caso más paradigmático es el del Fútbol Club Barcelona. Una muestra es lo que recoge el artículo uno de los estatutos del Barça, que define a la entidad como “una asociación deportiva catalana de naturaleza privada, de personas físicas sin ánimo de lucro, con personalidad jurídica propia y capacidad de obrar, constituida el 29 de noviembre del año 1899”. En las últimas presidencias del club, se ha pasado de tener un perfil catalanista, como Josep Lluís Núñez o Joan Gaspart, a abrazar e impulsar los anhelos independentistas, como es el caso de Joan Laporta. Incluso, en este último caso, la politización interesada del Club ha servido de puente para su salto a la vida política. El Athletic Club de Bilbao es otro ejemplo similar,  pero con una salvaguarda que considero un ejercicio de responsabilidad. En la última final de la Copa del Rey,  pidió a sus aficionados que no pitaran al himno de España, algo que por desgracia se había convertido en habitual en anteriores ediciones cuando entraban en liza equipos pertenecientes a Cataluña, País Vasco o Navarra. Por lo tanto, se pretende publicitar desde las altas esferas de algunas entidades deportivas que la pertenencia a un club lleva implícito un sentimiento de pertenencia, cuasi excluyente, a una determinada región.
  • Otro factor es el ambiente social. Apuntalaba el periódico americano “The New York Times”, en un extenso reportaje sobre el seguimiento y el impacto que tiene la Roja en el País Vasco durante la Eurocopa 2024, que la relación entre Euskadi y la selección española ha pasado a un ambiente de normalidad, impensable años atrás. Previsiblemente, gracias a la nutrida representación de jugadores del Athletic y de la Real Sociedad o como se afirma desde el rotativo: “hay una generación digital que ha crecido sin que ETA estuviera activa, que no entiende por qué sus padres o abuelos quieren que España pierda y que viven con bastante naturalidad con una doble identidad, les resulta fácil pensar en ser vascos y españoles a la vez”. Este factor resulta contradictorio con el interés de las formaciones soberanistas en la oficialidad de las selecciones vascas. En el otro lado, nos encontramos el caso de Cataluña, donde la polarización y la dicotomía unionistas-independentistas no ayudan a crear un ambiente de normalidad.
  • Por último, los medios de comunicación deportivos. En este caso, sirven de contrapeso al control político. Previsiblemente, obedeciendo a cuestiones económicas y empresariales, se agradece que periódicos deportivos de tirada nacional y editados en Barcelona, en el caso de Cataluña, alejen al lector de la cuestión política.
Personalmente, siempre he creído que para nutrirte como ciudadano el sentimiento identitario debería ser transversal y no excluyente. Con relación al deporte, disfruto con el éxito de las diferentes selecciones españolas y, al mismo tiempo, de los equipos de Andalucía, de mi provincia y de mi pueblo. Pienso que la exclusividad priva al ser humano de disfrutar de los diferentes ámbitos de la vida en su esplendor. Por lo tanto, debería estar dentro del terreno de la normalidad, por ejemplo, la arenga “Viva España y Visca el Barça y Catalunya”.

Pick and roll al sentimiento identitario