viernes 20/5/22

Andalucía luce sonrisa y la izquierda desesperación

Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía
Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía

Andalucía luce sonrisa. Los últimos números de la EPA confirman que mientras nuestra sureña región crece, el resto de España arroja una saldo negativo en cuestión de cifras de empleo. Ya es tónica habitual y fácil no ha debido de ser, el que lideremos junto a Madrid la cifra de autónomos adelantando a la otrora  poderosa Cataluña, y que las grandes inversiones bajen de manera continuada por Despeñaperros para asentarse de manera firme a nuestra vera.

Andalucía ha virado totalmente 180 grados, y estos son datos objetivos que por mucha palabrería o mucho eslogan suelto de los diferentes partidos metidos ya en faena electoral, complicado y difícil el rebatirlos.

Juanma Moreno ha puesto los cimientos. Se ha postulado en los diferentes foros socio-económicos nacionales y del extranjero vendiendo una imagen positiva y atractiva de Andalucía, de mano tendida de la administración hacia cualquiera que posibilite riqueza y empleo. Ha lubricado bien la maquinaria para que desde la punta a la base de la pirámide organizativa de la administración, desde el primer hasta el último funcionario o técnico, los teléfonos se descuelguen, los proyectos guardados en los cajones se saquen, ahí están las rehabilitaciones de La Asunción o La Constancia, barriadas señeras de Jerez, o la Bazán de San Fernando, y se esté en paralelo y permanente contacto con quién quiera apostar por el emprendimiento.

En definitiva ha apostado por mejorar la vida de los andaluces bajo la premisa de la libertad. Un hombre es libre cuando puede dirigir su vida hacia cualquier proyecto que se le ponga al alcance, porque la administración, la competente, ha apostado por regar su territorio de oportunidades. Ya por tanto queda el esfuerzo, la ilusión y una " mijita" de suerte, que siempre es importante, por abrir negocio, por emprender. 

Lo contrario, fue lo que tristemente nos deparó los 36 años, se dice pronto, del socialismo andaluz. La libertad se cambiaba por vasallaje a cualquier mando en plaza que tuviera en la solapa el pin del puño y el clavel. Una tierra con unas posibilidades tremendas, dotada de la mejor de las gentes, preparadas y trabajadoras, ahí quedó quién levantó junto con la emigración extremeña, Cataluña, pero cuya única esperanza era obtener un subsidio o entrar en esa administración paralela que el Psoe creo a beneficio de amigos y empresarios afines. Una verdadera trama que englobaba comarcas enteras, como la Janda gaditana, la sierra onubense, o la norte sevillana. Vivir del sudor del de enfrente, se llamaba y se llama.

Queda mucho por hacer. 36 años del PSOE, llenos de amiguismos, enchufes a granel, prostíbulos, cocaína pagada con dinero público, dos presidentes como Chaves o Griñán, sentenciados, corrupción generalizada en donde hasta la mujer del candidato socialista, la señora " Wordperfé", no sabía ni de que trabajaba, no se borran de un plumazo. Queda mucho, pero el camino parece ya despejado y solo hay que recorrerlo porque parece ilusionante.

Carmen Ibanco, mujer de Juan Espadas (PSOE) fue contratada en la Junta de Andalucía y no sabe explicar qué hacía
Carmen Ibanco, mujer de Juan Espadas (PSOE) fue contratada en la Junta de Andalucía y no sabe explicar qué hacía

Mientras tanto la izquierda parece perdida. Sin proyecto alguno para movilizar a sus bases que no sea lo de siempre. Acabado el comodín Franco, viene ahora " que viene la ultraderecha". Y no se dan cuenta del ridículo de la frase cuando ellos pactan con herederos de ETA, con catalanes que dieron el mayor ataque a la democracia hace escasas fechas, y con la extrema izquierda podemita, tan encantada de la foto con dictaduras latinoamericanas.

Esta izquierda woke, que ha perdido las calles, han perdido los barrios, olvidándose de las necesidades prioritarias de las personas, de una juventud desesperada ante la pérdida de futuro, solo le cabe meter miedo, o crear crispación, cosa que por otra parte, se le daba de maravilla, hasta que los hechos de la buena gestión hacen que el dato, tape al relato.

Andalucía luce sonrisa y la izquierda desesperación