jueves 24/6/21

III parte de la batalla de Madrid

Este es el resultado obtenido con las encuestas de diez de las principales firmas demoscópicas
Isabel Díaz Ayuso
Isabel Díaz Ayuso

Comenzó oficialmente la campaña electoral en Madrid, aunque de facto el pistoletazo de salida se dio el mismo día que la presidenta Ayuso anunció la convocatoria de elecciones anticipadas.

El diario “El Independiente” ha realizado un interesante ejercicio, recopilar las principales encuestas electorales realizadas hasta la fecha con el objetivo de realizar una encuesta promedio, este sería el resultado obtenido con las encuestas de diez de las principales firmas demoscópicas, incluyendo al CIS:

  • Ayuso ganaría las elecciones consiguiendo el 41,1% de los votos y 60 escaños, duplicando el resultado obtenido en las elecciones anteriores (y digo Ayuso y no el PP porque, como he defendido en capítulos anteriores de este mismo artículo, las elecciones en Madrid se juegan en clave personal y no de siglas de partidos).
  • El PSOE de Ángel Gabilondo (y Pedro Sánchez) empeoraría sus últimos resultados electorales y se quedaría en un 24,75% de votos reduciendo sus escaños a 36.
  • Más Madrid, la candidatura encabezada por Mónica García, obtendría un 12,56% y 18 diputados.
  • Pablo Iglesias sólo lograría para Podemos 10 escaños y un 7,53% de las papeletas.
  • Edmundo Bal y Ciudadanos obtendrían un 4,1 % de los votos, tan cerca y tan lejos del 5% mínimo exigido para obtener representación en la Asamblea y que le otorgarían automáticamente 7 diputados que podrían ser decisivos para la gobernabilidad de la Comunidad Autónoma.

Esto, hasta la fecha, es lo que dicen las encuestas, pero ¿qué es lo que dicen los candidatos? ¿cómo están planteando sus respectivas campañas?

Aquí me gustaría comenzar por lo que llamo la campaña esquizofrénica del PSOE, y la denomino así por varios motivos:

  • El primero es que, aunque formalmente su candidato es el señor Gabilondo, el hombre serio, soso y formal, todo el mundo sabe que el candidato en la sombra es el propio Pedro Sánchez y que una abultada derrota en Madrid, además de ser la primera de Sánchez, podría suponer el inicio del fin del PSOE en el gobierno de España
  • El segundo es que pienso que en el PSOE saben perfectamente que esa derrota va a llegar y por eso han enviado a un candidato ya amortizado como el señor Gabilondo a terminar de quemarse e intentar salvar los muebles dejando para mejor ocasión, dentro de un par de años, a su apuesta de futuro, Hana Jalloul.
  • El tercero es que una vez más se demuestra que en política los adversarios, los rivales, son los otros partidos, pero los enemigos los tenemos dentro. Mientras el bueno de Gabilondo se esfuerza, empeñando incluso su palabra personal, sabedor de que la palabra de su jefe no vale nada, por asegurar a los madrileños que no subirá los impuestos y demostrar que es un candidato moderado, sus “compañeros” de partido, como la ministra Montero, esa señora que parece que tiene siempre el ralentí pasado de revoluciones y padece de incontinencia verbal, se empeña en desmentirlo anunciando incremento en los impuestos de patrimonio y sucesiones, causando un daño irreparable en las aspiraciones del candidato socialista. Con estos “amigos” quién necesita enemigos debe estar pensando el señor Gabilondo.

Por la parte del PP, es decir, de Ayuso, la campaña es muy sencilla ya que de momento está donde la planteó la presidenta desde el primer minuto, en la dicotomía “socialismo o libertad”, socialismo/comunismo que representa el señor Sánchez y sus socios y libertad que, por supuesto, representa ella. Y todas las fuerzas políticas han entrado al trapo de ese planteamiento simplista desde el primer momento, lo que significa que la campaña ya la empezó Ayuso marcando gol en el primer minuto del partido y ahora lo que le queda es jugar al contraataque defendiendo al resultado.

En su debe el patinazo del fichaje de Toni Cantó, que finalmente no podrá ir en la lista, fichaje que viene de la mano del aparato del partido en Génova y que ella no pidió y que se va a quedar dentro del PP, parafraseando a Felipe González, como uno de esos jarrones chinos que uno no sabe dónde colocar en su casa y siempre terminan estorbando.

A la izquierda del PSOE parece que no hay grandes novedades, el efecto Iglesias ha sido efímero y Podemos continuaría por detrás de Más Madrid, sus estrategias de campaña se me antojan las más complicadas de plantear junto con las de su antagonista VOX.

Más Madrid intentará jugar la baza del madrileñismo y la modernidad para captar a un votante joven.

Podemos recurrirá a radicalizar la campaña utilizando términos más propios del preludio de la guerra civil que de la situación actual, autodenominándose como el “escudo antifascista”, curiosa denominación viniendo de comunistas que consideran fascistas a todo aquel que osa pensar de manera distinta a la suya. Podemos, a fuerza de hipérboles y desmesura, puede terminar convirtiéndose en una parodia de sí mismos (lo de Irene Montero con los niños, niñas y niñes es buena prueba de que la frontera del ridículo la traspasaron hace tiempo).

En Vox tampoco lo tienen fácil, estas elecciones vienen a truncar su marcha triunfal, vienen a quebrar su andadura ascendente, llegan en mal momento para la formación nacionalista de la derecha, Ayuso les ha comido la tostada, apenas les queda espacio para desarrollar un discurso diferencial, apenas algunos temas como la seguridad en los barrios, la ocupación de las viviendas o la inmigración ilegal, poco más. Su verdadero rival es Ayuso, y lo saben, pero el problema al que se enfrentan es que nadie en su parroquia entendería que planteasen una campaña de ataques frontales contra ella. Lo dije antes y lo repito ahora, difícil papeleta la suya a la hora de plantear una estrategia de campaña.

Dejo por último a Ciudadanos al que la mayoría de las encuestas deja fuera del parlamento madrileño en lo que podría ser el canto del cisne de la formación naranja, sin embargo, sólo unas décimas separan el fracaso del éxito que se cifra en el 5% de los votos, sólo unas décimas pueden decantar la balanza o bien a una profunda crisis interna que podría devenir incluso en su desaparición, lo cual sería una pésima noticia para la democracia española, o bien el éxito que supondría disponer de, al menos, siete diputados que podrían ser decisivos en la gobernabilidad de Madrid en los dos próximos años y convertirse en el imprescindible punto de apoyo de Arquímedes para, desde ahí, comenzar la tan necesaria reconstrucción del partido.

Parece que la formación naranja va a plantear su campaña demostrando a la ciudadanía la utilidad de su voto, la diferencia notable que puede haber entre tener de vicepresidente al señor Edmundo Bal o tener a la señora Rocío Monasterio y parece ser, que, además, y pienso que con buen criterio, ha decidido dejar en un segundo plano las críticas a y descalificaciones a sus adversarios y centrarse, nunca mejor dicho, en propuestas, ideas y reformas para mejorar la vida de los madrileños.

En definitiva y, en resumen:

  • La victoria de Ayuso en las elecciones parece inevitable, salvo sorpresa mayúscula.
  • La posibilidad de victoria del bloque de izquierdas en Madrid está muy alejada de la realidad hoy.
  • Lo que estaría en cuestión sería la gobernabilidad, es decir, si Ayuso podrá gobernar en solitario, para lo cual necesitaría la mayoría absoluta, algo que por el momento ninguna encuesta le concede, o necesitará apoyarse en otra formación (Vox o Ciudanos).
  • Y por último faltaría por ver como el resultado final de todo esto influye en la política y cuáles son los efectos a corto plazo (posibles adelantos electorales en otras comunidades autónomas o, incluso, a nivel nacional).

Continuaremos atentos a los hechos más relevantes y a las encuestas y volveremos a escribir un nuevo capítulo de este apasionante proceso electoral que puede marcar el futuro político de España en los próximos años, porque perder o ganar Madrid no es sólo ganar o perder una batalla, puede significar ganar o perder la guerra, metafóricamente hablando.

III parte de la batalla de Madrid