En los tiempos de incertidumbre que nos ha tocado vivir preferiría comentar buenas noticias, noticias que emocionen a las personas, pero en el ámbito político es difícil encontrar noticias esperanzadoras que compartir, ya que en la prensa, son las «noticias falsas» las que predominan, y los hechos objetivos se desdibujan y difuminan con las opiniones sesgadas de unos y otros, dando lugar a un espectáculo que sólo busca la confusión y el ruido.
Las exageradas sobreactuaciones permiten abrir las noticias en las televisiones y ser objeto de titulares en prensa, ser objeto de vacíos debates en redes sociales... ¡Y se llevan a cabo memes para memos!
El protagonismo que en la democracia corresponde a los ciudadanos, se lo hacen suyo ciertos políticos mientras descuidan la gestión de lo público, que es su verdadera función.
Esos malos políticos deberían escuchar al ciudadano y no dedicarse a condicionarlo con encuestas tendenciosas, mentiras, medias verdades y estadísticas retorcidas escritas en papeles que leen entrecortadamente con gestos estudiados y cara de no entender nada.
El ciudadano debe tener visión crítica con el poder, pero responsable en la exigencia de la buena gestión : por ejemplo, no puede ser que sólo se haya empleado un 20% de los fondos europeos por la incompetencia y mala gestión del Gobierno, mientras la vida cotidiana de los españoles empeora día a día.
En lugar de profundizar en lo que nos separa debemos profundizar en lo que nos une con el objetivo de construir un futuro esperanzador, y ese futuro pasa por ir eliminando la desinformación y la falsa noticia. Por eso, déjenme plasmar lo que escribió Mark Twain cuando publicaron su esquela sin haber fallecido : «La noticia de mi muerte fue una exageración».
