Existe una corriente de pensamiento muy común en la sociedad que se queja de la numerosa masa de políticos, afirmando que todos están en política para comer langostinos sin la más mínima preparación. Estas conversaciones son recurrentes entre los parroquianos de un bar, especialmente tras un acalorado debate sobre quiénes son los buenos y quiénes los malos en el escenario político, o incluso después de un linchamiento verbal a una persona, apoyado en los argumentos propios de unas pocas cañas de cerveza.
Esta visión es compartida por algunos analistas políticos que aspiran a ser protagonistas en programas de la farándula televisiva, con la esperanza de un minuto de gloria. A pesar de que este discurso se ha repetido en innumerables ocasiones, vuelven a insistir en él con la contundencia de quien cree haber dado con la clave.
Es un tema tan recurrente que incluso algunos líderes políticos lo han utilizado en campaña con la intención de acaparar cuantos más puestos sea posible, a pesar de estar criticándolo al mismo tiempo.
Sin embargo, hay que recordar que la política no da de comer a todo el mundo. Existen pequeños municipios en los que los concejales apenas reciben lo suficiente para cubrir los gastos de “representación” o los propios gastos que deben asumir por su gestión. No es raro que, en muchos ayuntamientos, quienes más cobran no sean precisamente los políticos, sino los funcionarios u otro tipo de personal que acapara mayores recursos.
No quiero que se me malinterprete, no es mi intención comparar a los políticos con el personal de un ayuntamiento, pero sí quiero hacerles ver que no es oro todo lo que reluce. Hay políticos muy entregados a sus vecinos, incluso cuando estos no son sus votantes o, peor aún, cuando son sus propios detractores. También están las bases de los partidos, conformadas por personas que dedican su tiempo y sacrifican su salud para aportar ideas y soluciones a los problemas de distintos puntos de España. Permítanme, en este punto, enviar un saludo a mi gran amigo Juan Carlos Cortés, de Almería, quien me viene a la mente en estos momentos y comparte muchas similitudes con el protagonista de este artículo. Espero que le otorguen más responsabilidades en el partido que milita.
¿Qué dirían si les hablara de un político sumamente preparado, con grados y másteres universitarios, incluyendo el de Ciencias Políticas y de la Administración impartido por la UNED? Para quienes no lo sepan, esta es una carrera realmente dura, exigente y desmoralizadora, pero solo quienes han estudiado en la UNED podrán entenderlo. Además, este político es un experto en municipalismo, con uno de los libros más completos que se pueden encontrar sobre la materia.
Platón decía: “El que estudia y no ejerce lo aprendido es como el que ara y no siembra”. Ahora bien, imaginemos que este mismo político también tuviera experiencia en la gestión pública, como concejal de un gran municipio, logrando su cargo a través de una campaña financiada por él mismo, sin la necesidad de venderse a intereses patronales o sociales.
Por si esto fuera poco, después de su experiencia como concejal, ha seguido vinculado al mundo político desde el activismo social, ayudando a personas en situaciones vulnerables, incluso en zonas periféricas y poco pobladas. Lugares donde la ayuda no solo no es reconocida socialmente, sino que, en ocasiones, los propios beneficiarios la consideran una obligación de los voluntarios.
Este mismo político preside una organización de voluntariado cuya labor ha sido reconocida institucionalmente con el “Premio de la Ciudad de Jerez”. Además, lidera, sin ánimo de lucro y con el respaldo unánime de su equipo directivo, la Asociación de Politólogos Andaluces, con el objetivo de dignificar y poner en valor el trabajo de los politólogos.
Puede que todo esto suene idílico, pero este político existe. Se encuentra en Jerez y, además de todo lo descrito, es un gran enamorado de su ciudad y un soñador con la aspiración de devolverle el esplendor que tuvo hace décadas.
Muchos vecinos ya sabrán que me refiero a Antonio Conde. Y me pregunto: ¿Cómo pueden los jerezanos quejarse de los políticos cuando tienen la solución frente a ellos? No digo que no puedan quejarse, pero quizás solo necesiten darle una oportunidad a quien saben que no los va a defraudar.

