No son pocos quienes manifiestan que las democracias occidentales están sobredimensionadas y que deben experimentar un recorte drástico, tanto en sus funciones como en su personal, todo orientado a una mejor gestión y a maximizar la eficiencia económica.
En el mundo existe una corriente política conocida como la "contrarreforma", que tiene entre sus objetivos prácticos dirigir un país como si fuera una empresa, atacando así la percepción de despilfarro de las aportaciones del contribuyente. Con esta visión, pretenden crear un entorno favorable para el sector privado, que sería el generador y distribuidor de la riqueza.
Un claro ejemplo de este tipo de gestión es la administración de EE. UU. que está implantando la agenda del Partido Republicano, Trump ha demostrado ser un empresario de éxito, lo que le ha permitido convertirse en un magnate de los negocios. La forma en que lidera el país es desde una perspectiva de tiburón, en la que engulle todo lo que puede y le interesa para la prosperidad de su nación a corto plazo. Esto es aplaudido por su electorado y por muchos ciudadanos en otras partes del mundo, que lo ven como un ejemplo para sus propias administraciones a pesar de ser víctimas potenciales de las políticas norteamericanas.
Debido a la celeridad en la toma de decisiones de la administración Trump, ya se puede evaluar, en una primera instancia esta gestión, especialmente cuando el magnate cuenta en su equipo de gobierno con otro gran empresario del entorno tecnológico, como es Elon Musk. A lo largo de los últimos años, se ha puesto de manifiesto que Musk es un gran visionario, capaz de aumentar su fortuna de forma exponencial, pero también ha quedado claro que es un adicto al trabajo. En varias entrevistas, ha manifestado que ha llegado a dormir pocas horas en la oficina para luego continuar su trabajo en el mismo lugar de descanso, con jornadas que alcanzan las 120 horas semanales, lo que implicaría más de 17 horas diarias, de lunes a domingo.
Como se puede ver, el presidente de EE. UU. ha elegido a un visionario altamente cualificado en el entorno tecnológico para liderar el DOGE, el equipo encargado de la reducción del déficit fiscal, es decir, de aplicar la famosa "motosierra". En la administración pública ya se pueden observar algunos resultados, ya que no ha perdido el tiempo haciendo gala de su peculiar filosofía del esfuerzo. Uno de los primeros objetivos ha sido el recorte al plan federal para las víctimas del 11-S, lo que ha afectado a los héroes y supervivientes del mayor ataque terrorista que ha sufrido el país. Esto ha provocado que los afectados se movilicen en contra de los recortes, encontrando defensores en ambos grandes partidos, tanto en el demócrata como en el republicano. Esto hace pensar que una parte importante de la población estadounidense, independientemente de su ideología, se opone a estos recortes.
Mientras la motosierra hace su efecto, se puede observar como las empresas tecnológicas entre las que se encuentra las de Musk, pueden acceder a importantes recursos públicos para el campo de la inteligencia artificial o aeroespacial entre otros.
Al analizar lo expuesto, se puede comprobar cómo un país no puede ser gestionado como una empresa. Un país es más bien una familia en la que, en ocasiones, es necesario gastar más o defender a uno de sus miembros que atraviesa un bache o ha tenido un infortunio. Asimismo, es fundamental realizar una correcta evaluación de las políticas públicas, lo cual se puede lograr mediante análisis DAFO y CAME. Incluso se podría realizar una evaluación ex-ante para determinar la idoneidad de las políticas a implementar. Esta es una de las funciones en las que los politólogos están cualificados.
También se puede ver, desde una perspectiva de economía política, cómo el racionalismo (o incluso egoísmo) de los ciudadanos puede llevar a que se apoyen recortes, siempre y cuando no sean afectados por los mismos. Entre los afectados que se han movilizado en las protestas, seguramente habrá votantes de Trump, que no han sido engañados, ya que en su programa electoral estaba reflejados los recortes. Sin embargo, en el improbable caso de que no haya votantes de Trump entre los afectados que se manifiestan, se puede ver reflejada la postura de los votantes republicanos en los cargos de su partido que no han visto con buenos ojos estos recortes en la sanidad.
