domingo. 07.08.2022

Ninguna persona es ilegal

"Dejemos atrás los estereotipos de siglos pasados. Todos somos iguales"

Ninguna persona es ilegal

"Dejemos atrás los estereotipos de siglos pasados. Todos somos iguales"

En estas líneas vamos a hablar de quienes fueron rescatados en la silueta de los puertos de nuestro país por manos generosas y altruistas. Esas personas que saben que todos somos uno en esta tierra de iguales, donde todos merecen el mismo respeto. El abrazo del cariño fraterno, el abrazo de la supervivencia o el abrazo de la dignidad se pudo apreciar a la llegada de estas personas. Nadie podrá poner en duda este sentimiento de todos los que nos consideramos seres de bien.

Tarifa

En los tiempos que corren, es de primerísima actualidad la llegada de inmigrantes a la península ibérica, cobrando mucha importancia en este apartado la provincia de Cádiz, puesto que en varios municipios se han establecido diferentes centros de acogida temporal en pabellones, colegios o polideportivos.

Un tema de actualidad que nos afecta a todos, pero que cada persona ve desde una perspectiva diferente. Un inmigrante es aquella persona que llega a un país extranjero para radicarse en él.

Parafraseando a Jane Elliot, “no hay cuatro o cinco razas en el planeta, solo hay una raza a la que pertenecemos todos y es la raza humana”. Sin embargo, para algunos individuos ignorantes, hay varias razas en el planeta Tierra. Según a la que pertenezca el inmigrante, la opinión de estos sujetos varia, porque no es lo mismo que la persona que emigre sea alemana a que sea nigeriana. Dejemos atrás los estereotipos de siglos pasados. Todos somos iguales.

No hay que hacer caso a las fake-news, o publicaciones falsas, que se hacen virales hoy día en las redes sociales, que ha provocado una “invasión de imbéciles” -como afirma el escritor y filósofo Umberto Eco.  A ningún inmigrante le van a regalar una vivienda o le van a dar una paga. Ni los Ayuntamiento les paga la estancia -solo cede las instalaciones- ni son peligrosos por el hecho de ser musulmanes, que además es un comentario xenófobo.

Y es que no hay mayor soledad que la de los inmigrantes, que sueñan sueños rotos en las pateras de lo imposible. Que se juegan todo a una carta, la carta del vacío, la carta del peligro físico, la posible carta de la muerte en las aguas. Son hermanos sobre los que desconocemos las dificultades que se vertieron sobre ellos como desafortunados, como desasistidos sin culpa.

Como decía la escritora somalí Warsan Shire en su poema ‘Home’ , “nadie pone a su hijo en un barco salvo que el agua sea más segura que la tierra”. Y que razón tenía la poeta, porque estos inmigrantes huyen de su país jugándose la vida en una patera. Imagínense como debe ser de lo que escapan para enfrentarse a esto.

Ya es hora de superar la ignorancia de quien piensa que una persona es mejor o peor que otra por el pigmento de su piel. Dejemos de un lado al racismo, porque ninguna persona es ilegal.

Ninguna persona es ilegal
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