miércoles 25/5/22

Paren el mundo, que yo me baje

Dijo el aprendiz de Ramonet: “Me la suda, me la pela, me la infla y me la repampinfla”

Paren el mundo, que yo me baje

Dijo el aprendiz de Ramonet: “Me la suda, me la pela, me la infla y me la repampinfla”

 Por Pascual Fernández Espín 

Tengo que confesar que soy un deslumbrado amoroso a primera vista. Por creer, creo en el amor a primera, a segunda o en las vistas que se tercien. Por tanto, vaya por delante que me reconozco un poco ñoñas por genética y empatizo con los sentimientos y las personas más rápido que de lo que mandan los cánones, aunque  el resultado no pueda ser más descorazonador hasta el momento, más de una vez me han gato por liebre. Y ahí, justo ahí, por ese talón de Aquiles de la empatía, es por donde más veces me la han colado, y posiblemente, aunque me ponga de espalda a la pared, me la seguirán colocando. Llega un político/a… (Que, oiga, aunque parezca mentira, también es persona) y con su sonrisa clónica-profidén me promete que cuando él/ella se aúpe a la poltrona, séase, se meta de lleno entre los contubernios del parné, todos sus administrados, contribuyentes y esclavos, pasarán a ser poco menos que los reyes del mambo… ¡Vamos!, que todo su reinado se convertirá en un mundo de Jauja de primer orden.

“Para que se enteren ustedes de la gloria que les espera, ⸺se atreven a prometer⸺  todo el mundo podrá tener una pensión de las buenas, por todo lo alto…Bueno, dejemos claro que aquí habrá una pequeña diferencia, sobre todo con respecto a diputados, senadores, presidentes y…en fin, ustedes comprenderán... También habrá sanidad y colegios gratis para todo el mundo mundial. Aquí también habría que hacer alguna pequeña puntualización; para blancos, amarillos o violeta, sobre todo si llegaron ayer noche al País, gratuidad absoluta, que para eso somos los más ricos y solidarios de Europa, (y no me beso porque no me alcanzo) pero para los pensionistas españoles, duro y a la cabeza, a ver si las palman de una puñetera vez y nos ahorramos las pensiones.

Recuerdos para olvidadizos: en el año en curso, el 0´25% de subida para las pensiones, mientras el IPC que llevamos en el año ya se cotiza once veces más caro que la pírrica subida, por lo que habrá que ir pensando en comer once veces menos para ir compensando. Otro recuerdo de bilis amarga: el jodidillo medicamentazo por el cual 417 medicamentos no esenciables, pero muy consumidos entre niños y personas de la tercera edad, como los antiácidos, laxantes, antidiarreicos, mucolíticos, etc., fueron retirados de la cadena farmacéutica y ahora hay que pagarlos a tocateja.

Pero dejemos los recuerdos de cuerno retorcido y sigamos con las promesas de mis quereles: “Si gano, habrá sueldo fijo para todo el mundo, incluidos los que no hayan doblado la bisagra en su puñetera vida. Vivienda gratis por todo el morro… Colegios gratis, con sus becas de comedor y libros gratis, (repetición) para todo el mundo mundial: amarillos, blancos o violetas, y si estos proceden de más allá de nuestras fronteras, tanto mejor, no sea que algún hipocritilla, de los muchos que hay sueltos, les dé por llamarnos xenófobos y entonces haya que ponerse de canto en el farsante circo del qué dirán. Aunque puestos en esa tesitura, no sabemos que es peor, sí que te tilden de xenófobo, o como el otro día, referido al señor Rajoy, dejó caer en el escaño del parlamento nacional el señor de la cola de caballo desgreñada y verbo todavía peor.

Dijo el aprendiz de Ramonet en otro de sus numeritos (Ramonet era un charlatán de Orihuela de los años sesenta que iba de feria en feria vendiendo mantas en agosto y peines para calvos) una serie de palabras gruesas que por respeto a ustedes sólo vamos a repetir las más sublimes: “Me la suda, me la pela, me la infla y me la repampinfla.” “Me importa un pepino, me importa un huevo”…en fin, para que seguir, creo que como pedagogía formativa para los castos oídos de cualquier niño que viera el telediario, ya es suficiente.

Pero retornemos a las promesas de ancha verborrea y vuelo corto y hablemos de impuestos. En este apartado, el político de nuevo cuño puntualizará poco, eso sí, como está muy bien formado en marketing y demagogia, procurará enfatizar con venas en el cuello, a lo Fari, voceando a los cuatro vientos que durante su mandato los impuestos los pagarán los ricos, a sabiendas de que con Perico o menganito en el poder, precisamente los ricos serán los que menos paguen, pero eso sí, con su proclama de que paguen los más pudientes habrá conseguido una conexión exultante e inmediata con todos los pobres del País. Que en España hay para dar y regalar. Ya va por ocho millones, y creciendo. Sin embargo, hablando de impuestos, la última de hoy pero seguro que no la de mañana, es que nuestros padrinos europeos, convertidos en heraldos de nuestros bolsillos, quieren más exigencias. Más impuestos y más vueltas de tuerca a nuestros gaznates. Alguno, con nombre impronunciable, como el presidente del Eurogrupo, señor Dijsselbloem, dice que los sureños europeos somos algo golfetes, que las subvenciones europeas que nos envían nos las gastamos en putas y copas. ¡Será el tío! ¡Ah! Que las queridas no cuestan un ojo de la cara, ¿eh?

¡Ay yayay! Y el Brexit inglés, como la manzana prohibida del Paraíso, con tentaciones de pecado en el ala izquierda y en la otra también. Esperemos que el pecado no llegue al centro de la fruta y nuestra proximidad con África sólo se quede en eso, en vecindad.

Pues con todo lo expuesto, señoras y señores, tengo que admitir que ése espíritu enamoradizo y empático que al principio declaraba hacia todo el personal viviente, de nuevo ha hecho mella en mi sensiblera personalidad, porque vivo en carne propia el disgusto que tendrá la señora Susana, hasta este momento presidenta de la Junta Andaluza y a partir del 24 de Marzo del presente año, (se supone) nueva candidata al manejo de la pomada nacional socialista. Como iba diciendo, después del “puro” que le metió la señora Susana a su homónima madrileña, señora Cifuentes, porque ésta no se quedaba con toda la molla de las herencias de sus administrados, eso sí, con gracia, salero y acento caribeño, la pobre mía tendrá un disgusto de picacera, ya que uno de sus socios en el tema del expolio de las herencias, el “presi” de la Comunidad Murciana ha declarado que el año 2018 anula este impuesto. Y si a esto le sumamos que en el gobierno nacional… ¡por fin!, están firmemente decididos a cumplir la sentencia de fecha 3 de septiembre del 2014, del Tribunal Europeo, en la que declaraba ilegal el impuesto de Sucesiones y Donaciones español, pues ya me dirán como tiene que tener el cuerpo la señora Susana. Teniendo en cuenta, además, de que la calle empieza a estar hasta el moño de que el sudor de sus padres se lo queden los listillos/as. Aunque también habría que decir que por el lado compañeril a la señora Susana parece pintarle en bastos, ya que si ella creía que su presentación como candidata a presidir al PSOE sería de vino y rosas, se ha equivocado de lleno, el navajeo sibilino y soterrado amenaza con llevarse a su campechano optimismo por delante. En esto último, nada que objetar, a quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga, pero en el tema del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, señora presidenta, señores presidentes de otras comunidades, ya está bien con casi el medio millón de renuncias a las herencias familiares por no poder pagar los herederos el dichoso gravamen impuesto.

Pascual Fernández Espín, escritor murciano nacido en Bullas en 1948, es autor de "Bulerías tal como lo escuché", "Salto lucero", "El pastel ajeno", "Con el Otoño a cuestas" y de "Testimonio de una tragedia".

Lo malo que tiene este tipo de resoluciones europeas es que los votantes, que tienen memoria selectiva y saben más que Lepe, no olvidan que el impuesto de Sucesiones y Donaciones hace tres años que fue declarado ilegal por el todopoderoso Tribunal Europeo, y puede ocurrir, como en el caso de las abusivas Clausulas Suelo de los bancos, que algún avispado/a  español/la le dé por presentar su demanda en Europa, y ésta falle a favor del querellante, y las Comunidades Autonómicas listillas, unas más y otras menos, se vean en la obligación de devolver todo lo requisado, y entonces, ¡ojo!, porque habría que recordar nuevamente que en Andalucía se paga 100 veces más por el Impuesto de Sucesiones o Donaciones que en Madrid.

Parodiando al gran poeta inglés, George Gordon Byron, “mientras más conozco a los políticos, más quiero a mi perro”.

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